Cuidando a los que cuidan

Cuidando a los que cuidan

Cuidando a los que cuidan

Última actualización: 29 de junio de 2015

Un padre, nuestra pareja o incluso nuestros hijos. La vida no siempre es fácil y es posible que se haya visto obligado a cuidar de una persona mayor o de un ser querido que ha quedado discapacitado por una enfermedad. Un acontecimiento de este tipo hay que afrontarlo con mucha fuerza, valentía y entrega… Además de un sincero cariño por el paciente.


Cuidar de alguien es un trabajo atemporal que requiere toda nuestra concentración. En la mayoría de los casos, no solo nos desafía físicamente: por el contrario, el sufrimiento emocional puede convertirse en nuestro compañero de todos los días, una carga dolorosa con la que lidiar cada mañana. Dedicas toda tu energía a cuidar a esa persona, pero… ¿Quién te cuida a ti?


Segni d'allarmé

Cuando estamos cuidando a alguien, el riesgo es perdernos de vista. ¿Cómo podemos cuidarnos si la persona a la que cuidamos más lo necesita? Nos repetimos que somos el pilar sobre el que se asienta todo: la casa, la familia, la persona a la que cuidamos… ¿Cómo darnos tiempo para descansar, entonces? ¡Imposible! Este nivel de responsabilidad, sin embargo, no nos hace ningún bien, y hay algunas pistas que podemos ver como evidencia de ello.

Aquí hay algunos:

- Trastornos del sueño
- Falta de energía, fatiga crónica
- Aislamiento social
- Uso frecuente de medicamentos, sedantes, analgésicos, etc.
- Palpitaciones y ataques de ansiedad
- Pequeños problemas de memoria
- Cambios en el apetito: deseo excesivo o pérdida de apetito
- Cambios de humor: accesos repentinos de ira, accesos de llanto, etc.
- Dificultad para comprender que no estamos bien, tendencia a disminuir el propio cansancio o el dolor para centrarnos únicamente en el paciente que estamos cuidando.



¿Cómo podemos saber si nos estamos cuidando a nosotros mismos?

Sabemos que eres fundamental para la persona que cuidas. Y también que te necesitan en la casa, que muchas otras personas dependen de ti. Pero… ¿Y usted? ¿Cómo estás? ¿Quién te cuida? ¿Escuchas a los demás cuando te dicen que te ves mal y que debes descansar? Además, no solo debes escuchar a los demás, sino también a ti mismo, a tu cuerpo y a tus emociones.

Es de fundamental importancia que quienes cuidan a una persona enferma presten atención a los siguientes aspectos:

1. ¿Estás durmiendo lo suficiente?

Necesitamos un sueño reparador para recuperar energías, evitar accidentes, estar menos irritables, etc. La falta de sueño puede convertirse en una enfermedad crónica, recuérdalo. La tensión emocional, de hecho, puede aumentar hasta el punto de que ni siquiera seremos capaces de cuidar de nuestro ser querido como deberíamos.

2. ¿Tienes relaciones sociales? ¿Está manteniendo sus aficiones e intereses?

A veces, nuestros compromisos con el adicto nos alejan de nuestros amigos, e incluso de otros familiares. Necesitamos reflexionar sobre esta situación, ya que nos podría causar diversos problemas, tanto físicos como psicológicos.. Evita alejarte demasiado de los que te rodean e intenta, en la medida de lo posible, mantener los mismos hábitos que tenías antes. ¿Quizás ir a tomar un café con amigos? ¿Salir una noche a la semana? ¿Tomarse un día libre a la semana? Ni siquiera pierdas tus intereses y pasiones: elige los que te resulten más fáciles de mantener a pesar de la situación en la que te encuentras ahora, estamos seguros de que hay algunos que puedes continuar.


3. ¿Puedes encontrar momentos para dedicarte a ti mismo?

Sabemos que cuidar a alguien es un compromiso que requiere de tu esfuerzo casi las 24 horas del día. Pero nadie es capaz de hacerlo sin desconectar nunca. Es de vital importancia establecer momentos de descanso, incluso sin tener que salir de casa o dejar solo a tu ser querido. Seguro que hay formas u opciones sencillas que te permitirán relajarte, respirar y pensar en ti por un momento. Solo unos minutos. Vale la pena probar y mantener estos descansos todos los días.


Pensar en ti también es fundamental para el bien de la persona que amas, esa persona frágil y dependiente. Recuerda que tú también necesitas amor y dedicación.

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