La teoría de la inteligencia emocional de Daniel Goleman

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La teoría de la inteligencia emocional de Daniel Goleman

Esta dimensión responde a otra forma de entender la inteligencia más allá de los aspectos cognitivos, como la memoria y la capacidad de resolución de problemas.

Escrito y verificado por el psicólogo. ObtenerCrecimientoPersonal.

Última actualización: 31 de enero de 2022

La teoría de Daniel Goleman indica que un cerebro brillante y un coeficiente intelectual alto nos sirven de poco si no somos empáticos, no sabemos leer las emociones propias y ajenas.



Siendo extraños al propio corazón ya esa conciencia social que permite la conexión, el manejo del miedo y la asertividad significa dejar de lado habilidades preciosas. Porque La inteligencia emocional, te guste o no, es un pilar fundamental para ser feliz.

A nadie le sorprenderá saber que aún hoy los especialistas no están totalmente de acuerdo en definir el concepto de inteligencia. La evidencia empírica confirma, por ejemplo, la existencia del factor “G” de Spearman, entendido como el fundamento esencial que define todo comportamiento inteligente.

Esto también va acompañado de la teoría triárquica de Robert J. Sternberg y, por supuesto, el popular enfoque de las inteligencias múltiples de Howard Gardner.

"La clave para lograr un alto coeficiente intelectual colectivo es la armonía social".

-Daniel Goleman-

¿Qué pasa con la llamada inteligencia emocional de Daniel Goleman? Es interesante saber que este concepto siempre ha estado presente en la historia de la psicología.

El profesor Goleman no lo formuló primero, solo lo popularizó en 1995 gracias a su libro Inteligencia emocional, del que ha vendido más de 5 millones de copias.

Edward L. Thorndike, por ejemplo, definió ya en 1920 lo que llamó "inteligencia social", o la capacidad de comprender y motivar a los demás. David Wechsler, por su parte, en la década de 40 argumentó que ningún test de inteligencia podría ser válido si no se tienen en cuenta los aspectos emocionales.



Posteriormente, el propio Howard Gardner habría puesto los primeros cimientos con la séptima inteligencia, la llamada inteligencia interpersonal, muy parecida sin duda a la emocional.

Sin embargo, solo en 1985 apareció por primera vez el término "inteligencia emocional" gracias a la tesis doctoral de Wayne Payne, que se llamó Un estudio sobre las emociones: el desarrollo de la inteligencia emocional.

Apenas 10 años después, un psicólogo y periodista estadounidense llamado Daniel Goleman nos hizo descubrir a todos el gran poder que tienen las emociones sobre quiénes somos, qué hacemos y cómo nos relacionamos entre nosotros.

La teoría de la inteligencia emocional de Daniel Goleman

Daniel Goleman comenzó su carrera como reportero del New York Times y ahora es el gurú de la inteligencia emocional. Tiene más de 70 años y su sonrisa serena y su mirada penetrante y firme llaman la atención.

Es como si siempre fuera capaz de ver más allá de lo que percibimos el resto de nosotros, un hombre al que no le faltan detalles y que encuentra conexiones donde otros solo ven coincidencias.

Siempre dice que heredó su pasión por la psicología de su madre, una trabajadora social especializada en psiquiatría que ha acumulado libros sobre neurociencia, la mente humana y ciencias del comportamiento. Todos esos volúmenes adornaron su infancia y su vida cotidiana.

Durante un tiempo fueron poco más que textos indescifrables a los que llegaba con inexplicable fascinación. Más tarde, fueron la fuente de su motivación para convertirse en quien es ahora: el mayor promotor de la inteligencia social en todos sus aspectos, pedagógico, organizativo, de liderazgo.


¿Qué es la inteligencia emocional?

Esta dimensión responde de otra forma de comprender la inteligencia más allá de los aspectos cognitivos, como la memoria y la capacidad para resolver problemas.


Sobre todo, hablamos de nuestra capacidad para dirigirnos de forma eficaz a los demás ya nosotros mismos, de conectar con nuestras emociones, de gestionarlas, de motivarnos, de frenar impulsos, de superar frustraciones.

  • La inteligencia emocional comienza con la conciencia social y de uno mismo. Esto significa saber reconocer las emociones (y su impacto) en todo lo que nos rodea.
  • También significa comprender que gran parte de nuestros comportamientos y decisiones se basan en emociones. El ser humano es un ser emocional que un día aprendió a pensar y razonar. Puede parecer algo controvertido, pero no deja de ser cierto. Comprenderlo y aceptarlo nos permitirá tener más control sobre nuestro comportamiento.

Las dimensiones que componen la inteligencia emocional según Daniel Goleman

La teoría de la inteligencia emocional de Daniel Goleman presenta cuatro dimensiones fundamentales que definen esta habilidad. Te los presentamos en las siguientes líneas.

1. Autoconciencia emocional

Se refiere a la capacidad de comprender el universo interior y de estar siempre conectados con nuestros valores, con nuestra esencia. Esto significa tener una especie de brújula personal bien calibrada que nos permitirá orientarnos en el camino correcto en todo momento.

Siempre que tengamos en cuenta las realidades internas, el mundo emocional que nos distingue, sabremos y actuaremos en consecuencia.

2. Automotivación

La automotivación destaca la capacidad de orientarse hacia las propias metas. Recupérese de los contratiempos y concentre todos sus recursos personales en una meta, un propósito.


Si combinamos optimismo, perseverancia, creatividad y confianza, superaremos todas las dificultades para seguir conquistando triunfos y éxitos.

3. Empatía

Hay un aspecto en nuestra forma de relacionarnos e interactuar que va más allá de las palabras. Hablemos de la realidad emocional de cada uno. Lo que se expresa con gestos, con un tono de voz particular, con ciertas posturas, miradas, expresiones.


Descifrando este lenguaje, poniéndote en los zapatos del otro e enterarse por lo que está pasando es sinónimo de empatía. Esta habilidad no solo nos permite obtener información sobre quiénes estamos frente a nosotros, sino que también ayuda a establecer vínculos sociales y emocionales más fuertes. 

Reconocer las emociones y sentimientos de los demás es el primer paso para comprender e identificarse con las personas que los expresan. Las personas empáticas son aquellas que generalmente disfrutan de las mayores habilidades y competencias interpersonales.

4. Habilidades sociales

¿Cómo nos relacionamos con los demás? ¿Nos comunicamos de manera efectiva y asertiva? ¿Sabemos gestionar los conflictos o las diferencias?

Estas dinámicas de comportamiento mejoran o limitan nuestra capacidad para disfrutar de nuestras relaciones. Construir ambientes de trabajo saludables, confortables y productivos. Para moldear relaciones más satisfactorias con tu pareja, familia o amigos.

Daniel Goleman recuerda en sus libros la necesidad de ser competente en estas cuatro áreas. No vale la pena dominar uno o tres. La persona emocionalmente inteligente es eficaz en todo.

De lo contrario, podría tener al gerente clásico entrenado en inteligencia emocional, solo llegado a asumir la autoconciencia, pero no la capacidad de ser empático con los demás, de comprender mundos ajenos a sus propias necesidades y valores. Por lo tanto, es necesario abarcar estas cuatro áreas como un todo.

La teoría de Daniel Goleman: la inteligencia emocional se puede aprender y potenciar

En sus libros Inteligencia Emocional (1995) e Inteligencia Social (2006), el autor explica que parte de esta capacidad se encuentra en nuestra propia epigenética.

En otras palabras, se puede encender y apagar dependiendo del entorno emocional y social en el que crecemos, en el que somos educados.

"En el mejor de los casos, el coeficiente intelectual parece contribuir solo en un 20% al éxito".

-Daniel Goleman-

La inteligencia emocional responde a eso plasticidad cerebral en la que cualquier estímulo, práctica continua y aprendizaje sistemático provoca cambios; construye conexiones y nuevas áreas donde podemos ser mucho más competentes en cada una de las 4 áreas mencionadas anteriormente.

Daniel Goleman también destaca la necesidad de educar a los niños a través de este enfoque. Tanto en casa como en la escuela, todos deberíamos ser capaces de crear un contexto significativo y válido en términos de inteligencia emocional.

En cuanto al mundo de los adultos, sabemos que en nuestro día a día no faltan cursos de todo tipo, seminarios, conferencias, libros y revistas disponibles para entrenar esta habilidad.

Alcanzarlo es cuestión de voluntad, perseverancia y aplicación de una conciencia real para hacer presentes y constantes las estrategias que el profesor Goleman indica en sus obras:

  • Reconocer la emoción detrás de cada acción nuestra.
  • Ampliar el lenguaje emocional (a veces no basta con decir “estoy triste”, hay que ser más precisos. “Estoy triste porque me siento decepcionado, un poco enojado y confundido al mismo tiempo”).
  • Controlar los pensamientos para controlar las acciones.
  • Buscando una razón para el comportamiento de los demás, siendo capaz de comprender las perspectivas y los mundos emocionales de los demás.
  • Expresar emociones de forma asertiva.
  • Mejorar las habilidades sociales.
  • Aprende a motivarte y luchar por metas que puedan acercarte a la verdadera felicidad.

Potenciar la inteligencia emocional

Investigadores de diversos campos han estudiado la inteligencia emocional y han encontrado que está asociada con una variedad de factores intrapersonales e interpersonales, como salud mental, satisfacción en las relaciones y desempeño laboral.

Se llevó a cabo una revisión sistemática de la investigación sobre inteligencia emocional que mostró que es posible aumentar esta capacidad para obtener diversos beneficios.

Mayor productividad

El estudio afirma que la las personas con habilidades emocionales bien desarrolladas son más propensas a la efectividad. Ya que pueden controlar aquellos hábitos que mejoran su productividad.

Por otro lado, quienes no pueden controlar su vida emocional mantienen conflictos internos que sabotean su capacidad de trabajar con atención y precisión.

Mejor calidad de vida

Las emociones desagradables y las relaciones tóxicas representan factores de riesgo para la aparición de ciertas enfermedades. Por ello, es importante saber gestionar esos sentimientos perturbadores (ira, ansiedad, depresión, pesimismo, etc.).

Bueno, cuando los efectos nocivos de estos estados emocionales se vuelven crónicos, las consecuencias médicas pueden ser graves.

Optimizar el aprendizaje y el éxito académico

Daniel Goleman sostiene que el estrés emocional prolongado interfiere con las facultades intelectuales de los niñosdificultando así su capacidad de aprendizaje.

Asimismo, defiende que el éxito no depende mucho del talento sino de la capacidad de salir adelante a pesar de los fracasos.

Enriquece la vida social.

La inteligencia emocional también incluye la capacidad de relacionarse adecuadamente con las emociones de los demás, así como la capacidad de expresar los propios sentimientos de manera adecuada. Estos dos factores nos ayudan a establecer vínculos más sanos y duraderos.

Conclusiones sobre la teoría de Daniel Goleman

Además de los clásicos tests de inteligencia, hay otra esfera, otra dimensión y otra inteligencia con la que podemos alcanzar el éxito.

Hablamos de ese éxito personal en el que somos capaces de regular comportamientos y emociones, lo que nos permite conectarnos mejor con los demás, vivir en equilibrio y armonía sintiéndonos competentes, libres, felices y personalmente realizados. Llegar a ella es una aventura que vale la pena vivir todos los días..

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