Ir a la cama enojado o preocupado

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Ir a la cama enojado o preocupado

Acostarse enojado o sumergido en un océano de preocupaciones no solo conduce a un mal descanso. A menudo, la carga de emociones negativas a lo largo del tiempo deja una marca en nuestro cerebro, impidiendo que pensemos con claridad.

Escrito y verificado por el psicólogo. ObtenerCrecimientoPersonal.

Última actualización: 15 2021 noviembre

Acostarse enojado o preocupado es un mal hábito que todos tenemos en común. Lo hacemos casi sin darnos cuenta, y cuando las emociones se apoderan de nosotros, nos encontramos con la cabeza sobre la almohada pensando que, quizás, a la mañana siguiente se habrá despejado la niebla. Sin embargo, el nuevo día rara vez es decisivo en sí mismo; y al final los problemas siguen donde los dejamos.



A todos nos pasa un poco. Discutimos con la pareja y en vez de resolver el conflicto, usamos la reprimenda, la palabra desdichada o el silencio. Todo esto lo llevamos debajo de las sábanas, durmiendo espalda con espalda, envueltos en orgullo y discordia infantiles. Así, a la decepción se suma el mal descanso, si no una larga noche de insomnio.

Dormir mal casi siempre resulta en un mal día, con el cuerpo agotado y la mente nublada. En tal estado, es difícil encontrar el coraje y los recursos para resolver el conflicto con la pareja. Por lo tanto, irse a la cama enojado no es la condición más deseable.

Estudios recientes reportan que si bien poder descansar unas horas, dormir con el peso de las emociones negativas afecta nuestro cerebro. Sin duda un dato curioso a tener en cuenta. Profundicemos en este tema.

“Los que no pueden dormir es porque creen que tienen que estar atentos”.


-Bert Hellinger-


¿Por qué no deberíamos irnos a la cama enojados o preocupados?

No se trata solo de despertar de mal humor: también se pierde buena parte del potencial cognitivo. Es decir, se limitan ciertos procesos como la memoria, la capacidad reflexiva, la creatividad y la calma interior para afrontar los problemas de forma activa y proactiva.

Como decía Sherlock Holmes, la solución a cualquier problema es un buen descanso. Sin embargo, según los expertos, solo podemos cumplir ese consejo si logramos acostarnos y dejar atrás las preocupaciones. Descansa la cabeza sobre la almohada con la mente tranquila, clara y orientada a un objetivo, es decir a conciliar un sueño regenerador.

Si nos acostamos agobiados por la presión, enturbiados o devorados por el estrés, la ansiedad o el enfado hacia alguien, acabamos amplificando ese malestar. esto porque el estado emocional negativo no solo dificulta el sueño, sino que también afecta el cerebro.

El cerebro y el impacto de las emociones negativas durante el descanso

El Dr. Yunzhe Liu de la Universidad Normal de Beijing realizó un estudio colaborativo con el University College London sobre este tema. El aspecto más importante a este respecto se refiere a la capacidad de gestionar sus emociones y preocupaciones para dormir más relajados.

A través de imágenes de resonancia magnética se pudo observar cómo el efecto de dormir con una alta carga de ira, angustia y estrés altera diferentes áreas del cerebro. Además, tiene un efecto acumulativo. No nos daremos cuenta si nos peleamos con nuestra pareja y nos acostamos enfadados en alguna que otra ocasión; viceversa, estos cambios se notarán cuando este hábito se configure como una práctica común.


Lo mismo sucede con el estrés laboral y la preocupación constante. Acostarse con una huella tan negativa, semana tras semana, contribuye a alterar el cerebro de varias formas:


  • El hipocampo, una estructura ligada a la memoria y las emociones, reduce su tamaño.
  • Cuando estamos enojados, la actividad de los lóbulos frontales, responsables del pensamiento racional y las tareas ejecutivas, se reduce significativamente.. La mente asume entonces la clásica visión del túnel, es decir, solo vemos una parte de la realidad, la más negativa, nos volvemos incapaces de relativizar y somos incapaces de poner en práctica todos los recursos para resolver los problemas de forma reflexiva y creativa. camino.
  • La memoria comienza a fallar. El cerebro es incapaz de realizar sus tareas con eficacia durante la noche y muestra cierta dificultad para consolidar nuevos recuerdos.

Ir a la cama sin problemas de carga

Muchos dicen: acostarse enojado o preocupado no es nada bueno. Sin embargo, hay momentos en que los problemas nos agobian más de lo debido, y la mente se llena de nudos y precipicios en los que corremos el riesgo de quedarnos atascados. ¿Qué hacer, entonces, para evitar llevar estas tensiones a la cama?


En primer lugar, hay que evitar acumular tensión y ansiedad. Cuando surgen problemas hay que solucionarlos lo antes posible, los conflictos con la pareja o cualquier otra persona hay que atenderlos en el momento. Porque todo lo que se pospone no siempre se resuelve solo, sino que, por el contrario, acaba complicándose aún más.


Lo ideal es descansar la mente y el cuerpo en la cama, alejando las emociones negativas.. Algunas técnicas como la relajación, la meditación o la respiración profunda nos pueden ayudar. Así como un baño tibio, o un buen libro en la cama hasta que el sueño se agote. Una mente tranquila duerme mejor y por lo tanto también te ayuda a vivir de forma más plena y saludable.

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