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    No es lo que dices sino como lo dices

    Quien soy
    Louise Hay
    @louisehay
    FUENTES CONSULTADAS:

    wikipedia.org

    Valoración del artículo:

    Advertencia de contenido

    Entre lo que pienso, lo que quiero decir, lo que creo que digo, lo que digo, lo que quieres escuchar, lo que escuchas, lo que crees que entiendes, lo que quieres entender, y lo que realmente entiendes ... Probablemente hay 9 Sin duda, la comunicación entre humanos es complicada y el lenguaje es a menudo una fuente de malentendidos. El caso es que elegir las palabras adecuadas no es suficiente comunicación extraverbal todavía nos transmite mucho. De hecho, todos somos, en mayor o menor medida, expertos en comunicación extraverbal. Sin saberlo, nuestro cerebro decodifica todas las pequeñas señales y dispara la alarma cuando detecta una inconsistencia o sentimos que estamos siendo atacados, por eso, muchas veces el punto no es lo que dices, sino cómo lo dices. A veces no son las palabras, sino el tono de voz o los gestos los que marcan la diferencia. De hecho, el sarcasmo puede cambiar por completo el significado de las palabras. Asimismo, no podemos convencer a alguien de que no estamos enojados si nuestra actitud revela que nos sentimos molestos e incómodos, además, hay ocasiones en las que enviamos un mensaje positivo, pero no elegimos el tono o las palabras adecuadas. Por ejemplo, una crítica puede ser constructiva si usamos las palabras correctas, pero la misma crítica también puede ser destructiva y socavar la autoestima de la persona si usamos el tono y las palabras incorrectos.

    ¿Cuál es la solución?

    Para comunicar no basta con hablar, también hay que ser escuchado, pero tampoco basta con ser escuchado, también es fundamental ser entendido y aceptado. Esto quiere decir que, más allá del mensaje que quieres transmitir, para conectar con otra persona es fundamental ponerse en el lugar, esto no quiere decir que debamos comunicarnos de forma artificial, ocultando nuestras emociones, al contrario, debemos aprender a comunicarnos. de nuestra propia esencia. De hecho, el principal problema es que a veces intentamos ocultar lo que realmente pensamos o sentimos, y nuestro interlocutor se da cuenta de que el mensaje que transmitimos no es auténtico. Por supuesto, no debemos permitir que las emociones se conviertan en un río imparable. derriba las barreras y daña nuestras relaciones, especialmente cuando sentimos ira o frustración. Debemos aprender a canalizar nuestras emociones de tal manera que nuestro mensaje sea auténtico y que, al mismo tiempo, tenga un efecto positivo en la otra persona. Hiciste bien el trabajo, la próxima vez podrías esforzarte más… ". Y no es lo mismo decir: "siempre te comportas de la misma manera" que decir: "me lastimaste, me gustaría que tomes en cuenta mi opinión la próxima vez". Por supuesto, estos cambios en la forma de la comunicación no pasa hoy hasta mañana. Necesitamos practicar y, sobre todo, afinar los sentidos, para comprender el impacto emocional que nuestras palabras están teniendo en la otra persona. De esta forma podemos suavizar el mensaje cuando sea necesario o podemos mostrar nuestra vulnerabilidad si la ocasión lo requiere Recuerda que la clave es comunicarnos desde nuestra esencia, con cariño y respeto mutuos.
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