Nervios vagos y ansiedad: todo lo que necesita saber

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Louise Hay
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FUENTES CONSULTADAS:

wikipedia.org

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El nervio vago es el décimo de los doce pares de nervios craneales y es el más largo del cuerpo. De hecho, la palabra vago significa "vagabundo" en latín e ilustra perfectamente la trayectoria de este nervio a medida que se extiende a través de varios órganos.

El nervio vago se origina en el cráneo, exactamente en la médula espinal, y desciende hacia el cuello desarrollándose en dos ramas que llegan al abdomen pasando por los diferentes órganos que se encuentran a lo largo del trayecto.


El nervio vago interviene en la sensibilidad de las mucosas respiratorias y transmite el ritmo, la fuerza y ​​la frecuencia de la respiración. Inerva la faringe, la laringe, el esófago, la tráquea y los bronquios, además de suministrar fibras nerviosas al corazón, el estómago, el páncreas y el hígado. Pero también lleva a cabo la misión inversa; es decir, recibe señales de órganos internos y las envía al cerebro para su procesamiento.


Aunque quizás lo más interesante sea la relación entre el nervio vago y la ansiedad ya que también transmite nerviosismo, calma, enfado o relajación.

Para comprender el vínculo entre el nervio vago y la ansiedad, debemos comprender que el sistema nervioso está formado por dos sistemas "opuestos" que envían constantemente información al cerebro.

El sistema nervioso simpático nos prepara para la acción, por lo que se alimenta principalmente de hormonas como la adrenalina y el cortisol. El sistema nervioso parasimpático participa en el descanso y la relajación.

En la práctica, ambos sistemas funcionan como acelerador y desacelerador. El sistema nervioso simpático nos acelera y activa, mientras que el sistema nervioso parasimpático nos ayuda a relajarnos y ralentizar, para lo cual utiliza neurotransmisores como la acetilcolina, que disminuye la frecuencia cardíaca y la presión arterial al hacer que los órganos funcionen más lentamente.


Las funciones del nervio vago.

El nervio vago controla el sistema parasimpático. Interviene en muchas funciones, desde los movimientos de la boca hasta los latidos del corazón y, de igual forma, cuando tiene problemas puede ocasionar diversos síntomas. Algunas de las funciones del nervio vago en nuestro cuerpo son:


- Ayuda a regular los latidos del corazón, controla los movimientos musculares y mantiene el ritmo de la respiración.

- Mantiene el funcionamiento del tracto digestivo, permitiendo que los músculos del estómago y los intestinos se contraigan para digerir los alimentos.

- Facilita la relajación después de una situación estresante o indica que estamos en peligro y no debemos bajar la guardia.

- Enviar información sensorial al cerebro sobre el estado de los órganos.

Nervios vagos y ansiedad

Cuando estamos sometidos a situaciones estresantes, el sistema nervioso simpático se activa. Si la tensión persiste y somos incapaces de desactivar la respuesta fisiológica que esta desencadena, los problemas no tardarán en aparecer. A nivel cerebral, esto implica la activación de dos vías: el eje hipotálamo-pituitario-adrenal y el eje cerebro-intestino.

El cerebro responde al estrés y la ansiedad aumentando la producción de hormonas (CRF) que viajan desde el hipotálamo a la glándula pituitaria donde inducen la liberación de otra hormona (ACTH), que a su vez viaja a través del torrente sanguíneo hasta las glándulas suprarrenales para estimular la producción de cortisol y adrenalina, que actúan como supresores del sistema inmunológico y precursores de la inflamación, razón por la cual cuando nos sentimos estresados ​​y ansiosos nos enfermamos más y, en última instancia, podemos acabar sufriendo depresión, un trastorno que se ha ido vinculado a una respuesta inflamatoria del cerebro.


Y por si fuera poco, el estrés crónico y la ansiedad provocan un aumento de glutamato en el cerebro, un neurotransmisor que, cuando se produce en exceso, provoca migrañas, depresión y ansiedad. Además, un nivel alto de cortisol reduce el volumen del hipocampo, la parte del cerebro responsable de formar nuevos recuerdos.

La afectación del nervio vago dará lugar a síntomas como mareos, problemas gastrointestinales, arritmias, dificultad para respirar y respuestas emocionales desproporcionadas. De hecho, dado que el nervio vago no es capaz de activar la señal de relajación, el sistema nervioso simpático permanece activo, esto hará que la persona responda impulsivamente y sufra ansiedad.


También es curioso que un estudio desarrollado en la Universidad de Miami descubrió que el tono vagal se transmite de madre a hijo. Las mujeres que sufrían de ansiedad, depresión o que experimentaron mucha ira durante el embarazo tenían una menor actividad vagal y sus hijos también exhibían una baja actividad vagal y niveles más bajos de dopamina y serotonina.

3 técnicas de estimulación vagal: ¿cómo cuidar el nervio vago?

El tono vagal es un proceso biológico interno que representa la actividad del nervio vago. El aumento del tono vagal activa el sistema nervioso parasimpático, lo que significa que podemos relajarnos más rápidamente después de una situación estresante y esto afectará positivamente nuestro equilibrio emocional y salud en general.

Existen varias técnicas de estimulación del nervio vago.

1. Exposición al frío

Se ha demostrado que la exposición al frío activa el nervio vago porque estimula las neuronas colinérgicas que atraviesan estas inervaciones. De hecho, una investigación realizada en la Universidad de Oulu reveló que la exposición regular al frío ayuda a reducir la respuesta de lucha-huida que activa el sistema nervioso simpático.


Puede ser suficiente una ducha fría de 30 segundos al día o una toalla fría en el rostro. También hay quienes se acuestan boca abajo poniéndose un cubito de hielo en la nuca. Otros prefieren beber rápidamente un vaso de agua fría.

2. Respiración diafragmática

La mayoría de las personas inhalan aire entre 10 y 14 veces por minuto, lo que significa que tienen una respiración superficial. Lo ideal sería inhalar aire 6 veces por minuto. Por tanto, otra técnica de estimulación vagal muy eficaz es respirar profundamente.

La respiración diafragmática en particular activa el nervio vago y el cerebro interpreta que es necesario calmarse, incluso si el nervio no ha dado esa orden específicamente. El mecanismo es el mismo por el cual, si cierras los ojos y golpeas los párpados con los dedos, percibes breves destellos de luz porque el cerebro los interpreta de esta forma.


Con la respiración diafragmática se realiza una respiración más profunda que lleva aire a la parte inferior de la caja torácica, utilizando correctamente el diafragma y favoreciendo un estado de relajación.

3. Meditación, yoga y tai chi

La meditación puede aumentar el tono vagal. Así lo demostraron investigadores de la Universidad de Oregon, quienes vieron cómo tan solo cinco días de meditación de atención plena promueven sentimientos positivos hacia uno mismo que hacen que se active el nervio vago, al mismo tiempo que modula la actividad del sistema nervioso parasimpático. resultado mucho mejor que las técnicas de relajación convencionales.

Las prácticas como el yoga y el tai chi también son ideales para estimular el nervio vago. Un estudio desarrollado en la Universidad de Boston reveló que el yoga aumenta los neurotransmisores GABA, que promueven la sensación de calma y serenidad al ayudar a combatir la ansiedad y el estrés. El tai-chi, por otro lado, es capaz de equilibrar la frecuencia cardíaca, lo que significa que estimula la modulación vagal, según investigadores de la Escuela de Medicina de la Universidad Nacional Yang-Ming.

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