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    Sueño: el hambre aumenta cuando falta

    Quien soy
    Joe Dispenza
    @joedispenza
    FUENTES CONSULTADAS:

    wikipedia.org

    Valoración del artículo:

    Advertencia de contenido

    Uno de los resultados más extraños que ha surgido en
    Según algunos estudios sobre obesidad, las personas que duermen menos tienden a
    ganar peso más que otros. Esta idea desafía la creencia popular de que
    asocia el sueño con un estilo de vida sedentario y la obesidad y eso no es extraño
    preguntándome si el la falta de sueño
    alterar nuestra biología y esto, a su vez, afecta nuestra
    hábitos alimenticios.


    Ahora, nuevos estudios basados ​​en las técnicas
    La neuroimagen funcional arroja nueva luz sobre este fenómeno. Uno de
    Estos estudios analizaron los efectos de una noche sin dormir mientras que la otra
    centrado en evaluar el impacto de la privación del sueño
    para una semana. Ambos estudios midieron la activación cerebral
    lo cual se hizo evidente cuando acudieron personas que no habían dormido
    muestre imágenes de alimentos. Los datos de los dos estudios dieron el mismo
    Resultados: la falta de sueño provoca que ciertas áreas (como la corteza
    cingolata anterior) involucrado en el mecanismo cerebral de motivación, sí
    dar rienda suelta a la imagen única de un alimento. Para entender completamente
    qué significa esto, basta con decir que se observa una activación similar en el
    adictos a las drogas cuando se muestra a
    sustancia a la que son adictos. En otras palabras, la falta de sueño allí
    te haría responder de manera exagerada frente a la comida, casi como si
    éramos adictos a ellos. Pero… ¿cuál es el motivo de esta respuesta? Los investigadores sugieren que la "culpa"
    de todo sería de nuestro inconsciente. Es decir, nuestro cerebro sabe qué comida
    significa que las calorías y las calorías se transforman en energía, lo que tenemos
    necesidad debido a la falta de sueño. Esta idea no es del todo evidente
    absurdo y ha sido confirmado por otros estudios. De hecho, ellos no lo son
    pocos neurocientíficos piensan que la privación del sueño funciona como
    una luz roja a nuestro sistema nervioso autónomo, causando este
    aumenta los niveles de la hormona grelina (asociada con el apetito) y reduce
    niveles de la hormona leptina (asociada con la sensación de saciedad). Quizás
    estos cambios son identificados por los circuitos motivacionales y es para
    esto es que reaccionamos de forma exagerada a la comida. La enseñanza que nos transmite en
    en esta ocasión la neurobiología es que debemos dormir las horas necesarias para el organismo
    para recuperar fuerzas. De esta forma no solo comeremos menos al día siguiente
    pero también estaremos más alerta y menos irritables.
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