Saber comprender, saber respetar

Saber comprender, saber respetar

Hay pocas personas que nos entienden de una manera profunda. ¿Qué los hace diferentes de los demás? ¿La empatía, la conexión emocional que logran establecer con nosotros? En realidad, son muchos los elementos que entran en juego.

Saber comprender, saber respetar

Escrito y verificado por el psicólogo. ObtenerCrecimientoPersonal.

Última actualización: 15 2021 noviembre

Saber comprender es el principio de la empatía. Sólo cuando intentamos sintonizarnos con los demás para acercarnos a su realidad, a sus necesidades y a sus emociones, construimos el verdadero respeto sobre el que se fundamenta la convivencia. Quien comprende y se identifica con el otro también sabe que merece consideración y aprecio.



Pensemos en ello por un momento: imagina un mundo en el que el ser humano interactúe como en un hormiguero. Todos tienen un rol, cada miembro de la comunidad realiza su trabajo sin tener otras aspiraciones o motivaciones. A nadie le importa el otro, no hay comprensión y, por tanto, no hay empatía ni emociones que faciliten la atención al otro, el cuidado, la amistad, el altruismo...

Sin estos mecanismos, la humanidad como tal deja de existir. Es cierto que el ser humano también se define por aspectos negativos y a veces contradictorios, pero ningún mecanismo mental y emocional es tan crucial para nuestra convivencia como la comprensión. Por sorprendente que parezca, pocas dimensiones son tan difíciles de conseguir.

Porque quien verdaderamente comprende al otro, lo hace sin juzgar y con plena voluntad. Veamos mejor en qué consiste este desafío.

El dolor de sentirse incomprendido

Pocas cosas son tan dolorosas como no ser comprendidas. Desde pequeños nos hemos familiarizado con este sentimiento devastador: el miedo a que nuestros padres, hermanos, amigos o profesores no entiendan lo que estamos sintiendo o lo que nos está pasando. Cuando esto sucede, nos abruma una mezcla de emociones que van desde la ira hasta la tristeza. La situación no cambia cuando nos hacemos adultos.



Sentirse incomprendido es una de las dolencias más profundas y dolorosas. Tal vez por esta razón, solo porque sabemos lo que se siente, deberíamos aprender a prestar más atención a esta competencia, ofrecerlo a los demás incluso si nos hemos sentido decepcionados en el pasado. Pero debemos hacerlo bien.

Goethe dijo que tendemos a escuchar solo lo que entendemos. Esto es cierto, de alguna manera solo conectamos con aquellos que son más comprensibles a nuestros ojos, con aquellos que están más en línea con nuestras ideas, valores y pensamientos.

Comprender, sin embargo, requiere más esfuerzo. De hecho, a veces implica un acto de valentía: descubrir, aceptar y conectar con aquellos que no piensan como nosotros.

Entender no es lo mismo que entender

Para poder comprender a los demás de manera auténtica, es necesario aclarar un detalle. Comprender y escuchar no es lo mismo. La mayor parte del tiempo, de hecho, estamos en la segunda dimensión, es decir, nuestro compromiso consiste en descifrar lo que nos están diciendo. Entendemos el mensaje y su significado, pero no vamos más allá.

La comprensión, por otro lado, es más profunda. No se trata solo de descifrar lo que nos están diciendo, sino de conectar con empatía con la realidad concreta de quien está frente a nosotros. significa ir más allá de las palabras, comprender las necesidades y sentirlas. El mecanismo de comprensión es increíblemente activo y complejo.

Para hacerlo efectivo, necesitamos aplicar lo que en psicología se llama la teoría de la mente. Este concepto se define como la capacidad de intuir el estado mental de los demás, pensamientos, miedos, deseos, intenciones, etc. De esta forma podemos entender sus acciones o incluso predecir su comportamiento futuro.


Una vez que hemos procesado toda esta información, la interpretamos y actuamos en consecuencia. Todos estos mecanismos forman parte del acto mental de saber comprender. Sin embargo, no podemos ignorar el aspecto emocional.



Entender sin prejuicios, conectando a través de la empatía

Daniel Goleman nos habla muchas veces en sus libros de la necesidad de comprender a los demás. Insiste en un aspecto: no se trata sólo de deducir lo que está pensando la persona que tenemos delante o si siente miedo o tristeza.

El verdadero entendimiento nunca será posible si no hay voluntad o interés.. La teoría de la mente y la inteligencia emocional son, por tanto, inútiles si tenemos la cabeza en otra parte cuando hablamos con nuestra pareja. Además de la voluntad de abrirse activamente al otro y de comprender lo que dice o lo que le sucede, se necesitan otras dimensiones:

  • Escucha activa: uno tiene que ser receptivo sin otra intención o propósito. No basta con escuchar y mientras tanto pensar en lo que vamos a responder.
  • Otro factor esencial es escucha sin prejuicios. Saber comprender significa conectarse con la realidad de los demás sin formular juicios, prejuicios o etiquetas.

En conclusión, el proceso en el que se articula la idea de comprender es más complejo de lo que podemos imaginar. A pesar de esto, todos somos capaces de ponerlo en práctica. La voluntad, en la mayoría de los casos, es esencial.


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