Cuida al niño que llevamos dentro

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Robert Maurer
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FUENTES CONSULTADAS:

wikipedia.org

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Cuida al niño que llevamos dentro

Última actualización: 24 de enero de 2015

Todos llevamos dentro el niño que fuimos. Cuidarlo es vital para mejorar nuestra emocionalidad y mantener una sana autoestima.

Casi todos de niños sufrimos heridas emocionales que, si no las resolvimos en ese momento, hieren al niño que llevamos dentro. Ahora podemos tratar de entender qué le pasó, para curarlo.


Cuando sientas una emoción negativa, pregúntate por qué te sientes así y trata de comprenderte a ti mismo para encontrar formas de mejorar esa negatividad. Ese niño dentro de ti necesita amor y aceptación.


Ejercicio para sanar al niño que llevamos dentro

Imagina tu infancia. ¿Cómo eras cuando tenías unos 8 años? Trate de visualizarse físicamente y, si tiene dificultades, puede mirar algunas fotos para refrescar su memoria y capturar tantos detalles como sea posible.

Ahora haz un ejercicio de visualización e imaginación.. Imagínate de niño, en tu habitación, solo: ¿Qué hacías cuando estabas solo? Imagina esa etapa de la infancia, vuelve al pasado y recuerda cada detalle. Qué muebles había en la habitación, de qué color, con qué estabas jugando, etc.

Cuantos más detalles reales insertes en la escena, mejor será el efecto del ejercicio. Ahora piensa en ti mismo como eres ahora, e imagina entrar en la habitación que tenías cuando eras niño. Abre la puerta y encuentra a un niño que mira hacia abajo, inseguro. Ese niño eres tú de niño.

En la habitación estás, como estás ahora, acompañado de un niño, que es el "tú" de tu infancia. ¿Y para qué es esto? Para sanar las heridas de tu pasado. Ahora que eres adulto puedes hablarle a ese niño, acariciarlo, curarlo, usando tu imaginación.



Acércate a ese herido, sensible, temeroso y pregúntale que le pasa. Ahora puedes comprenderlo, besarlo, abrazarlo, brindarle protección, apoyo, amor. Hazlo: Trátate como te hubiera gustado que te trataran de niño.

Dale cariño y comprensión, abrázalo fuerte y dile que de ahora en adelante está a salvo, porque lo cuidarás como se merece.

Juega con él, deja que se divierta, deja que aflore su espontaneidad. Sigue imaginando y visualizando llevar a ese niño a donde quiera. ¿Cuál era el lugar al que más te gustaba ir de niños? ¿Qué deseos nunca has cumplido? ¿Qué afectos te han faltado?

Ahora puedes darle a ese niño lo que quiere. Sal y diviértete, y cuando tu niño interior se sienta motivado y feliz, vuelve a la habitación. Déjalo allí a salvo y saluda, diciéndole que siempre que lo necesite volverás a ayudarlo, comprenderlo y darle amor.

Los efectos de la imaginación.

Si has realizado el ejercicio y has puesto a trabajar tu imaginación, te habrás dado cuenta de que tus partes más inseguras, crueles y temerosas provienen de ese niño. Intenta cuidarlo, quererlo y aceptarlo, y notarás mejoras emocionales, así como un aumento de la autoestima.

Los adultos que tienen un bebé sano dentro de ellos no se reprimen cuando tienen ganas de hacer algo que no es "adulto", como dar un paseo por el parque y subirse a un columpio. No les importa que la gente los mire mal.

Los adultos con un niño enfermo dentro de ellos, por otro lado, se reprimen cuando tienen deseos típicos de la infancia. Quieren transmitir una imagen correcta, seria, adulta, sin darse cuenta de que todos somos humanos y necesitamos volver a la infancia de vez en cuando. No hay nada de malo en eso, no somos inmaduros: simplemente estamos dejando que el bebé que llevamos dentro se divierta.



Los adultos que tienen hijos, pueden volver a entretener al niño que hay en ellos cuando juegan con sus hijos. ¿Quién no ha oído hablar nunca de "El padre del hijo se divierte más con ese juego..."? Por otro lado, quienes no tienen hijos suelen retraerse cuando tienen que realizar actividades “infantiles”.


Ya no patea la pelota, no se ríe de tonterías, siente que tiene que comportarse como un adulto y que los demás son inmaduros.

Pero la verdad es que no hay nada más sano que dejar que el niño que llevas dentro sea espontáneo. No lo reprimas, la edad adulta también necesita sacar su lado divertido de vez en cuando.

Imagen cortesía de José Miguel

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