Consecuencias de la impaciencia por saber

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Consecuencias de la impaciencia por saber

Si no quieres que la ansiedad y el estrés se apoderen de tu vida, debes conocer las consecuencias de la impaciencia para poder evitarla.

Última actualización: 07 de mayo de 2020

Tener una actitud positiva significa poder disfrutar al máximo de tu día a día. Con efectos muy positivos a todos los niveles, desde un mejor descanso hasta la capacidad de establecer relaciones sociales de mayor calidad. Sin embargo, si por el contrario te dejas guiar por la ansiedad y el estrés, las consecuencias de la impaciencia empeorarán el bienestar psicofísico. Acentuando, por ejemplo, la sensación de cansancio, nerviosismo y sumergiéndonos en un ambiente de insatisfacción constante.



No te dejes dominar por este sentimiento negativo, incluso si el documento de trabajo que has estado esperando no llega a tiempo o si tienes que esperar una hora a un amigo que llegará tarde debido al tráfico. Como verás en este artículo, la ansiedad no vale la pena y para entender mejor este concepto, te explicamos cuáles son las peores consecuencias de la impaciencia.

Las consecuencias de la impaciencia en la mente

Hay al menos ocho consecuencias de la impaciencia que afectarán nuestra estabilidad mental. Vamos a describirlos detalladamente, para que puedas reconocerlos y, por tanto, encontrar las herramientas psicológicas adecuadas para evitarlos o, al menos, intentar limitarlos. Y recuerda, todo lo que se refleja a nivel mental inevitablemente afecta la salud del cuerpo a la larga.

1. Cualquier objetivo se complicará más

Ser impaciente no traerá nada positivo. Solo habrá una sensación de frustración e impotencia, ya que no es posible intervenir para mejorar el curso de los acontecimientos. Además, estas sensaciones empeoran el estado de ánimo.


La primera de las consecuencias de la impaciencia, por desgracia, es tan sencilla como inevitable: la impaciencia se alimenta de sí misma. Funciona como un verdadero círculo vicioso.


2. No disfrutamos del momento presente

Es importante aprender a disfrutar de todos los momentos únicos de tu vida, ya que será imposible revivirlos. Pasan y se pierden en los recuerdos. La impaciencia no te permite vivir en el presente, ya que uno enfoca su atención en lo que debería venir, pero nunca llega.

3. La visión se nublará

En casi todas las situaciones es posible encontrar (y explotar) un lado positivo, no lo olvides. Por lo tanto, si te encuentras atrapado en un embotellamiento y no puedes avanzar, puedes pasar el tiempo escuchando música, llamando a un amigo por el altavoz, revisando el discurso que debes dar o simplemente observando a otros afuera. Esto te mantendrá distraído y ahuyentará esa sensación de impaciencia: el miedo a perder el tiempo.

4. Aumento de las emociones negativas

Vivir con impaciencia nos convierte en personas ansiosas, estresadas y de mal genio que tienden a ver siempre el lado negativo de cada situación. Debemos tener en cuenta que nuestra forma de ser depende de nuestras emociones, y ser impacientes, con toda probabilidad, nos convertirá en personas con una actitud negativa y que siempre se quejan.

5. El estado emocional se verá profundamente afectado

Si quieres ser una persona equilibrada y sentirte bien contigo mismo, lo mejor que puedes hacer es volverte sensible y receptivo a las emociones. Como a veces no es posible evitar las consecuencias de la impaciencia, puedes esfuérzate para que no acabe nublando tu capacidad de pensar y emitir juicios.


Consecuencias de la impaciencia en el cuerpo

Además de las consecuencias que la impaciencia puede tener sobre el bienestar emocional, también pueden existir algunos factores que pueden afectar incluso a la salud física. Veamos cuáles son y descubramos sus características:

6. La obesidad, una de las consecuencias de la impaciencia

Las personas impacientes pueden ser más propensas a la obesidad. Esto se debe a que están acostumbrados a dedicar menos tiempo a preparar la comida y a comer de forma más compulsiva y menos ordenada, consumir grandes cantidades de alimentos en menos tiempo.


7. Riesgo de hipertensión

Un gran número de personas impacientes corren un mayor riesgo de hipertensión. Esto puede deberse al estrés que experimentan durante su día típico, acentuado por sentimientos de agobio e impotencia, pero también a su predisposición a afrontar cualquier problema o imprevisto con ansiedad.


8. Envejecimiento prematuro

La impaciencia también puede aumentar la velocidad a la que envejecemos. Al igual que con las consecuencias de la hipertensión, el estrés resultante de la impaciencia puede promover la aparición de signos de envejecimiento a una edad temprana.

Este comportamiento afecta a los telómeros, que son estructuras que protegen al ADN de la degradación. Cuando los telómeros disminuyen, el ADN se degrada más rápido y surgen signos de envejecimiento. En las personas impacientes, las estructuras de los telómeros están menos desarrolladas y son más débiles.

En definitiva, si puedes mantener la calma y ser paciente ante los problemas de la vida, te permitirá disfrutar al máximo de lo que tienes, por poco o normal que sea. Descubrirás nuevas formas de conocer los matices de tu personalidad, disfrutando de esos momentos en los que no puedes evitar esperar. No ser impaciente también te ayudará a mostrarte ante los demás como personas más seguras de sí mismas, con una actitud más positiva y optimista ante cualquier situación que se presente.


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