Una vida de alas o raíces (estática o cambiante)

Una vida de alas o raíces (estática o cambiante)

Una vida de alas o raíces (estática o cambiante)

Última actualización: 14 octubre, 2015

¿Cómo te definirías? ¿Sois gente con alas o de los que echan raíces? A veces no es fácil estar a favor de uno o de otro, de estático o cambio. La vida no es blanco o negro, nuestra existencia está llena de matices, de pequeñas circunstancias que nos llevan hacia un camino u otro.


A veces sentimos el deseo indefinible de extender nuestras alas y escapar de lo que somos, de lo que nos rodea. Sin embargo, no todos somos capaces de hacer esto, porque cada uno de nosotros tiene raíces más o menos profundas que nos impiden movernos en absoluto. Este cambio requiere mucha determinación y no es nada fácil de lograr.


¿Qué es mejor entonces? ¿La estática o el cambio?

La verdad es que no hay respuesta a esta pregunta, todo depende de las circunstancias. Momentos vitales en los que debemos elegir si echar el ancla o zarpar hacia nuevas rutas, momentos decisivos en los que debemos emplear mucho coraje.

Vid de alas y vid de raíces

Hay quienes no soportan la estática, la estabilidad. Estas personas miran hacia arriba y encuentran un horizonte abierto; sienten que deben ir más allá, en busca de otros fines, de más sueños por alcanzar y con el que llenar un corazón hambriento que casi nunca se sacia.

Son personas que no se llevan bien con la rutina. Se rebelan y avanzan por su propio camino dejando atrás a la gente., recuerdos, felicidad y hasta tristeza. Una vida con alas no siempre ofrece la verdadera felicidad, pero crea oportunidades para buscar su verdadera esencia. Tal vez conoces a alguien así.


¿Y las personas con raíces? A veces los describimos como conformistas, como personalidades que buscan la estática como sinónimo de seguridad y estabilidad. Se quedan allí donde no hay cambios ni imprevistos ni novedades que afrontar. Sólo rutina y una serena calma en la que construir una vida acorde con tus valores.


¿Quién será más feliz? ¿La que siempre emprende vuelo o la que echa raíces cada vez más profundas? Ciertamente tampoco, porque es precisamente en el equilibrio de estas dos dimensiones donde se encuentra el verdadero sentido. Las personas que se van y que solo anhelan el cambio y el movimiento no disfrutan de una vida normal, su existencia está siempre llena de interrogantes a los que pocas veces se encuentran respuestas.. Siempre observan y siempre se cuestionan a sí mismos.

En cambio, quien no siente la necesidad de correr riesgos es capaz de afrontar una vida de sufrimiento por miedo al cambio. Es mejor callar y no hacer preguntas para no descubrir que hay otras posibilidades, otras opciones con las que, quizás, podrían ser más felices. No es nada fácil, porque un cambio presupone un riesgo y una incertidumbre insoportable.

Experimenta el vuelo y permítete echar raíces

“Es difícil enamorarse de quien tiene alas, pero es igualmente difícil arrastrar a quien ya ha echado raíces”.


Lo que realmente vale la pena en esta vida es permitirte probar, experimentar con madurez y sabiduría entendiendo que la vida está marcada por el cambio continuo. Debemos ser personas preparadas para afrontar todas las mareas que van y vienen: unas veces nos traen cosas buenas y otras no tanto.

Lo importante es permitirnos experimentar cualquier emoción. Cuando suceda, cuando sientas que la felicidad te envuelve con su aliento sincero, aférrate a ella y echa raíces para que perdure en el tiempo y no se escape de tus manos. se valiente y tomar el riesgo de la estabilidad, de la quietud. Sin embargo, si luego sientes que la felicidad está teñida de sufrimiento, toma esa realidad con valentía y emprende el vuelo con madurez e integridad.


Tu felicidad siempre será fundamental en esta vida y una vida sana se teje con alas y raíces en la misma medida. El secreto es el equilibrio, esta simple sabiduría.

Imagen cortesía de: Freidenker

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