Gente impaciente: "¡Lo quiero todo ya!"

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Gente impaciente: "¡Lo quiero todo ya!"

La impaciencia nos hace vivir apurados, sabe a frustración y suele ir acompañada de ira e infelicidad. Convivir con personas impacientes no es fácil, pero existen estrategias para manejar esta condición psicológica.

Escrito y verificado por el psicólogo. ObtenerCrecimientoPersonal.

Última actualización: 15 2021 noviembre

Abundan las personas impacientes. Son aquellos individuos que están constantemente frustrados, nunca satisfechos. Y cuando lo son, su complacencia es tan breve que necesitan confirmación nuevamente. Pocas cosas alimentan tanto las emociones negativas como las dificultades de la convivencia.



Muchos de nosotros seguramente conocemos a alguien que exhibe estas características. Quizás nosotros mismos tenemos un temperamento impaciente que es tan difícil de controlar. ¿Qué significa vivir suspendido en esta vorágine emocional y psicológica? Definitivamente se siente un profundo estado de ansiedad y estrés.

El escritor británico John Ruskin argumentó que la esperanza deja de ser felicidad cuando va acompañada de impaciencia. Nos enfrentamos a una condición que reduce nuestro bienestar y de alguna manera dificulta nuestra relación con los demás. Aprender a gestionar la impaciencia nos hará personas más pacíficas y nos ayudará a encontrar nuestro bienestar.

“El hombre común, cuando hace algo, tiende a arruinarlo porque tiene prisa por terminarlo”.

-Lao Tse-

Personas impacientes: la frustración constante como forma de vida

Hay quienes sostienen que esta condición afecta a un número cada vez mayor de personas. De hecho, las personas impacientes aumentan constantemente. Vemos esto en la generación más joven que no puede manejar la frustración. Nuestros niños y adolescentes buscan respuestas inmediatas (por ejemplo, me gusta en las redes sociales) para satisfacer su deseo de ser aceptados.



El problema es mucho más complejo de lo que parece. Un estudio realizado por la Universidad Nacional de Singapur analizó a más de 1158 estudiantes y nos aportó interesantes conclusiones. El Dr. Xinh Zhang, coautor del trabajo, dijo que existe una relación entre la impaciencia y la incapacidad para aprender y desarrollar habilidades sociales.

Estos sujetos no se definen sólo por la impulsividad, por actuar sin pensar, sino también por la imposibilidad de disfrutar del aquí y ahora. Además, son personas que se dejan influir por los prejuicios y que juzgan rápidamente sin profundizar en la información que tienen a su disposición. Esto se debe a que su capacidad de atención es muy baja y su forma de pensar es rígida. En una mente donde solo manda la prisa, no hay lugar para considerar otras perspectivas y aprender nuevas formas de ver las cosas.

Las personas impacientes suelen tener relaciones más problemáticas, y la convivencia en pareja suele ser tormentosa. Lo quieren todo ahora. No tienen respeto ni siquiera esa "cercanía emocional" que te permite conectarte con los demás con moderación y delicadeza.

La impaciencia no es falta de paciencia, sino falta de educación

La impaciencia es en realidad un comportamiento que depende de nuestra cultura, el contexto en el que vivimos e incluso nuestra crianza. Los padres muchas veces fallan en enseñarnos el valor de esperar o en manejar momentos de angustia en los que no se recibe apoyo inmediato.

Nos hemos convertido en personas que se molestan cuando la conexión a internet es lenta, cuando alguien no responde inmediatamente a nuestros mensajes o cuando el semáforo tarda demasiado en ponerse verde. La paciencia debe enseñarse tanto en casa como en la escuela. Sin embargo, debemos ser nosotros quienes lo pongamos en práctica cada día y pongamos freno a una sociedad que siempre nos obliga a correr.



Estrategias útiles para personas impacientes

La impaciencia puede convertirse en paciencia si aprendemos a controlar nuestras emociones e impulsos. Para conseguirlo, debemos detenernos y reflexionar sobre posibles estrategias para gestionarlo:

  • ¿En qué situaciones aparece? ¿En qué momentos me domina la impaciencia? Necesitamos detenernos y analizar situaciones que escapan a nuestro control y despertar nuestro lado más impaciente. Para muchos, por ejemplo, es conducir o andar en automóvil. Para otros, la educación de un niño o adolescente rebelde. También están aquellos que son impacientes en el trato con los demás.
  • ¿Qué lo desencadena? El segundo paso es identificar las causas. Por ejemplo: "Me impaciento cuando veo que mi hijo tarda en ir a la escuela por la mañana". “Pierdo la paciencia cuando me encuentro atascado en el tráfico”. "Soy muy impaciente cuando espero los resultados de los exámenes médicos, exámenes universitarios, etc., y eso me cambia el estado de ánimo".
  • ¿Qué hago para manejar la impaciencia? En este punto, todos deberíamos ser conscientes de si aplicar o no una estrategia para controlar la impaciencia, y si es efectiva.
  • Tener un enfoque racional. Una estrategia útil para contrarrestar la impaciencia es tener un enfoque racional. Por ejemplo, si me pone nervioso ver que a mi hijo no le importan sus responsabilidades, tengo que tratar de no enojarme con él. Así no estaré de mal humor y evitaré empeorar las cosas. Tendré que tener paciencia y razonar con él para llegar a acuerdos precisos.
  • Plena conciencia. Por último, conviene recordar que prácticas como el mindfulness son estrategias muy útiles que pueden adoptar las personas impacientes para mejorar la atención y gestionar las emociones.

En conclusión, las personas impacientes siempre existirán. Y nosotros también, bajo ciertas circunstancias, podemos tener un comportamiento nervioso e impulsivo. Tomando nota de esta situación, debemos saber que existen métodos y estrategias para entrenar la paciencia y que nos permitirán mejorar la calidad de nuestra vida.



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