Hay quien discute por todo y quien ríe por todo

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Joe Dispenza
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wikipedia.org

Hay quien discute por todo y quien ríe por todo

Última actualización: 07 agosto 2017

Algunas personas logran desatar el nudo de cualquier dificultad y para hacernos reír hasta las lágrimas. Lo hacen sin ganancia alguna, porque la vida para ellos tiene música, rima y es sencilla. Otros, en cambio, argumentan un poco y oscurecen sobre todo, solo ven muros donde otros ven puentes, atrayendo tormentas durante los días de quietud y rabia desmotivada que provoca distancia.



¿Por qué las relaciones humanas son tan complejas? Podríamos decir que siempre sería mejor evitar a las personas que aman alterar nuestro equilibrio psicológico y estar a solas con quienes nos dan alegría. Sin embargo, este principio elemental de salud no siempre se puede aplicar, porque para vivir juntos, es necesario comprender las perspectivas de los demás y, antes que nada, uno debe aprender a sobrevivir en cualquier escenario, ya sea poblado por seres nobles o dragones enojados.

“Hay que afrontar la vida con amor y humor. Con amor para entenderlo y con humor para soportarlo”

A veces la persona que todo lo argumenta tiene depresión; en otras ocasiones, la persona que se ríe de todo en realidad aplica un estado de ánimo agresivo o incluso autodestructivo. Cada estilo de comportamiento tiene sus extremos y, sobre todo, sus significados. Tenemos que entenderlos, tenemos que ser sabios lectores y traductores de estos mundos alienígenas que orbitan el nuestro influyéndonos con sus eclipses y sus mareas...

¿Quién se ríe de todo… es siempre feliz?

Peter McGraw es psicólogo de la Universidad de Colorado y es conocido por crear el "laboratorio del estado de ánimo". Este departamento estudia, por ejemplo, el impacto del estado de ánimo como terapia y el uso de la risa como “medicina” para mejorar la calidad de vida de los enfermos crónicos o con cáncer. La ciencia avala estas iniciativas, aunque se ha demostrado que, más que la risa, lo que mejora los días de estos pacientes es su actitud, su optimismo y su fuerza interior.  



Del mismo modo, en su teoría, el Dr. McGraw diferencia 4 tipos de estado de ánimo. Muchas de las personas que se ríen de todo no siempre son felices, no siempre son el reflejo de un adecuado bienestar interior. Vale la pena profundizar en estas categorías para comprender mejor la dinámica que presenciamos todos los días.

  • Estado de ánimo agresivo. Esta práctica es muy común en quienes nos hacen reír utilizando la ironía y el sarcasmo más cínico, a través de los cuales cosifican o ridiculizan a terceros.
  • El estado de ánimo como medio de superación personal. Esta forma de ánimo es una de las más saludables ya que es muy útil para controlar el estrés. Gracias a ella, la persona es capaz de reírse de sí misma para relativizar un mal día, un error cometido, ironizar sobre un defecto que no puede mejorar o incluso para hacer menos tenso un determinado momento.
  • Estado de ánimo autoagresivo. Sería la otra cara de la moneda del estado de ánimo que intenta mejorarnos. En este caso, usamos la agresión contra nosotros mismos por baja autoestima, depresión o porque tratamos de victimizarnos y llamar la atención de quienes nos rodean.
  • Estado de ánimo de afiliación. Finalmente, está el estado de ánimo más vivificante, útil y maravilloso, el que procede de aquellos que nos hacen reír con el objetivo de fortalecer el vínculo que existe entre nosotros, fomentar la complicidad, dar felicidad, conexión y verdadero bienestar.

Habiendo visto esta clasificación, está claro que cuando decimos que alguien tiene un gran sentido del humor necesitamos saber qué tipo de humor realmente pone en práctica y cómo afecta a los demás. Todos nos encontramos riéndonos, pero al mismo tiempo experimentando una extraña y molesta sensación, como si instantáneamente sintiéramos una sombra maliciosa.  



¿Quién discute por todo... disfruta complicándose tanto la vida a los demás?

Tal Ben-Shahar, profesor de Psicología Positiva en la Universidad de Harvard, es conocido como el "gurú de la felicidad". Sus numerosas publicaciones sobre emociones y estados de ánimo son siempre una interesante aportación para comprender mejor ciertos comportamientos como, por ejemplo, ¿qué hay detrás de unas personas que pelean por todo y que parecen disfrutar tanto en complicar y complicar la vida a los niños?

La respuesta es simple: infelicidad. Detrás de esta palabra desoladora -nadie merece hundirse en este abismo- hay un caleidoscopio de dinámicas mal gestionadas, mal abordadas, mal resueltas. Por ejemplo, poca capacidad para tolerar la frustración, malas estrategias de resolución de problemas, expectativas poco realistas, no salida del túnel, no pensamiento reflexivo, baja autoestima, inteligencia emocional por debajo de los niveles mínimos…


Un momento así nos puede pasar a todos, momentos vitales complejos en los que uno o varios detonadores acaban por debilitarnos. llevándonos a ver problemas por todas partes, a bajar las persianas de nuestra positividad y a transformar cualquier conversación en una discusión. Todos podemos caer en las lagunas de la desesperación y en los caños del malestar, esto es respetable y comprensible. Sin embargo, es obligatorio salir de estas aguas tóxicas para encontrarnos con nosotros mismos.


Para hacer esto, necesitamos fuerza de voluntad y autocontrol. No debemos caer en el victimismo, solo es cuestión de recoger las piezas rotas y, como si fuéramos hábiles artesanos, reparar cada una de ellas con el pegamento de la autoestima y la pintura de la motivación. De esta forma, también entenderemos que no todas las personas que ríen son felices y las que pelean por todo no son siempre un “caso perdido”. Todos podemos sanar, todos podemos encontrar el equilibrio y la felicidad.  

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