Pornosexualidad: ¿de qué se trata?

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Joe Dispenza
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Pornosexualidad: ¿de qué se trata?

Se estima que aproximadamente el 66% de los hombres y el 41% de las mujeres ven películas pornográficas al menos una vez al mes. Algunos entran en la llamada pornosexualidad y esto les impide, cada vez más, tener relaciones íntimas genuinas.

Última actualización: 20 de enero de 2022

Las relaciones entre los seres humanos están cada vez más digitalizadas. Esto significa que uno ya no entra en contacto con la otra persona a través de una experiencia directa de encuentro, sino a través de un medio que actúa como intermediario. En otras palabras, cada vez más se encuentra un dispositivo entre dos seres humanos. La era de Internet ha consolidado este fenómeno, que ha alcanzado proporciones dramáticas. Ella, a su vez, dio a luz a otro fenómeno: la pornosexualidad.



El uso de la pornografía existe desde hace mucho tiempo, pero las nuevas tecnologías han terminado por hacer extremadamente fácil el acceso a este contenido. Esto ha dado lugar al llamado fenómeno de la pornosexualidad, o sea, a una apuesta por la pornografía que se convierte en el pilar de la sexualidad individual.

No disponemos de estadísticas totalmente fiables al respecto, ya que para muchos es un tema tabú. Sin embargo, según un estudio llamado Estructura cerebral y conectividad funcional asociada con el consumo de pornografía, publicado en el Journal of the American Medical Association, El 66% de los hombres y el 41% de las mujeres miran pornografía al menos una vez al mes. Sin embargo, no está claro cuántos de estos entran en la categoría de pornosexualidad.

La pornografía es al sexo lo que McDonald's es a la comida. Una versión plástica y genérica de la realidad.

-Gail Cena-

Pornosexualidad y posmodernidad

Uno de los rasgos más relevantes de la posmodernidad es una explosión de variedad en el campo de la sexualidad. Las demostraciones en este campo se han convertido en una amplia gama. Cada vez es más claro para todos que existen múltiples formas de experimentar la sexualidad. todo absolutamente digno de respeto.

Lo que no está del todo claro es si la pornosexualidad es una opción, una tendencia o un problema. En un sentido literal, los pornosexuales son aquellos que alcanzan el pináculo del placer sexual solo a través de la pornografía. No pueden experimentar el verdadero placer de ninguna otra manera. No son usuarios ocasionales de películas de tres X, sino personas para las que el porno es el principal punto de referencia para vivir su sexualidad.

En términos posmodernos y progresistas, esto no sería más que una expresión más de la amplia variedad sexual presente en la actualidad. Sin embargo, desde un punto de vista psicológico, uno se pregunta si este comportamiento no es una forma de escapar de las relaciones reales. Según esta visión, no se trata de una libre expresión como tal, sino de un mecanismo que oculta un problema.

Problemas asociados con la pornografía

Todo parece indicar que existe una espiral ascendente en el consumo de material pornográfico. Empiezas como un espectador ocasional y luego, poco a poco, el comportamiento se vuelve repetitivo. Para muchos, llega un momento en que es posible disfrutar de la sexualidad solo a través de la pornografía. Parece que el porno adormece poco a poco el deseo y el placer que da una pareja real.

La pornografía crea situaciones sexuales artificiales. Esta artificialidad no es inofensiva, ya que afecta a elementos tan importantes y mediadores como son las expectativas. Además, privan a la sexualidad de las contradicciones propias de una auténtica relación de pareja. En consecuencia, para aquellos a quienes les resulta difícil soportar los altibajos de la intimidad, la pornografía puede convertirse en un sustituto de las relaciones sexuales. 

La pornosexualidad bloquea el desarrollo psicosexual. Para tener pareja y lograr un alto nivel de intimidad con ella, es necesario cultivar y desarrollar habilidades sociales y dimensiones psicoafectivas. En muchos casos, la relación obsesiva con la pornografía impide esta evolución.

Un tema que no debe subestimarse

Algunos estudios afirman que la pornografía tiene el potencial de cambiar la estructura y el funcionamiento del cerebro. Esto se debe a que cuando ves una película para adultos se despiertan fuertes descargas de dopamina. Cuando hay un estímulo que provoca este tipo de respuesta, el riesgo de desarrollar una adicción aumenta dramáticamente.

Al mismo tiempo, la exposición constante a la pornografía provoca un cambio en el centro de recompensa del cerebro. Esto significa que cuanto más material pornográfico se consuma, menos placer dará. El efecto es exactamente el mismo que el de la adicción a sustancias: de vez en cuando, necesitarás consumir esa droga cada vez más para lograr un nivel de placer similar al anterior.

El aspecto más preocupante es que la pornosexualidad priva a las personas del contacto íntimo directo con otros seres humanos. La otra persona es reemplazada por una pantalla. Esta actitud puede ocultar el miedo a establecer relaciones de pareja genuinas, al mismo tiempo que alimenta el llamado miedo. Y como toda conducta adictiva, a la larga acaba dando lugar a un pozo del que no será fácil salir.

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