Silencio y descanso: dos necesidades de la mente

Silencio y descanso: dos necesidades de la mente

Descansa cuerpo y mente, disfruta de un sueño profundo y reparador, un poco de silencio y unas horas de soledad... Todo esto es casi un lujo hoy en día; sin embargo, también es necesario para la salud.

Silencio y descanso: dos necesidades de la mente

Escrito y verificado por el psicólogo. ObtenerCrecimientoPersonal.

Última actualización: 15 2021 noviembre

El silencio y el descanso son dos bienes preciados y en peligro de extinción. Son un lujo, un regalo, que a veces nos damos cuando nuestras obligaciones y compromisos nos lo permiten. Sin embargo, lejos de ser un capricho, son dos necesidades fundamentales para nuestro bienestar y, sobre todo, para el equilibrio mental.



Ovidio argumentó que cualquier vida en la que no hay descanso pronto se desvanece. Lo cierto es que el célebre poeta romano no estaba del todo equivocado, pues más allá de lo que se pueda pensar, la falta de descanso y vivir en ambientes estresantes y demasiado estimulantes minan nuestra salud y repercuten negativamente en la calidad de vida.

La mayoría de nosotros solemos vivir inmersos en situaciones donde reina una cacofonía constante: tráfico, conversaciones, automóviles, aviones, trenes, televisores e incluso el susurro constante de los procesadores de nuestras computadoras. Esto da lugar a un incesante estado de hiperactividad, capaz de alterar nuestro estado de ánimo, generando irritación, cansancio, pérdida de concentración…

Lo más extraño de todo esto es que nos hemos acostumbrado a esta realidad. Nos decimos que es lo correcto, que ese es el ritmo de la sociedad actual y que, por tanto, debemos adaptarnos. En este mundo acelerado e hiperconectado, e incluso privado de sueño, hemos hecho del silencio y del descanso dos bienes de lujo que ya no están al alcance de todos.


"El descanso pertenece al trabajo, como los párpados a los ojos".


-Rabindranath Tagore-

Silencio y descanso, nutrientes para el cerebro

La muerte por exceso de trabajo es una realidad. Y aunque todavía no hay un nombre italiano para definirlo, otros países que llevan tiempo acostumbrados a esta realidad le han dado un nombre. En Japón es karoshi, en China guolaosi y en Corea gwarosa. Para estas poblaciones donde el estilo de vida está dictado por los ritmos de la industria, el comercio y, en general, la productividad, el silencio y el descanso no son solo un lujo, sino cada vez más escasos.

Pero la falta de sueño y el estrés no están matando directamente. Lo que realmente está sucediendo en estos países es un aumento considerable en las tasas de suicidio. El agotamiento y la desesperación son tan fuertes que muchas personas no ven otra salida a su realidad personal y eligen el camino más dramático. Sin embargo, si nos quedamos en Occidente, la situación cambia un poco.

En Europa y en América no hay datos relevantes que relacionen la sobrecarga de trabajo con el suicidio, sino con la enfermedad cardiovascular y con altos índices de depresión, ansiedad, estrés, insomnio… Según expertos del sector, como el Dr. Michael Roizen, Director de Cleveland Wellness Clinic, “hoy en día el descanso es el hábito de salud más subestimado”.

El cerebro necesita calma y silencio.

Sabemos que el ruido persistente y los sonidos incesantes de nuestras ciudades socavan la salud y el estado de ánimo. Un estudio publicado en 1975 en la revista Environment and Behavior ya afirmaba que los niños que estudiaban en áreas de Manhattan cercanas a las vías del metro llegaban casi un año tarde a la escuela. Los datos son ciertamente significativos.


Sin embargo, además de los sonidos externos, también existe otro tipo de murmullo que afecta nuestro bienestar: el martilleo obsesivo de nuestros pensamientos, preocupaciones, metas a alcanzar, “debería y debo”. Este ruido también es insalubre y nos priva de la calma.


El silencio y el descanso se convierten en dos antídotos vitales capaz de modular el cerebro para que logre la armonía y que la mente se reconcilie y sintonice con su esencia más auténtica.

Silencio y descanso: dormir es un lujo que cada vez hacemos menos

Quizás nos cueste un poco relacionar la falta de sueño con la embriaguez. Sin embargo, un estudio publicado por el Dr. David Geffen de la Universidad de Los Ángeles, California, señala que no dormir tiene el mismo efecto en el cerebro que el alcohol. Nuestras neuronas dejan de comunicarse de forma eficaz, se producen errores, problemas de concentración, rendimiento, cambios de humor, irritabilidad, depresión…


Los efectos psicológicos de la privación del sueño son enormes, sin embargo, seguimos pasando por alto este aspecto. Esto lo hacemos con nuestro estilo de vida, con los dispositivos electrónicos y la luz azul de sus pantallas, que estimula el cerebro y evita que nos quedemos dormidos. Al mismo tiempo, el trabajo y las preocupaciones que nos llevamos a la cama también nos privan del descanso necesario para la salud del cuerpo y del cerebro.

Tranquilidad y descanso son dos palabras que se están convirtiendo en un negocio para muchas empresas. Tanto es así que en el mercado ya encontramos desde antifaces para dormir que monitorizan nuestras ondas cerebrales y la fase REM, cápsulas de alta tecnología para dormir la siesta en el trabajo, spas y centros del sueño que prometen llevarnos a los brazos de Morfeo en unos minutos. .


Evitemos, pues, llegar a estos extremos y tomemos conciencia de un aspecto muy simple: el descanso es vida; en un mundo inmerso en ruidos incesantes, externos e internos, el silencio es salud. Recordémoslo.

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