¿Cómo está cambiando la psicología la tecnología?

¿Cómo está cambiando la psicología la tecnología?

La tecnología y la psicología siempre han ido de la mano. De hecho, el estudio de estos temas también se aborda en las distintas especialidades de la psicología. Si echamos un vistazo a la historia de la psicología y la tecnología nos encontraremos con que muchos psicólogos, psiquiatras y neurólogos han inventado sus propios dispositivos basados ​​en los avances tecnológicos de su época.

En el siglo XVIII, por ejemplo, Franz Mesmer, un médico austríaco, utilizó imanes para tratar de aliviar los trastornos mentales. Luego creó su famosa "piscina de salud", un recipiente de madera en el que dos filas de botellas llenas de agua magnetizada fluían hacia una barra de acero provista de puntas conductoras móviles. El paciente aplicó uno de estos consejos en la zona dolorida. También solía hacer que las personas se sentaran tomadas de las manos alrededor de esta bañera para transmitir el magnetismo de uno a otro.



Sin embargo, fue recién en el siglo XIX cuando se desató la pasión por los dispositivos tecnológicos en la Psicología, principalmente los utilizados para la medición y limitados al uso de laboratorio. Tal es el caso del pletismógrafo, que podría considerarse el precursor de la TC y medir los cambios en el volumen cerebral en personas con traumatismos craneoencefálicos.

También en este período apareció el quimógrafo, el precursor del detector de mentiras (polígrafo), que se introdujo en las primeras décadas del siglo XX, y que todavía se utiliza en la actualidad para medir los cambios en los parámetros fisiológicos cuando la persona está expuesta a determinados estímulos. .

Ahora la Psicología se enfrenta a los nuevos retos que plantea la tecnología digital, el avance de Internet y la telefonía móvil, así como el uso de la Realidad Virtual y la Realidad Aumentada, los nuevos horizontes que están cambiando no solo la forma de comunicarse, sino también de percibir. el mundo y vivir.


Tecnología y psicología: las pruebas computarizadas se han convertido en la norma

Érase una vez, las pruebas psicológicas se realizaban a mano, con lápiz y papel. El psicólogo se sentó frente a la persona y aplicó las distintas pruebas. Pero ahora muchas de esas pruebas se realizan en la computadora o directamente en el teléfono móvil. Esto ahorra tiempo y muchas personas informan que se sienten menos nerviosas ya que la presencia del psicólogo las incomoda.


En el campo de la investigación, la posibilidad de realizar pruebas a distancia abre nuevos horizontes, ya que es posible recopilar más datos en menos tiempo. De hecho, muchos de los principales estudios que involucran a miles de participantes se construyen a partir de encuestas en línea que las personas pueden completar en cualquier parte del mundo.

Evidentemente, esta nueva forma de recopilar información también implica que el psicólogo no puede ofrecer ayuda y ver cómo reacciona la persona. De esta forma las pruebas no analizan el potencial, sino que se concentran en brindar una imagen más o menos certera del presente. Por tanto, es fundamental formular correctamente las preguntas, estructurar bien la entrevista y elegir la herramienta online más adecuada para la elaboración del cuestionario. Esto reduce a la mitad el riesgo de que las personas abandonen la entrevista o recopilen información mucho más difícil de analizar.

El "Big Data" da un impulso a las nuevas ramas de la Psicología

Antes de que cada ciencia siguiera su propio camino, los resultados de la investigación no trascendían ese campo. Pero hoy, con Big Data, el vasto océano de datos producidos por cada uno de estos estudios se puede almacenar fácilmente de tal manera que se puede acceder a enormes bases de datos donde se pueden analizar y comparar diferentes variables de comportamiento.


Esta posibilidad, que no existía hasta ahora, ha permitido el desarrollo de disciplinas como la neuroeconomía y el neuromarketing. De hecho, allana el camino para la realización de metaanálisis más completos en los que es posible acceder a una enorme cantidad de datos que ofrecen conclusiones más cercanas a la realidad, a partir del análisis del comportamiento de cientos de miles de personas. De esta forma también es posible comprender mejor cómo reaccionan y en qué circunstancias para diseñar tratamientos más adecuados.

Las terapias se pueden ofrecer en Internet.

Ya no es necesario acudir físicamente al psicólogo, solo tener conexión a Internet y podrás recibir la terapia cómodamente en casa. Cuando el caso no es muy grave, muchos psicólogos ofrecen la posibilidad de realizar algunas sesiones online o incluso todo el tratamiento. Por tanto, las barreras geográficas caen y las personas que tienen dificultades para moverse no tienen que abandonar el tratamiento.


Esta nueva forma de terapia también favorece a aquellas personas que tenían miedo de ser vistas entrando en la consulta de un psicólogo, ya que todavía existen muchos estereotipos sobre el respeto. Además, existen programas online en los que las personas pueden permanecer en el anonimato y aclarar sus dudas o recibir orientación.

Por supuesto, las consultas en línea también tienen desventajas. Por ejemplo, el psicólogo tendrá dificultades para leer el lenguaje extraverbal y, por lo tanto, puede pasar por alto detalles importantes. En las sesiones psicológicas online es posible adquirir pistas visuales, pero hay límites, no es posible ver tantas señales emocionales como en un encuentro cara a cara.


También es más difícil establecer la relación necesaria para la terapia y hacer que la persona se sienta cómoda y apoyada. No obstante, un metaanálisis publicado recientemente reveló que la terapia en línea puede ser tan eficaz como la terapia tradicional para tratar los trastornos depresivos, la ansiedad y las fobias.

Sanación en el mundo de la realidad virtual para sanar en la vida real

La realidad virtual está ganando terreno rápidamente en las terapias psicológicas, especialmente en el tratamiento de dolencias como la ansiedad, las fobias y el estrés postraumático, donde ya ha demostrado su eficacia. De hecho, un metaanálisis que incluyó 13 estudios comparando el uso de la realidad virtual con la terapia tradicional y que incluyó a cerca de 400 pacientes, concluyó que esta herramienta no solo es más efectiva, sino que los resultados duran más en el clima.

La clave es que la realidad virtual se aprovecha de nuestro miedo y confusión, estado que desencadena una fuerte respuesta emocional que cambia la forma en que funciona nuestro cerebro, impidiendo que detectemos esos pequeños detalles que indicarían que no estamos en un entorno real. Todo esto ocurre en tan solo 12 o 15 milisegundos y, aunque la situación que vive la persona en un entorno virtual no sea real, se activan los mismos mecanismos fisiológicos y psicológicos, por lo que la respuesta inadecuada se puede corregir con extraordinaria eficacia.


Además, la realidad virtual tiene una tasa de aceptación más alta que la desensibilización sistemática y la exposición in vivo, ya que alrededor del 27% de las personas se niegan a someterse a técnicas tradicionales simplemente porque tienen demasiado miedo. Por el contrario, solo el 3% de las personas se niegan a utilizar la realidad virtual, porque saben que pueden afrontar sus miedos en un entorno terapéutico seguro y controlado donde pueden decidir cuándo dejar de hacerlo.

Además, la mayoría de los sistemas de realidad virtual modernos permiten al psicólogo controlar la exposición a la terapia en todo momento, adaptando la experiencia al nivel de cada paciente. También es posible monitorear las constantes fisiológicas de la persona para conocer exactamente el nivel de ansiedad y asegurarse de que no aumente en exceso.

¿Le dirías tus problemas a un robot?

Sin embargo, los cambios que ya se están produciendo no son los más interesantes, sino los que vendrán en el futuro. En este momento, el 6% de las aplicaciones para teléfonos inteligentes en el cuidado de la salud se enfocan en la salud mental. Muchos de ellos pretenden convertirse en un "coach digital" que ofrece a la persona la orientación necesaria para afrontar su trastorno o mejorar determinadas áreas de su vida.

Finalmente, los ingenieros ya están trabajando en un nuevo campo llamado "computación afectiva" para hacer que las máquinas aprendan a captar nuestros estados emocionales y reaccionen en consecuencia. Entonces, tal vez, en el futuro, se encuentre contándole sus problemas a un robot.


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