Dieta para resfriados

Dieta para resfriados

¬ŅQu√© es la dieta fr√≠a?

La dieta para los resfriados es un conjunto de recomendaciones nutricionales destinadas a prevenir la enfermedad y apoyar al organismo en caso de una infección en curso.


Para correcci√≥n de la divulgaci√≥n, te recordamos que el resfriado com√ļn es una enfermedad viral y que, por lo tanto, el uso de antibi√≥ticos es totalmente inapropiado (excepto por complicaciones secundarias).


Frío

El resfriado es una enfermedad infecciosa com√ļnmente atribuible a virus del g√©nero Rhinovirus.


Los s√≠ntomas del resfriado son principalmente: estornudos, producci√≥n excesiva de moco, congesti√≥n nasal y en ocasiones de los senos nasales, dolor de garganta, tos, dolor de cabeza y fatiga. Recuerda que el resfriado es una enfermedad diferente a la gripe, aunque las medidas nutricionales puedan tener algunas caracter√≠sticas en com√ļn (Para m√°s informaci√≥n: Dieta para la gripe).

Si bien no tiene una función terapéutica directa, la dieta puede ejercer un efecto protector y de apoyo en la recuperación de los resfriados. De hecho, una dieta adecuada tiene un efecto positivo sobre el sistema inmunológico y, en ocasiones, favorece la moderación de los síntomas. Por el contrario, la desnutrición general, en particular la deficiencia de vitaminas, debilita al organismo y lo predispone a la infección viral.


Sistema inmunológico y resfriados

La posibilidad de contagio por resfriados var√≠a seg√ļn muchos factores, independientemente de la voluntad propia o ajena (ambientales, familiares, higi√©nicos, organismos internos, etc.); sin embargo, recuerde que el sistema inmunol√≥gico puede verse estimulado o debilitado por conductas subjetivas, como: lactancia materna, nutrici√≥n, nivel de actividad f√≠sica, obesidad, estr√©s, etc.
En cualquier caso, en sentido absoluto, las condiciones ideales para un buen sistema inmunológico incluyen:

  • Base gen√©tica preexistente
  • Amamantamiento
  • Flora bacteriana fisiol√≥gica, tr√≥fica y en buen funcionamiento.
  • Edad adulta (mientras que los ni√Īos y los ancianos son m√°s d√©biles)
  • Estado nutricional impecable, por lo tanto en peso normal y sin falta de energ√≠a, soluci√≥n salina, vitaminas y antioxidantes
  • Buen nivel de actividad f√≠sica, incluida una actividad motora no demasiado intensa (esta √ļltima puede ser debilitante)
  • Ausencia de otras patolog√≠as
  • Estabilidad psicol√≥gica, bajo estr√©s y sue√Īo regular.

Dieta y sistema inmunológico

A todos les habrá ocurrido notar que algunas personas están más predispuestas a la aparición de resfriados que otras. Asimismo, hay personas que casi nunca se enferman.


Como se anticipó, esto depende principalmente del estado de eficiencia del sistema inmunológico que, a su vez, se subordina a las condiciones enumeradas en el capítulo anterior. Excluyendo los factores sobre los que no es posible intervenir, para aumentar las defensas solo queda comer correctamente y practicar ejercicio físico de forma regular.


Desafortunadamente, es muy difícil demostrar científicamente que un determinado modelo dietético sea capaz o no de frenar la infección o de reducir significativamente la severidad del resfriado. De hecho, si bien existe la certeza clínica de que la nutrición afecta los sistemas de defensa, no hay evidencia de que el aumento de la ingesta de ciertos alimentos o nutrientes pueda reducir la incidencia de resfriados; por otro lado, se ha demostrado que un estado de desnutrición o desnutrición es capaz de aumentar las nefastas posibilidades.

Los puntos esenciales de la dieta del resfriado son pocos pero muy importantes. En primer lugar, es fundamental aclarar qué nutrientes no deben faltar en absoluto y cuáles podrían ejercer (en dosis más altas de lo normal) un efecto trófico adicional sobre el sistema inmunológico.

En la introducción, agregaría que las estadísticas revelan un claro empeoramiento de la condición inmunológica, un mayor riesgo de contagio y reacciones adversas a las vacunas, especialmente en personas obesas. Esto significa que una dieta demasiado enérgica, mal distribuida y asociada a un estilo de vida sedentario, también tiene un efecto predisponente en los resfriados.

Las moléculas implicadas en la prevención de los resfriados y la mejora de la cicatrización son: vitamina C (ácido ascórbico), vitamina D (calciferol), zinc, isoflavonas, probióticos y prebióticos.


Isoflavoni

Comenzamos describiendo la acción de las isoflavonas.

Se trata de antioxidantes vegetales, propios de la soja (pero también presentes en verduras y frutas), que son capaces de combatir (gracias a diversos mecanismos) la acción infecciosa de determinados virus; además, las isoflavonas ejercen efectos antioxidantes, antitumorales, positivos sobre la lipemia y la glucemia, etc.

Vitamina c

Muchos creen que la vitamina C es uno de los antioxidantes necesarios para apoyar cualquier lucha inmunol√≥gica, desde resfriados hasta c√°ncer. Un ejemplo sorprendente de su poder terap√©utico es el famoso caso de Allan Smith quien, tras contraer una forma grave de gripe porcina, fue tratado con una combinaci√≥n de vitamina C oral y venosa. Obviamente, el caso √ļnico no proporciona una certeza, sino un punto de partida para pensar.


La investigaci√≥n publicada en la "Base de datos Cochrane de revisiones sistem√°ticas" en 2013 encontr√≥ que la suplementaci√≥n regular con vitamina C tuvo un "efecto modesto pero constante en la reducci√≥n de la duraci√≥n de los s√≠ntomas del resfriado com√ļn".

Además, cuando se administra a atletas de resistencia (potencialmente sujetos a deficiencia, estrés inmunológico, etc.), este antioxidante puede reducir a la mitad el riesgo de infección.

Desde un punto de vista práctico, para aumentar la ingesta de vitamina C en la dieta, es necesario consumir frutas y verduras crudas de temporada. Son particularmente ricos en ácido ascórbico: kiwis (que incluyen vitamina E, ácido fólico, polifenoles y carotenoides), cítricos, guindilla, pimiento, perejil, lechuga, brócoli, coles de Bruselas, calabaza, papaya, tomates, etc.

Las patatas también contienen vitamina C, pero la necesidad de cocinarlas reduce su concentración.

Otra investigación, publicada en el "British Journal of Nutrition", reveló que una dieta rica en kiwis reduce la duración y la gravedad de los síntomas del tracto respiratorio superior (resfriados) en la población anciana.

Para más información: Vitamina C y resfriados

Vitamina D

La vitamina D es otro nutriente que tiende a desempe√Īar un papel importante en la recuperaci√≥n de la mayor√≠a de las enfermedades infecciosas. Es un agente antimicrobiano muy poderoso, que produce de 200 a 300 p√©ptidos antimicrobianos diferentes (contra virus, bacterias y hongos).

Los niveles bajos de vitamina D pueden comprometer seriamente la respuesta inmunológica y aumentar la susceptibilidad a los resfriados, la gripe y otras infecciones respiratorias; la correlación ha sido demostrada por varios estudios. Entre estos, uno particularmente representativo es "La vitamina D y otros trucos sencillos y económicos para curar un resfriado", jugado en Estados Unidos; involucra a unas 19.000 personas y ha demostrado que aquellos con los niveles más bajos de vitamina D informaron una mayor incidencia de resfriados y gripe.

La mejor fuente de vitamina D es la exposición a la luz solar (rayos UVB), ya que nuestro cuerpo es capaz de sintetizarla en la piel. Si la exposición no fuera suficiente, sería necesario incrementar el consumo de pescado y huevos y complementar con vitamina D3 sintética.

Teniendo en cuenta que 1 IU es l 'equivalente biol√≥gico de 0,025 g de vitamina D m√°s o menos "activo", ahora especifiquemos la ingesta recomendada (PRI) y / o adecuado (AI) seg√ļn LARN:

PRI ed AI de colecalciferol (D3) / ergocalciferol (D2) para la poblaci√≥n de su pa√≠s 15 microgramosug) / el - con la √ļnica excepci√≥n de anciano, que deber√≠a llegar a 20 őľg / dado.

Sin embargo, seg√ļn los conocimientos recientes de "GrassrootsHealth", la dosis promedio de vitamina D3 para adultos, necesaria para alcanzar niveles satisfactorios de la misma en la sangre - deber√≠a rondar las 8.000 UI / d√≠a (muy superior al sugerido por los institutos de investigaci√≥n en el campo de la nutrici√≥n).

Esto se debe a que para optimizar el paso de vitamina D3 "del intestino a la sangre" es necesario que los niveles de vitamina K2 (antiemorr√°gica) e magnesio.

K2 también tiene un efecto citar sobre la tendencia a incrementar la calcificación endovascular.

Sin la ingesta de 400 mg / día de magnesio, se requiere un 146% de vitamina. D más para alcanzar los mismos niveles de lo mismo en la sangre. Lo contrario también es cierto, es decir, la vitamina facilita la captación de magnesio, pero al utilizar una gran parte del mismo para su conversión metabólica a la forma activa, aumenta el riesgo de su deficiencia.

En definitiva, integración conjunto de magnesio y vitamina K2 optimiza los niveles sanguíneos de vitamina D con respecto a la condición inicial. Por el contrario, la necesidad de vitamina D exógena oral aumentos del 244%.

Nota: En el caso de los ni√Īos, muchos expertos coinciden en que necesitan alrededor de 35,00 UI / kg de peso corporal.

Por otro lado, la √ļnica forma de comprobar si la ingesta de vitamina D3 es √≥ptima es mediante el an√°lisis de sangre, que debe mostrar una concentraci√≥n plasm√°tica de al menos 40 ng / ml (preferiblemente 50-70 ng / ml).

zinc

La investigación científica sobre el zinc ha demostrado que, cuando se toma dentro de un día de los primeros signos, este mineral puede reducir el tiempo de enfermedad, hasta 24 horas, y la gravedad de los síntomas.

La dosis de zinc recomendada es de hasta 50 mg / día; los alimentos que más contienen son: ostras, hígado, leche y carnes.

Probióticos y prebióticos

El desequilibrio de la flora bacteriana intestinal es responsable de alteraciones funcionales y reducción del trofismo inmunológico. La mayoría de las veces, este desequilibrio es causado por:

  • Exceso de az√ļcares refinados simples
  • Falta de √°cidos grasos saludables
  • Falta de fibra prebi√≥tica y carbohidratos.
  • Escasez de lactobacilos, bifidobacterias y eubacterias ex√≥genas.

Por tanto, para restablecer el equilibrio de la flora bacteriana intestinal es necesario producir las cantidades adecuadas de prebióticos y aumentar los probióticos alimentarios. En el primer caso, basta con consumir frutas y verduras en porciones ordinarias (en total, cuatro por día); en el segundo en cambio, varios productos fermentados pueden ser de ayuda como: yogur, kéfir, suero de leche, kimchi, miso, pepinillos y chucrut. Alternativamente, puede ser una buena idea integrarlo con yogur dietético y suplementos.

Otros consejos dietéticos

Algunos especialistas sugieren, en el tratamiento de los resfriados, consumir caldo de pollo con regularidad.

Este alimento se digiere f√°cilmente y contiene muchos nutrientes √ļtiles; entre otros:

  • Sales minerales biodisponibles como: magnesio, f√≥sforo, silicio, azufre y otros
  • Condroit√≠n sulfatos, glucosamina y otros compuestos extra√≠dos del cart√≠lago, con acci√≥n antiinflamatoria
  • Amino√°cidos libres con acci√≥n antiinflamatoria, como glicina, prolina y arginina
  • Ciste√≠na de amino√°cido, que parece diluir el exceso de moco (t√≠pico de los resfriados).

La acción de la cisteína, asociada con la alta temperatura de la bebida y la presencia de moléculas picantes (capsaicina de pimienta, pimienta piperina, etc.), es extremadamente eficaz para combatir la congestión en las vías respiratorias superiores.

Para el aceite de oliva virgen extra cl√°sico, puede ser √ļtil alternar el aceite de coco. Este alimento contiene √°cido l√°urico, que el cuerpo convierte en monolaurina, un monoglic√©rido capaz de destruir virus recubiertos de l√≠pidos y bacterias gramnegativas.

Siempre es √ļtil preferir alimentos obtenidos de animales criados en el suelo y alimentados con pasto o con productos naturales. Esta medida tiene como objetivo garantizar algunas mol√©culas √ļtiles para el sistema inmunol√≥gico, como: carotenoides, vitamina E, √°cidos grasos esenciales, √°cido linoleico conjugado y zinc.

Es aconsejable favorecer el consumo de ajo, cebolla, chalota y afines, por su contenido en alicina; esta mol√©cula de sabor caracter√≠stico tiene funciones antivirales, antibi√≥ticas y antif√ļngicas.

Tambi√©n existen ciertas hierbas, extractos y productos √ļtiles para estimular el sistema inmunol√≥gico; entre estos mencionamos: curcumina de c√ļrcuma, extracto de hojas de olivo, prop√≥leo de abeja, carvacrol de aceite de or√©gano, hongos medicinales (ganoderma, shiitake, etc.), infusiones de hierbas oficinales (sa√ļco, milenrama, lima, menta y jengibre) y equin√°cea.

Evidentemente, muchos de estos productos forman parte de la medicina popular o tradicional y no siempre cuentan con una confirmación científica contemporánea; sin embargo, después de consultar a un médico (especialmente esencial durante el embarazo y la lactancia), su uso a veces puede resultar ventajoso.

 

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