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    Los 3 "No" que tienes que aprender a usar en la vida

    Quien soy
    Joe Dispenza
    @joedispenza
    FUENTES CONSULTADAS:

    wikipedia.org

    Valoración del artículo:

    Advertencia de contenido

    Hay una buena razón por la que "No" es una de las primeras palabras que aprendemos a pronunciar desde una edad temprana. De hecho, los niños pasan por una fase de negación en la que dicen que no a todo, por principio y sin entrar en demasiados detalles. De esta forma reafirman su identidad. En este sentido, descubrir la existencia del no y sus implicaciones es un gran acontecimiento para el niño, porque se da cuenta de que tiene derecho a decidir su vida, aunque inicialmente sean solo pequeñas decisiones.



    Aprende a decir no también es importante para mantener nuestro equilibrio emocional. La vida nos abre continuamente nuevas posibilidades que podemos aprovechar, nos tienta con oportunidades que a veces no son las más adecuadas para nosotros. En estos casos, decir no significa poder mantenernos en el camino que hemos elegido, centrándonos en nuestros objetivos.

    Además, a veces decir que no es la única forma que tenemos de defender nuestros derechos y vigilar a las personas que están dispuestas a violar nuestra libertad tomándose nuestro tiempo y actuando como verdaderos vampiros emocionales.

    Incluso en el ámbito profesional es fundamental saber gestionar el arte de la negación, sobre todo para no sobrecargarnos con tareas que no nos pertenecen y no asumir compromisos que no podemos cumplir. Por supuesto, debemos aprender a decir no respetando a los demás y manteniendo buenas relaciones.

    Establecer límites también es una expresión de amor propio

    1. El categórico "No"

    A veces te encuentras con personas que te proponen proyectos o te hacen peticiones para las que conoces bien la respuesta: un no absoluto y categórico. Cuando has tomado una decisión muy clara y sabes que lo que te están pidiendo o proponiendo no es para ti, porque puede perjudicarte o ir en contra de tus valores, no debes tener miedo de responder con un no categórico.



    Es cierto que decir que no es complicado, pero recuerda que si algo no te gusta y te puede hacer daño de alguna forma, no hay por qué hacerlo. En realidad, a veces decir no es una expresión de amor propio, de respeto por uno mismo.

    Poner límites no es negativo, es la expresión de una persona que sabe lo que quiere y sabe exactamente hasta dónde está dispuesta a ceder. Además, un no sincero, en lugar de una vacilación innecesaria, también es una expresión de respeto por la otra persona porque le ahorrará tiempo al permitirle reenfocar rápidamente su búsqueda. Si no estamos dispuestos a hacer algo, es mejor decirlo de inmediato.

    2. El "No" en el medio

    No siempre es necesario decir que no, pero a veces no estamos dispuestos a hacer todo lo que la otra persona nos pide. De hecho, estas situaciones son muy habituales en nuestro día a día y, dado que en última instancia tendemos a ceder, son las principales culpables de que nos involucremos en proyectos o relaciones que realmente no nos satisfacen.

    Si es así, puede decir "No" a la mitad. Es decir, puedes decirle a esta persona que estás dispuesto a ayudarlo en algunos aspectos, pero no en otros, que solo puedes satisfacerlo hasta cierto punto, pero no estás dispuesto a ir más allá.

    Puedes aprovechar este momento para indicar exactamente cuáles son tus límites y condiciones. La otra persona debe tener claro su posición con respecto a su solicitud, para que no exija lo que usted no se ha comprometido a hacer.


    Otra posibilidad que involucra al "No" en el medio es la negociación. Por ejemplo, puede no estar de acuerdo con la solicitud inicial, pero si la otra persona cambia algún detalle, puede estar de acuerdo. En realidad, es una estrategia muy asertiva porque así todos ganan.


    3. El "No", quizás más tarde

    Si algo no le interesa, es mejor decirlo de inmediato. De esa forma eres sincero y respetas a la otra persona. Pero hay ocasiones en las que simplemente no estamos dispuestos a aceptar una determinada propuesta, al menos en ese momento, pero podemos hacerlo más tarde.

    En este caso, es mejor no dejarse persuadir dejando en claro que no estamos disponibles en este momento, pero quizás más adelante podamos aceptar involucrarnos en el proyecto o cumplir con la solicitud. Se trata de dejar en claro que no nos importa porque no tenemos tiempo y no porque no tengamos el valor de decir que no.

    Por ejemplo, una persona puede ofrecerte un proyecto profesional muy interesante, pero tus problemas actuales te impiden aceptar. Si es así, la propuesta realmente le interesa, pero no puede comprometerse de inmediato. Sería ideal que ambas partes acuerden un período de tiempo razonable, después del cual dar su respuesta final.

    ¿Por qué somos reacios a decir que no?

    - Porque tenemos miedo de ser considerados personas cerradas y rígidas, porque en nuestra sociedad el sí se ha asociado a una mayor flexibilidad y apertura, cuando por momentos solo esconde una profunda falta de carácter.


    - Porque es un hábito que aprendimos de niños, cuando pensábamos que decir sí significaba conseguir la aprobación de los demás, especialmente de los padres, que solían enojarse cuando decíamos que no.

    - Porque tenemos miedo de quemar los puentes detrás de nosotros al impedirnos una ruta de escape que podría ser útil en el futuro.

    - Porque tenemos miedo de la reacción de los demás o de herirlos con nuestra negación pensando que no se lo tomarán bien.

    - Porque nos preocupa que nos acusen de egoísmo, cuando en realidad solo estamos defendiendo nuestro derecho a poner límites que nos protejan.


    Sin embargo, decir que no es un derecho, especialmente cuando otras personas afirman tener nuestro tiempo y recursos a su gusto. De hecho, a veces decir que no es una cuestión de supervivencia psicológica, no de egoísmo.

    La clave es decir que no de una manera que no cause daño a los demás. Y para hacerlo, a veces es necesario explicar nuestras razones.

    Recuerda que un no sincero es también una forma de mostrar respeto por la persona, y siempre es preferible a un sí que no pasa y por el que tendremos que disculparnos.

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