Responsabilidad personal: la piedra en el zapato

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Joe Dispenza
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Responsabilidad personal: la piedra en el zapato

Todos conocemos la molesta sensación de la piedrita en el zapato. No tiene que ser grande para lastimarte el pie. Es suficiente que esté en el lugar correcto. ¿Qué podemos hacer cuando el guijarro es mental? 

Escrito y verificado por el psicólogo. ObtenerCrecimientoPersonal.

Última actualización: 15 2021 noviembre

Sin responsabilidad personal, no se logran avances ni logros. Esta dimensión psicológica tiene, a su vez, un impacto en nuestro entorno social. Si cada uno de nosotros fuéramos más responsables de las acciones que realizamos, quizás tomaría forma una nueva realidad, más avanzada, respetuosa y, sobre todo, humana.



Durante una conferencia realizada en Estados Unidos, Viktor Frankl dijo que Estados Unidos debería darle otro nombre a la icónica Estatua de la Libertad. Según el famoso psiquiatra, debería haberse llamado Estatua de la Responsabilidad.

La idea sugerida por Frankl podría aplicarse a cualquier circunstancia. La libertad es una facultad del ser humano, pero sólo puede ejercerse a través de la responsabilidad.

Ser responsable en última instancia significa entender que toda acción tiene consecuencias. Como señaló el psicoterapeuta Albert Ellis, hay una tendencia a evitar o evadir responsabilidades en lugar de asumir un papel activo cuando estamos en problemas.

Es una actitud que a menudo surge en psicoterapia, la incapacidad de asumir la responsabilidad total de los acontecimientos. es un mecanismo de defensa, por lo que es más fácil culpar a tu pareja, familia, compañeros de trabajo o la política por tu infelicidad.

Proyectamos a los demás en el origen de nuestro malestar sin saber que muchas veces el problema y la solución somos nosotros. Exploremos el tema en las próximas líneas.


Responsabilidad personal: depende de nosotros quitar la piedra del zapato

A veces cojeamos. El pie duele a cada paso, el zapato es una tortura, pero no nos detenemos a revisar. En lugar de sentarnos y quitar el guijarro, le echamos la culpa al camino desconectado.


Estamos enojados con el alcalde por no hacer el mantenimiento de las aceras. Saquemos nuestra ira con quien haya hecho ese zapato tan incómodo. O incluso sobre nuestra familia, amigos y conocidos porque no nos ayudan a quitar la piedrita.

La vida a veces es injusta, pero más si no tomamos las riendas de nuestra existencia y resolvemos nuestros problemas.

Nosotros, solo nosotros, somos responsables de nuestro bienestar

Confucio dijo que lo que busca el hombre superior está en sí mismo, lo que el pobre busca está en los demás.

En otras palabras, es cierto que el entorno afecta nuestras posibilidades de ser felices. Es cierto que los factores sociales, económicos y la infancia vivida nos condicionan. Pero muchas veces el peor enemigo de nuestro bienestar somos nosotros mismos; no el contexto, no el pasado.

La responsabilidad personal, por lo tanto, significa comprometerse con nosotros mismos y hacer cambios que sean beneficiosos. ¿Cómo? Tomando decisiones audaces, tomando acción. Dándonos cuenta, sin embargo, de que debemos trabajar hacia este fin. Y especialmente, dejamos de culpar a los demás, asumimos el papel de protagonistas de la realidad que queremos crear. 

Es bueno recordar que nadie nace con un equilibrio perfecto, a prueba de adversidades. Aprendes a sentirte bien; esto es lo que intenta ofrecer la psicoterapia: estrategias para generar cambios y acercarse a un punto de equilibrio y bienestar.


"Los padres solo pueden dar buenos consejos a sus hijos o guiarlos por el camino correcto, pero la formación final de la personalidad de una persona está en sus manos".

-Ana Frank-

Otros lo hacen, nosotros decidimos cómo sentirnos.

El guijarro puede tomar diferentes formas. A veces es un especialista en hacernos perder la serenidad, con su mal humor y mal genio. Otras veces es el dolor que llevamos tras la ruptura de un vínculo o la decepción dejada por un amigo. En estos casos, la responsabilidad personal pasa también por el control de las emociones.



No podemos caminar si el zapato sigue doliendo. Tenemos que sacar la piedra y para ello debemos entender y aceptar el impacto emocional. Y, en una etapa posterior, regularlo, adoptar nuevas medidas y decisiones.

Tal y como asegura un estudio realizado por el Instituto de Neurociencia Cognitiva del University College London, entrenar nuestra responsabilidad emocional nos acerca a la felicidad.

Responsabilidad personal para aceptar los fracasos y seguir adelante

En nuestro camino de vida no encontraremos solo guijarros. Nos encontraremos con caminos rotos y precipicios. Nadie puede prepararnos para estas situaciones inesperadas. Cuando esto sucede, tenemos dos opciones: la más sencilla e inmediata es rendirnos y volver al lugar de donde venimos.


Pero esto no es apropiado. Ser responsable significa tener en cuenta que también hay imprevistos. A veces fallamos, nos equivocamos o tenemos mala suerte. En estas situaciones debemos ser responsables, valientes, decididos. Daremos un paso atrás, quizás, pero para ganar impulso.

Para concluir, recuerda, Llega un momento en el que tenemos que quitar la piedra: dejar de culpar a los demás de nuestro malestar. Podemos y merecemos volver a ser felices, pero eso requiere fuerza de decisión y, sobre todo, responsabilidad.

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