Educación emocional: aprenderla y enseñarla

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Educación emocional: aprenderla y enseñarla

Las emociones dominan nuestra existencia desde el nacimiento y juegan un papel fundamental en la construcción de nuestra personalidad. Incluir la enseñanza de la educación emocional en los planes de estudios podría ayudar desde la infancia a reconocer, descifrar y elegir nuestra forma de pensar, percibir y actuar.

Última actualización: 07 de junio de 2020

La educación emocional es una respuesta a las demandas sociales que están un tanto desatendidas en los currículos ordinarios. Entre estas necesidades se encuentran la ansiedad, el estrés, la depresión, la violencia, el consumo de drogas, los suicidios, las conductas de riesgo, etc. Todo esto es mayormente consecuencia del analfabetismo emocional.



La educación emocional tiene como objetivo desarrollar habilidades emocionales. Por competencias emocionales entendemos el conjunto de conocimientos, destrezas, habilidades y actitudes necesarias para tomar conciencia, tomar conciencia, expresar y controlar adecuadamente las propias emociones.

habilidades emocionales

Las habilidades emocionales incluyen la conciencia y el control emocional, la independencia emocional, las habilidades sociales, la capacidad de sobrevivir y el bienestar.

Desarrollar habilidades emocionales requiere una práctica constante, por lo tanto la educación emocional comienza en los primeros años de vida y debe estar presente durante todo el ciclo vital.

Por tanto, debe estar presente entre las disciplinas escolares en la educación infantil, primaria, secundaria, en la familia, en el campo de la educación de adultos, en los medios sociocomunitarios, en las organizaciones, entre los adultos mayores, etc. (Bisquerra, 2011).

Una emoción no causa dolor. La resistencia o represión de una emoción, en cambio, provoca dolor.

-Frederick Dodson-

¿Es un requisito proporcionar educación emocional en la escuela?

Autor del libro Inteligencia Emocional (1995) y cofundador de CASEL, Daniel Goleman es una de las voces más autorizadas en el campo de la educación emocional. Él deja claro que tenemos que aprender a controlar las emociones, especialmente las estresantes e incapacitantes.


Siempre pisamos el suelo de las emociones, aunque muchas veces no seamos capaces de identificar en qué baldosas nos estamos moviendo. Todo lo que aprendemos está influenciado por nuestro estado emocional.


Vivimos con emociones desde que nacemos y juegan un papel importante en la construcción de nuestra personalidad. y en la interacción social. Experimentamos emociones en cualquier espacio y tiempo, con la familia, los amigos, con nuestros conocidos, con nuestros compañeros, en la escuela, con nuestros profesores, etc.

La escuela es un contexto de aprendizaje y experiencias en el que se desarrollan las emociones. Educar significa promover el desarrollo integral, desarrollando habilidades cognitivas, físicas, lingüísticas, morales, pero también afectivas y emocionales (Cassà, 2005). Los contenidos de educación emocional que se pueden trabajar en la escuela son los siguientes:

  • Conciencia emocional. Toma conciencia de tu estado de ánimo y saber manifestarlo a través del lenguaje verbal y/o no verbal. Al mismo tiempo saber reconocer los sentimientos y emociones de los demás
  • Manejo de emociones. La capacidad de regular los impulsos y emociones desagradables, tolerar la frustración y saber esperar las gratificaciones.

Es muy importante entender que la inteligencia emocional no es lo opuesto a la inteligencia, no es el triunfo del corazón sobre la cabeza: es la intersección de las dos.

-David Caruso-

Educación emocional para el bienestar

El bienestar tiene una dimensión personal y social y trabajar esta dimensión nos ayudará a superar la miopía del bienestar individual. Esto nos orientará hacia un desarrollo integral acorde a nuestras organizaciones. El objetivo es el bienestar social en la interacción y el bienestar personal (Bisquerra, 2011).


Investigaciones recientes han ayudado a demostrar los efectos positivos de la educación emocional. La conclusión general es que el desarrollo sistemático de programas de educación emocional capaces de aunar criterios mínimos de calidad y tiempo de dedicación tiene un impacto considerable en el desarrollo integral del alumnado.



Hay que tener en cuenta que las habilidades emocionales se encuentran entre las más difíciles de adquirir. Un alumno ordinario en un trimestre puede aprender a resolver problemas de ecuaciones de segundo grado.

Sin embargo, hacer que el control de los impulsos sea un estímulo automático en situaciones de ira (y prevenir la violencia) lleva años de entrenamiento. Este es uno de los retos de la educación emocional: dedicarle el espacio necesario.


Podría ser de gran ayuda realizar sesiones semanales de 45 a 60 minutos a lo largo del curso, durante varios años (Bisquerra, 2011).

Cambia tu nivel de atención y cambiarás tus emociones. Cambia tus emociones y tu atención se centrará en otra parte.

-Frederick Dodson-

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