Los lazos que nos atan son los mismos que nos impiden volar

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Robert Maurer
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FUENTES CONSULTADAS:

wikipedia.org

Los lazos que nos atan son los mismos que nos impiden volar

Última actualización: 19 de junio de 2017

Si me siento atascado, no podré despegar, no podré volar; si no me siento libre, mis alas nunca podrán abrirse. Sabiendo esto, ¿por qué hay personas que continúan aferrándose a relaciones que los consumen? La respuesta puede estar en la necesidad de ser amado, considerado y valorado.

El miedo a la soledad o al aislamiento estaría en la base de la dependencia emocional, lo que contribuye a crear vínculos demasiado estrechos y rígidos. Las personas que padecen este trastorno no pueden imaginarse sin una relación afectiva o alguien que satisfaga continuamente sus necesidades emocionales. Cuando se sienten solos o terminan una relación, inmediatamente buscan otra., por miedo a sentirse desamparado o abandonado.



Cuando queremos volar, queremos sentirnos ligeros, queremos tener un nido al que volver, nuestro refugio seguro. Sin embargo, una vez que lo conseguimos, empezamos a despegar para ver qué hay fuera del nido, intentando disfrutar de nuestro vuelo.

Si creamos vínculos débiles o dañinos, no podremos volar porque esos vínculos nos impedirán colocarnos y ver las cosas desde un nuevo punto de vista. Al permanecer pegados al nido, no podremos ver lo que nos rodea.

Las decisiones, no las necesidades, nos hacen personas fuertes, íntegras y seguras.

Tener una buena autoestima es una pieza fundamental del rompecabezas

Los factores que llevan a las personas a crear sindicatos tan rígidos y saboteadores de su libertad de elección son:

  • Dificultad para tomar decisiones por uno mismo
  • Necesidad constante de afecto e interés por parte de los demás.
  • Baja autoestima
  • Necesitas la aprobación de los demás.
  • Dificultad para terminar relaciones amorosas

De estos, el rasgo más importante capaz de activar todos los demás por sí solo parece ser la baja autoestima. Las personas con baja autoestima suelen sentirse débiles e indefensas, no confían en su criterio de juicio y para ello necesitan encontrar esa seguridad en el exterior.



Si somos capaces de hacernos fuertes y construir una buena autoestima, habremos sentado las bases para lograr una buena relación sentimental. Cuando nos sentimos seguros de nosotros mismos, somos capaces de decidir qué queremos y en qué momento. Esto nos permite liberar nuestras alas y encontrar nuestro lugar.

Dos personas fuertes e independientes podrán tomar la decisión de emprender un viaje juntos teniendo en cuenta los pros y los contras de la relación que están construyendo. De esta manera, podrán tomar las mejores decisiones: la base de su historia se construirá sobre una buena autoestima y un buen juicio, y no sobre necesidades o limitaciones débiles y ansiosas.

Un trabajo introspectivo para extender las alas.

Trabajar la dependencia de los demás es una tarea de investigación personal e interior. ¿Qué me estoy perdiendo? ¿Qué necesito encontrar en los demás? Estas podrían ser las preguntas clave. Tener un espacio propio en la relación nos da tiempo para preguntarnos si lo que el otro está aportando es lo que necesitamos o merecemos.

Si no tomamos este espacio o no nos damos la libertad de pensar y estar solos, no podremos valorar lo que tenemos ni reflexionar sobre lo que queremos. Y, lo que es más importante, nunca encontraremos la libertad de decidir si queremos volar o quedarnos donde estamos.


La adicción emocional nos dificulta apreciarnos a nosotros mismos ya que buscando lo que nos falta, no logramos trabajar introspectivamente. Detente un momento a pensar si te sientes feliz, si te sientes valorado, si te sientes ayudado a ser mejor, si la persona con la que estás te estimula o, por el contrario, te frena.


El pensamiento determinante detrás de un vínculo afectivo saludable debe ser uno solo: puede que vivamos sin nuestra pareja, pero nos hemos dado cuenta de que estamos mejor con él/ella. Decisión, no necesidad. Esto es lo que nos hace personas fuertes, íntegras y seguras. Esforcémonos por trabajar nuestras alas, llamadas autoestima, dándonos la libertad de volar y de elegir.

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