La curva de las emociones

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La curva de las emociones

La curva de emoción describe el proceso en el que la persona comienza a sentir una emoción hasta que desaparece por completo. Teniendo en cuenta su evolución, proponemos en este artículo las tres acciones que nunca se deben realizar en el momento de mayor intensidad emocional.

Última actualización: 02 agosto 2019

¿Alguna vez has oído hablar de la curva de la emoción? ¡Te lo contamos en este artículo! Muchos definen la emoción como un estado subjetivo que posee una inmensa e intensa carga afectiva. Y aunque es bastante complicado explicar qué son las emociones, podemos describir estos estados subjetivos de forma clara.



Por ejemplo, se pueden describir a través del recuerdo de una situación en la que uno sintió ira o alegría. Gran parte de estas emociones, desde la tristeza hasta el miedo, se desarrollan de forma muy similar. En las sesiones solemos hablar de la curva de la emoción.

¿Para qué sirve una emoción?

Según estudios recientes, la supresión o no expresión de hechos emocionales significativos para el individuo (por ejemplo, el duelo por la pérdida de un ser querido, la expresión de afecto…) puede causar marcada hiperactivación fisiológica, inmunosupresión y otros efectos particularmente contraindicados para la salud física y mental a medio y largo plazo.

Dicho esto, ¿por qué las emociones son tan relevantes y más aún su expresión? Los mismos autores informan de la existencia de funciones intrapersonales -más relacionadas con la homeostasis y la supervivencia- y de funciones extrapersonales, que remiten a un rol más social.

Factores intrapersonales de la emoción.

  • Coordinar los diferentes sistemas de respuesta. cognitiva, fisiológica y conductual en la misma dirección.
  • Activación de comportamientos que pueden inhibirse en ausencia de emoción.: por ejemplo, una persona no deportista puede decidir correr si siente miedo o una persona que se define como no violenta puede defender a alguien si siente ira o enfado.
  • Predisponen al organismo a reacciones de lucha o huida: las emociones juegan un papel muy importante en la supervivencia. Sentir miedo no es más que el preludio de una huida o un ataque ante un estímulo interpretado como amenaza. Sin la señal del miedo, el cuerpo no podría prepararse para el ataque o la huida.

Por ejemplo, cuando das una respuesta de alarma ante un estímulo de peligro, es decir, cuando sientes miedo, se activa el eje hipotálamo-pituitario-suprarrenal, que a su vez activa las glándulas suprarrenales para que emitan glucocorticoides. Se libera adrenalina y opiáceos endógenos para reducir el dolor en caso de ataque al cuerpo. Al mismo tiempo, se reduce la actividad de sistemas inútiles para escapar en el momento dado, como la digestión.



Gracias al miedo, por tanto, el individuo en peligro aumenta su ritmo cardíaco, contrae el bazo para producir glóbulos rojos en caso de heridas, dilata las pupilas, etc.

  • Facilitan el procesamiento rápido de la información.: la evaluación de las características de los estímulos adyacentes se vuelve rápida, lo que permite decidir rápidamente las mejores acciones a implementar para adaptarse a las necesidades del entorno que despierta la emoción.

Factores extrapersonales de las emociones

En cuanto a las funciones extrapersonales de las emociones, nos permiten comunicar nuestras intenciones a los demás, compartir con ellos lo que sentimos y controlar la expresión facial, los gestos y la voz, incluso para influir en su comportamiento.

Como escribió Aristóteles, el hombre es un animal político y las emociones también juegan un papel socializador. Por ejemplo, en relación con lo anterior, es posible obtener respuestas específicas en los individuos a través de ciertas emociones. Así tenemos personas que utilizan la tristeza para conseguir apoyo, otras que utilizan el cariño o la alegría para conseguir algo, y así sucesivamente, para seguir con la parte más instrumental de las emociones.

La curva de las emociones

Es difícil mantener la máxima intensidad de una emoción durante un largo periodo de tiempo. Una emoción suele funcionar como un crescendo de sentimientos que se vuelven más y más fuertes. Se puede llegar a un punto máximo, después del cual la emoción ya no tendrá la misma intensidad. A partir de entonces, la entidad decrece hasta volver a la línea de base.


Este mecanismo ocurre tanto con las emociones como con otras construcciones psíquicas como los ataques de ansiedad y los ataques de pánico. Por ello, ninguno de estos dos últimos suele durar más de diez minutos.

Aún sabiendo la intensidad emocional que acompaña al miedo, la ira o la tristeza y quizás por esa vehemencia, generalmente hay una tendencia a realizar acciones con consecuencias importantes justo en el punto más alto de la curva de emociones Y esto puede ser contraproducente.


La gestión de las emociones en terapia con la curva de la emoción

Al inicio de la terapia, cuando el individuo aún no tiene las herramientas para manejar sus reacciones, es útil introducir la curva de las emociones. El objetivo no es controlar las emociones en sí, sino evitar las consecuencias negativas que puede provocar una emoción intensa y mal gestionada.

Por tanto, está indicado en pacientes que sufren de depresión, ansiedad, que están de luto, en terapia de pareja, etc. Es muy útil, en las primeras sesiones, realizar una psicoeducación detallada sobre el funcionamiento de las emociones. Es necesario enfatiza lo que no es apropiado hacer cuando estás en la cima emocional. La terapia permitirá entonces que la persona no experimente esas emociones de forma tan intensa y exacerbada.

Tres cosas que no debes hacer durante el pico emocional

Es fundamental explicar cuáles son las tres acciones que nunca debes realizar cuando estás en el pico emocional. Las emociones pueden ser ira, tristeza, miedo e incluso felicidad. En momentos de intensidad emocional, las acciones difícilmente se llevarán a cabo según un punto de vista racional..


Estas acciones son:

  • Tomar decisiones: Tomando como ejemplo el caso de una mujer que sufre de depresión severa, es importante hacerle entender que en los momentos de mayor malestar es peligroso tomar cualquier tipo de decisión. Las decisiones que se tomen irán acompañadas de la profunda tristeza y desesperación del momento. De esta forma, también podemos evitar opciones como el suicidio o las autolesiones.
  • Intenta resolver el problema: Si la emoción intensa fue provocada por un evento en particular, no es recomendable tratar de remediar la situación estando abrumado por la emoción en cuestión. Al no poder apoyarse, en ese momento, en la parte racional, sino sólo en la emocional, uno no cuenta con las herramientas que habitualmente se utilizan para resolver los problemas.

Además, la desesperación del momento puede llevar a la persona a tomar malas decisiones para resolver el conflicto. Lo mejor que puedes hacer es esperar a que la intensidad emocional disminuya.


  • Pensar: la emoción puede traer consigo infinitos pensamientos catastróficos, irracionales e inútiles para el evento que estás viviendo. Algunos de estos pensamientos pueden hacer aflorar otras emociones con la misma intensidad que los anteriores. El pensamiento también puede llevar a actuar irracionalmente.

Conclusiones sobre la curva de la emoción

Además de enumerar las acciones que no se deben realizar durante los momentos emocionales más intensos, también es bueno recomendar las que se pueden realizar. Esto significa explicar acciones concretas que puedan reemplazar ese deseo de pensar, de resolver el problema o de tomar decisiones. Puede ser útil redactar una lista con las diferentes alternativas a consultar en los momentos de mayor intensidad emocional.

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