La ociosidad es un derecho y un deber

La ociosidad es un derecho y un deber

Sólo y exclusivamente en la ociosidad pueden emerger aquellas facetas de nosotros que no están sujetas al imperativo de la producción. El descanso es un derecho y un deber porque expresa la esencia de nuestra libertad.

La ociosidad es un derecho y un deber

Última actualización: 25 de diciembre de 2020

Durante mucho tiempo, la ociosidad fue vista como algo negativo. "Es el padre de todos los vicios" solían decir. Esta idea de que no hacer nada era un repudio se ha difundido debido a los intereses que imperaban en la era industrial. Había que producir al máximo, por eso se arraigó la creencia de que lo único digno de elogio en la vida era el trabajo. Sin embargo, la ociosidad es un derecho!



Producir cada vez más, acumular excesos, llevó a una actividad industrial sin control. Parte de las consecuencias de esto ha sido la importante destrucción del ecosistema y el deterioro de la calidad de vida de los trabajadores.

Vivir solo para trabajar conduce a enfermedades físicas y mentales. Ante esto, en los últimos tiempos se empieza a reivindicar la ociosidad, no sólo como un derecho, sino también como un deber.

“Los momentos de ocio son la mejor ganancia”.

-Sócrates-

Hoy en día, gracias a la ciencia sabemos que descansar es tan importante como trabajar. El cerebro y todo el organismo necesitan momentos de calma para funcionar correctamente. Quienes dedican el mismo tiempo al descanso que al trabajo son más productivos, creativos y saludables. A pesar de esto, no estamos educados para la ociosidad como lo estamos en el trabajo.

La ociosidad es un derecho

Bien sabemos que en el pasado el derecho al descanso solo se reconocía por muy poco tiempo. No había jornada legal de trabajo, ni había salario mínimo legal. Los empleadores podían contratar trabajadores por jornadas de 14 horas o más. Y a cambio les pagaban sólo lo que podían.



En el pasado hubo muchos desposeídos, por lo que los trabajadores aceptaron tales condiciones que eran completamente injustas. Como resultado, comenzaron a surgir sindicatos y corporaciones en diferentes partes del mundo. Los trabajadores de todo el mundo lucharon duro por los derechos fundamentales y universales. Así fue como llegamos al famoso esquema tres por ocho: 8 horas de trabajo, 8 horas de descanso y 8 horas de vida para dedicar a la familia.

En muchos países del mundo aún se aplica este patrón, aunque en muchos otros lugares continúan existiendo condiciones de semiesclavitud. Ahora bien, es importante recordar que el derecho al descanso es un derecho que se ha ganado con arduas luchas que costaron muchas vidas.. Cuando renuncias voluntariamente a un derecho, contribuyes a pisotearlo, por lo que al final lo pierdes.

La ociosidad es un deber

Encontrar un espacio para la ociosidad en nuestra vida es un acto de amor propio. Es parte del cuidado personal que cada uno de nosotros debemos dedicarnos a nosotros mismos. El descanso es una responsabilidad que tenemos con nosotros si queremos proteger nuestra salud y bienestar.

Parece descubrir el agua caliente, como suele decirse, pero hoy en día nos hemos olvidado de ella. Hemos interiorizado con tanta fuerza nuestras obligaciones que muchas personas no soportan la idea de tener un tiempo libre, en el que no tienen que responder ante nadie.

Bertrand Russell, el famoso pensador inglés, a menudo hablaba de la ociosidad. En uno de sus escritos da un ejemplo interesante. Presenta un escenario donde un grupo de fábricas produce todos los alfileres que necesita un país, empleando a 100 trabajadores durante 8 horas al día. En algún momento nace una tecnología que crea ese mismo producto, pero en la mitad de tiempo. ¿Qué debería suceder entonces y qué sucede realmente?



Russell dice que en ese caso hipotético muchos trabajadores son despedidos porque se necesita menos mano de obra, pero también por la huelga de algunas empresas. Lo que debería haber sucedido, sin embargo, es que los trabajadores y las fábricas decidieron trabajar solo la mitad del tiempo. Así acabarían ganando dinero para todos, porque seguirían vendiendo lo mismo y al mismo precio.


Protege tus momentos de ocio

La actual sociedad de consumo ha cambiado las prioridades de muchas personas. No trabajamos solo para satisfacer adecuadamente las necesidades básicas, pero mucha gente quiere tener dinero extra para gastar. Para comprar incluso lo que no es estrictamente necesario. Comprando constantemente algo nuevo. Compra y paga constantemente.

Es por eso que muchos aceptan de buena gana trabajar más allá de todos los límites.. Necesitan más dinero porque el mercado es insaciable. Siempre habrá una oferta más tentadora. Los que tienen mucha ropa quieren más. Los que tienen una casa quieren una más grande. Quien tiene el coche quiere el avión.


El consumo, a su vez, hace más estricto el estilo de vida. Trabajamos para consumir y consumimos para trabajar. El tiempo libre se convierte en tiempo de gasto o de consumo. Muy a menudo, para muchos, pensar en el tiempo libre no tiene mucho sentido. Los vuelve inquietos. Esto no es saludable.

Es importante dar mucho valor a nuestros momentos de ocio, porque es precisamente en esos momentos cuando entramos en contacto con la parte más auténtica de nosotros mismos y de la vida.

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