Yo me quedo en casa: actividades en tiempos del Coronavirus

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Louise Hay
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Yo me quedo en casa: actividades en tiempos del Coronavirus

Hacer pan, coser, cultivar una pequeña huerta en casa... El aislamiento nos está haciendo redescubrir el placer de realizar pequeñas actividades manuales, lo que aporta a nuestro cerebro un particular bienestar, ya que alivia la ansiedad y el estrés.

Escrito y verificado por el psicólogo. ObtenerCrecimientoPersonal.

Última actualización: 15 2021 noviembre

El aislamiento no solo ha cambiado nuestros hábitos de vida. De alguna manera, nos obligó a hacer un esfuerzo cognitivo y redescubrir habilidades que estaban latentes. El movimiento Yo me quedo en casa será parte de esta época de pandemia en la que cocinar, hacer trabajos manuales, construir e incluso improvisar peluquerías se ha convertido en rutina.



¿Quizás esto signifique que cuando volvamos a la normalidad dejaremos de ir a la panadería todos los días, y que siempre prescindiremos de nuestra peluquería? La respuesta es no. Cuando retomemos nuestras actividades y el resto de nuestra vida tendremos que afrontar varios cambios, sin duda, pero no dejaremos de utilizar esos servicios básicos que nos ofrecen los profesionales de todos los sectores.

A pesar de ello, en los momentos difíciles siempre surgen grandes recursos ante las carencias para las que no estábamos preparados. Lo hemos visto, por ejemplo, en este maravilloso movimiento vecinal, en el que hombres y mujeres se han dedicado, en un arranque de solidaridad, a coser mascarillas. Ahora, unos mas, otros menos, tambien embalarlos en casa para tener unos a medida, aquella que se adapta a los gustos y estilos de los más pequeños de la casa.

Muchos han aprendido a coser, cocinar e incluso cultivar una pequeña huerta. La mayoría de las veces no se hace por necesidad, porque faltan ciertos productos. Solo es cuestión de llenar los días, liberar la imaginación y hacer más llevadero este transcurrir de días en los que el aislamiento ha levantado muros físicos y, a veces, incluso mentales.



Yo me quedo en casa: más que una necesidad, un placer

En las últimas semanas, las redes sociales se han llenado de fotos de personas publicando los resultados de sus experimentos en la cocina. Hemos visto pan de todo tipo. Nos sorprendieron con increíbles recetas de los postres más tentadores; algunos ya probados y otros no. Todos intentamos hacer pizza y en los próximos días de aislamiento, seguro, otro plato u otro postre estará de moda.

No te pierdas el efecto viral del movimiento Yo me quedo en casa. Lo que vemos en Instagram u otras redes sociales despierta nuestra curiosidad y nuestras ganas de imitar tendencias. Por eso, durante las primeras semanas de la cuarentena los productos que más se compraron en los supermercados fueron la levadura y la harina.

Sin embargo, a pesar de que estas actitudes despiertan siempre cierta curiosidad desde el punto de vista psicológico, debemos subrayar un aspecto.

Eso sí, no podemos ir de compras todos los días y, en ocasiones, podemos echar mucho de menos el pan o ese dulce del día. Sin embargo, si mucha gente se está dedicando a cocinar, no es por necesidad, sino por placer, y para llenar sus días.

Trabajar con las manos es bueno si queremos aliviar la depresión

Cada uno de nosotros afronta la cuarentena como podemos y como queremos. Quienes eligen una vida más descansada y se esfuerzan menos merecen ser apreciados tanto como quienes simplemente no dejan de hacer una actividad tras otra.

Sin embargo, el movimiento Yo me quedo en casa tiene una ventaja que es importante destacar. Trabajar con las manos, realizar actividades manuales y creativas afecta nuestra salud cerebral y alivia la depresión.



Podemos mencionar al respecto un trabajo muy interesante: Dr. Kelly Labert,  neurocientífico de la Universidad de Richmond, Estados Unidos, ha publicado un libro titulado Eliminar la depresión: el enfoque práctico de un neurocientífico para activar el poder curativo de su cerebro, parlandoci proprio di questo.

Cocinar, coser, bordar a mano, modelar, pintar, dibujar, cultivar, etc. nos invitan a centrarnos en el presente, regular las emociones, reducir el estrés e incluso aumentar nuestra plasticidad cerebral. Podríamos decir que estas actividades han sido y son perfectas ahora mismo.


Me quedo en casa, descubriendo que podemos ser suficientes para nosotros mismos.

Hay quien empezó desde el balcón de su casa, desde la veranda o desde la huerta. Plantar semillas, verlas crecer y descubrir cómo brota una planta nos permite descubrir que podemos alimentarnos a través de lo que cultivamos.

Hacer pan, cortarnos el cabello, coser o incluso comenzar un curso a distancia nos ayudan a ver que a veces se pueden lograr pequeñas metas sin salir de casa. Sufrirnos (humildemente), proporcionar ciertos productos y servicios con límites, claro, pero aún es un comienzo. Este período de cuarentena podría ofrecernos dos oportunidades:

  • Aprender a apreciar mucho más el trabajo de todo el personal que vela por nuestro sustento día tras día (de supermercados, agricultores, etc.).
  • Descubrir que cada uno de nosotros es capaz de muchas más cosas de las que pensamos. Y, por cierto, nos gustan.

Los trabajos manuales son muy gratificantes y las circunstancias actuales nos permitirán apreciarlos aún más. Hasta tal punto que también podríamos utilizarlo en el futuro, creando una huerta ecológica o para comer sano, utilizando recetas caseras y evitando el departamento de congelados o listos para comer. Vamos a pensarlo. 


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