La personalidad del niño

La personalidad del niño

Hay una base, un sustrato genético, pero la educación que recibamos y las experiencias a las que nos enfrentemos irán configurando el carácter del niño. 

La personalidad del niño

Última actualización: 17 de abril de 2022

"¿De quién salió de esta manera?" Seguro que a algún padre le habrá pasado hacerse una pregunta similar al notar ciertas reacciones en sus hijos. La personalidad del niño a veces sorprende.

Es posible cambiarlo? Ciertamente, pero también debemos pensar que la personalidad está determinada por el tiempo y las experiencias de la vida.



Los pequeños nacen con un cierto temperamento que debemos saber canalizar, potenciar o corregir para que sean felices. El objetivo es enseñarles a gestionar correctamente las emociones ya vivir mejor en sociedad.

Sin duda es un camino complejo que requiere dedicación, esfuerzo, amor, paciencia y algo de psicología básica. Pero es una aventura que vale la pena tomar.

En las siguientes líneas damos algunas pistas para comprender y posiblemente tratar de corregir la personalidad del niño.

Factores que determinan la personalidad del niño

1. Genética

A veces se sorprende de lo inquieto que es el niño, de sus reacciones inesperadas o de su genio indomable. "¿De quién lo obtuvo?"

De alguna manera los niños heredan parte de nuestro carácter parental. Si echamos la vista atrás, podríamos ver en ellos muchos de nuestros gestos, simplemente los años nos han hecho cambiar o madurar.

Debemos aceptar que todo niño nace con un temperamento determinado, el cual no podemos cambiar, sino guiar para potenciar sus cualidades. Si no intervenimos, si les permitimos algún capricho, no ponemos límites y no mostramos habilidades de comunicación, conductas desagradables.


Ellos construirán ela sus personalidades año tras año, y si les damos las pautas adecuadas y las abordamos de forma lógica y equilibrada, criaremos niños felices. O al menos lo intentaremos.


Pero si nos preguntamos si la personalidad del niño depende de la genética, la respuesta es sí. Hay una base, un sustrato genético, pero la educación que se recibe y las experiencias a las que nos enfrentamos irán configurando el carácter.

2. Temperamentos de la infancia

temperamento fácil

Niños alegres y poco exigentes, que se adaptan fácilmente a la rutina.. No son muy activos por la noche, se adaptan con facilidad a nuevas situaciones y sus emociones y reacciones son bastante moderadas. No hacen dramas, ni son agresivos ni temperamentales.

A pesar de su disposición tranquila, no debemos descuidar el desarrollo de su personalidad. A veces, de hecho, pueden volverse retraídos y ocultar sus emociones.

También puede ocurrir que sus hermanos tengan un carácter más complicado. Los padres tienden a centrarse en los hermanos más "rebeldes", pensando que los niños más "tranquilos" no necesitan mucha atención. Y es un error, todos los niños necesitan apoyo, amor y dedicación en igual medida.

No porque sean apacibles, necesitamos mimar a nuestros hermanos que no lo son más o hacerles más concesiones. Tendemos a prestar atención a los que expresan sus emociones, a los que no se aíslan, a los que se sienten integrados.

Niños que se adaptan lentamente

Son niños algo reservados que no se adaptan muy bien a los cambios. Son un poco miedosos, muy apegados a sus padres.. En general suelen ser pasivos y un poco tímidos y lentos.


Los expertos nos dicen que no nos preocupemos, cuando llegan a los 6 u 8 años, muchos niños dan un salto en la madurez. Puede llevar más tiempo adquirir las habilidades de lectura y escritura, pero su desarrollo es correcto.


Si reconoces a tus hijos en esta descripción, deles más tiempo, anímelos y sea paciente. Al exasperarte con su lentitud, pueden volverse ansiosos e inseguros. Ten calma, apóyalos y confía en ellos.

-La personalidad del niño caprichoso

Bebés muy llorones y algo irritables desde el nacimiento. Les cuesta conciliar el sueño y adaptarse a cualquier cambio. Se ponen nerviosos con facilidad, son exigentes y excesivos. en mostrar sus emociones, sean felices o tristes.


Este perfil suele ir de un extremo al otro: en cuanto tienen una rabieta se abalanzan sobre sus padres en busca de cariño, amor y rabia al mismo tiempo. ¿Cómo actuar ante estos comportamientos?

Establecer pautas, rutinas y reglas claras. Si el niño tiene una rabieta, hay que hacerle entender que con esa reacción no conseguirá nada. Sea exigente, pero muestre cercanía y comprensión.

Enseñar al niño a gestionar la ira, a canalizarla. Déjalos pensar antes de actuar. El niño que muestra tal personalidad puede llegar a ser muy creativo e independiente en el futuro.

Niños activos

Niños muy inquietos que no paran ni un segundo, que se interesan por todo y que tienen mil dudas. También pueden ser imprudentes, por lo que a veces tienden a tener pequeños accidentes..

A los tres años, este aspecto se acentúa aún más y la personalidad del niño se manifiesta claramente. Si los padres no pueden con la situación, acudir al psicólogo puede ser de gran ayuda.


El médico determinará si el niño tiene trastorno por déficit de atención con o sin hiperactividad (TDAH). El niño muy activo, sin embargo, no siempre tiene un trastorno, simplemente puede ser más animado que la persona promedio. Esto requiere más paciencia y adaptabilidad por parte de mamá y papá.

Recuerde siempre que los padres deben ser un ejemplo para sus hijos. Actúa con equilibrio, calma, paciencia y ganas de acompañarlos en el camino del crecimiento y la maduración.

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