Psicología inversa: para ser feliz, concéntrate en lo que te hace infeliz

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Louise Hay
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wikipedia.org

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Cuando éramos pequeños y nuestros padres nos prohibían algo, esa cosa inmediatamente se volvió más atractiva. Bastaba que algo estuviera prohibido para que nuestras mentes empezaran a inventar mil formas posibles de romper la regla, preferiblemente sin que nos pillaran con las manos en la masa.

La psicología inversa sigue esta lógica de cierta manera. Es un conjunto de técnicas aparentemente contradictorias que nos dan resultados positivos. De hecho, se pueden aplicar fácilmente a la vida cotidiana.


¿Tratar la depresión tratando de sentirse peor?

Hace unos 20 años, el psicólogo clínico Randy J. Paterson se dio cuenta de que no estaba progresando mucho con su grupo de pacientes. Era un grupo de personas que habían sido hospitalizadas debido a una depresión severa. Su misión era aliviar los síntomas y mantenerlos a salvo, evitando la aparición de ideas suicidas.


El problema era obvio: Paterson no podía eliminar el pesimismo del grupo. Muchas de esas personas ya se habían sometido a terapia y no habían progresado mucho, ¿por qué iba a ser diferente esta vez?

De hecho, estos pacientes, como muchos de los que acuden al consultorio del psicólogo, se mostraron escépticos. No creían que pudieran ser felices o sentirse mejor o que la terapia funcionaría. Entonces Paterson tuvo una idea brillante: ¿Qué pasaría si les pidiera que se sintieran peor? La respuesta del paciente fue inmediata. Curiosamente, se involucraron en el tratamiento y pudieron continuar.

A partir de ese momento, la psicología inversa se convirtió en una alternativa a la Psicología Positiva y la obsesión por la felicidad que parece haberse apoderado de nuestra cultura. El mensaje es simple: si quieres ser más feliz, concéntrate en lo que te hace infeliz.

La presión de ser felices nos hace infelices

Según Paterson, buscar la felicidad puede resultar agotador para muchas personas. Además, en determinadas circunstancias, como cuando estamos pasando por un período difícil de nuestra vida, es simplemente algo antinatural. También es difícil para las personas cuya mera perspectiva de cambio les aterroriza lo suficiente como para impedirles seguir adelante.



De hecho, varios estudios realizados posteriormente apoyan su idea. Un experimento realizado en la Universidad de Denver, por ejemplo, descubrió que cuantas más personas valoraban la felicidad, menos felices eran. Estos psicólogos creen que la aparente paradoja tiene una explicación lógica: enfatizar demasiado la felicidad puede hacernos sentir particularmente decepcionados cuando no somos felices.

Otro experimento realizado en la Universidad de Nueva Gales del Sur mostró que la búsqueda obsesiva de la felicidad, junto con la presión social para ser feliz y evitar los sentimientos negativos, en realidad genera conductas desadaptativas y nos lleva a experimentar más emociones negativas.

Un estudio complementario realizado en la Universidad de Toronto reveló que cuando aspiramos a ser felices a toda costa, tenemos la percepción de que el tiempo vuela, lo que aumenta las posibilidades de sentirnos abrumados. La búsqueda obsesiva de la felicidad trastorna nuestra percepción del tiempo.

En resumen, la obsesión por la felicidad puede hacernos más infelices. Según la psicología inversa, podemos ser más felices si vamos en la dirección opuesta; es decir, nos centramos en nuestros malos hábitos y en lo que nos hace sentir mal, una estrategia contraria a la intuición que puede producir buenos resultados a largo plazo.

¿Cómo puedes ser feliz concentrándote en lo que te hace infeliz?

La psicología inversa nos libera de la presión que genera la búsqueda de la felicidad. Esto hace que bajemos nuestras barreras mentales y podamos ver con mayor claridad todos esos hábitos y cosas que nos hacen sentir peor. Es decir, logramos quitarnos la venda de los ojos y detener el autoengaño.


De hecho, uno de los principales obstáculos para el crecimiento es precisamente el hecho de que no nos damos cuenta de las creencias, actitudes, pensamientos y patrones de comportamiento que nos hacen más infelices. Simplemente estamos cayendo en él, como si nos metiéramos poco a poco en un túnel. Intentar amplificar estas señales nos permitirá tomar nota de nuestro diálogo interno.



De hecho, si nos damos cuenta de que si queremos sentirnos mal simplemente debemos tirarnos a la cama sin hacer nada, también podemos pensar que para sentirnos mejor debemos hacer exactamente lo contrario: salir de casa. Es un cambio de perspectiva natural, no forzado, que nos ofrece diferentes comportamientos alternativos.

La psicología inversa nos ayuda a comprender que no somos tan infelices y / o miserables como pensábamos. Darnos cuenta de esto puede hacernos más fuertes y también puede darnos la esperanza de que todo será mejor mañana.

Obviamente, la psicología inversa no es para todos, tiene sus inconvenientes, pero funciona muy bien cuando nos sentimos paralizados y angustiados, ya que sirve para desbloquear nuestros recursos internos al eliminar las barreras que hemos construido nosotros mismos. Este cambio de perspectiva quita la tensión, ayudándonos a recuperar el equilibrio perdido.


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