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    Los conflictos matrimoniales son más dañinos que fumar y el colesterol

    Quien soy
    Louise Hay
    @louisehay
    FUENTES CONSULTADAS:

    wikipedia.org

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    Las relaciones interpersonales son la mayor fuente de satisfacción y también de problemas. La relación de pareja, en particular, es fuente de enorme alegría y apoyo en momentos difíciles, pero cuando se convierte en una relación conflictiva genera preocupaciones que, al final, afectan no solo nuestro equilibrio psicológico, sino también la salud física, aumentando el riesgo de desarrollar enfermedades graves.

    Si tu pareja está feliz, tú también estarás más saludable.

    En 1858, un epidemiólogo inglés llamado William Farr se dedicó a estudiar lo que llamó la "situación marital" de los franceses y para ello dividió a la población en tres categorías: casados, solteros y viudos. Luego examinó los archivos donde se registraron las fechas de nacimiento, muerte y matrimonio, y la tasa de mortalidad. De esta forma llegó a la conclusión de que, al menos en ese momento, las personas casadas disfrutaban de vidas más largas y saludables.



    Recientemente, psicólogos de la Universidad Estatal de Michigan publicaron un estudio que resume los resultados de seis años de investigación. Durante ese tiempo se monitorearon 1.981 parejas y se descubrió que la felicidad de uno de los dos miembros de la pareja estaba ligada a la salud de la pareja. Es decir, si su pareja está feliz, es más probable que usted goce de buena salud.

    Por supuesto, estos no son los únicos estudios que han destacado la relación entre la salud y la satisfacción en la vida matrimonial. De hecho, también se ha encontrado que, como regla general, las personas casadas tienen menos probabilidades de someterse a una cirugía y morir de cáncer, y corren un menor riesgo de padecer demencia.

    Por supuesto, cuando tenemos pareja, sobre todo si la relación es buena, recibimos más apoyo y, por supuesto, experimentamos menos estrés, porque compartimos el peso de los problemas. Pero el simple hecho de tener pareja no mejora nuestra salud. Cada vez más estudios sugieren que cuando la relación es tormentosa y conflictiva, el equilibrio psicológico y la salud de los dos se deterioran rápidamente.



    Cuando la relación de pareja mata

    Investigadores de la Universidad Estatal de Michigan analizaron datos de 1.200 personas mayores de 50 años, teniendo en cuenta indicadores como el tabaquismo y los niveles de colesterol, y también evaluaron la calidad de su matrimonio. De esta forma descubrieron que los conflictos en la relación de pareja eran la antesala de los problemas cardiovasculares, y en algunos casos eran un predictor mucho más fiable de tabaquismo o colesterol. Curiosamente, las mujeres sufrieron este efecto negativo más que los hombres. Por lo tanto, se ha llegado a afirmar que los conflictos matrimoniales pueden ser mucho más dañinos para el corazón que fumar o tener el colesterol alto.

    Varios estudios epidemiológicos también sugieren que un matrimonio infeliz aumenta el riesgo de sufrir ataques cardíacos y enfermedades cardiovasculares. De hecho, una investigación realizada con 300 mujeres suecas encontró que el riesgo de sufrir un infarto se multiplica por 3 cuando hay conflictos en el matrimonio. Curiosamente, el estrés relacionado con el trabajo no representa un riesgo tan alto para la salud.

    ¿Por qué los conflictos matrimoniales son tan dañinos? ¿Cuál es su impacto en el organismo?

    Para encontrar la respuesta, debemos remontarnos a una serie de estudios llevados a cabo por investigadores de la Universidad Estatal de Ohio. Uno de ellos involucró a 76 mujeres, la mitad de ellas casadas y la otra mitad divorciadas o a punto de separarse. A través de análisis de sangre se encontró que quienes continuaban soportando una relación difícil o estaban vinculados emocionalmente a una relación complicada mostraban una respuesta del sistema inmunológico más débil.


    Estos investigadores dieron un paso más al descubrir qué sucede en nuestros cuerpos durante una pelea con un compañero. Para ello, reclutaron a 42 parejas casadas y aparentemente felices. El experimento se realizó en dos fases, el primer día la pareja conversó durante media hora sobre argumentos que estimularon actitudes de apoyo, al día siguiente sobre temas que generan tensiones y conflictos. Mientras la gente hablaba, se utilizó un dispositivo especial para generar pequeñas ampollas en la piel de los brazos de los participantes.



    El objetivo era ver si el apoyo o los malentendidos afectan los tiempos de recuperación. Y así sucedió. Cuando las parejas discutían, las heridas tardaban un día más en sanar, en comparación con las generadas durante una conversación agradable. Además, las heridas de algunas parejas que mostraron niveles particularmente altos de hostilidad mientras discutían tardaron dos días más en sanar.

    Estos datos sugieren que el estrés que experimentamos durante una discusión en pareja puede ser muy elevado, dando lugar a una serie de cambios en nuestro organismo que, de mantenerse durante mucho tiempo, nos costarán muy caro, en términos físicos y psicológicos.


     

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