Hay algo mal conmigo: ¿qué puedo hacer?

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Louise Hay
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Hay algo mal conmigo: ¿qué puedo hacer?

Hay momentos en los que sentimos que algo anda mal con nosotros. Nuestras relaciones afectivas terminan, todos nos decepcionan, todo lo que nos proponemos es ignorado y parece que no hay forma de sentirse bien, de pasar unos días de calma y felicidad. ¿Por qué pasó esto?

Escrito y verificado por el psicólogo. ObtenerCrecimientoPersonal.

Última actualización: 15 2021 noviembre


“Mis relaciones a menudo terminan de manera traumática. A menudo me siento ansioso. Muchas de las cosas que pretendo hacer no salen según lo planeado. A menudo me decepcionan, me cuesta ser feliz... La verdad es que siento que hay algo mal conmigo". Mucha gente tiene este sentimiento, esta percepción existencial que alimenta el malestar sin saber muy bien qué lo provoca.


Es un totum revolutum donde es bastante difícil separar unas cosas de otras. El pesimismo y la percepción de ineficacia invaden la mente, todo encauzado por un diálogo interior que no hace más que repetirnos el mismo mensaje en cada momento. ¿Es esto quizás el preludio de una depresión? ¿Hay realmente algo mal conmigo? ¿Que puedo hacer?

Pocas experiencias internas son tan incapacitantes como esta, por lo que requieren toda nuestra atención. Profundicemos en el tema.

El crítico interior es un enemigo voraz que derriba nuestros esfuerzos psicológicos. Detrás del sentimiento de ineficacia y baja autoestima en muchos casos puede haber una educación severa y autoritaria, pero también relaciones afectivas traumáticas.


¿Por qué siento que hay algo malo en mí?

Independientemente de la causa de una idea incapacitante, existen estrategias para sentirse mejor. Existen enfoques que pueden permitirnos desarrollar una visión más compasiva de nosotros mismos para mejorar la autoeficacia y la autoestima. De todos modos, hay que empezar a darle espacio a ese pensamiento, a ese sentimiento de que “hay algo en mí”.



En lugar de dejarlo de lado, necesitamos explorar este razonamiento, saber de qué está hecho para actuar de la mejor manera. No tiene sentido suprimir o ignorar la negatividad cuando se refleja en una autoevaluación tan concreta.

Pensar que hay algo mal contigo mismo puede deberse a varias causas que vale la pena entender. Analicémoslos.

Baja autoestima, un prisma psicológico que lo altera todo

La baja autoestima es un filtro que empaña el valor, destruye la seguridad personal y aniquila el sentimiento de autoeficacia. Nada bueno crece en la mente de aquellos que carecen de confianza en sí mismos, que se perciben a sí mismos de una manera inferior y que actúan bajo las garras de la crítica.

Un estudio realizado en la Universidad de California indica que existe una relación directa entre la baja autoestima y los trastornos del estado de ánimo. En breve, existe una línea muy fina entre esta dimensión psicológica y los trastornos de ansiedad y depresión.

Pensar o decirnos constantemente “que algo me pasa” puede ser un reflejo de una de estas condiciones.

Trauma psicológico y autopercepción distorsionada

El trauma psicológico distorsiona por completo la forma en que nos vemos a nosotros mismos. La percepción que tenemos de nosotros mismos no solo es negativa, sino también incapacitante.

El trauma puede tener su origen en una infancia de maltrato o abandono, la pérdida de un ser querido, ser víctima de un atentado, etc.

Asimismo, tener una relación con una personalidad narcisista también tiene sus consecuencias. Años y años de manipulación, humillación y tensión mental llevan a muchas personas a decir: “algo me pasa”, por eso me pasó a mí.


Soledad y la sensación de que hay algo malo en ello.

Podemos tener mucha gente alrededor y aun así sentirnos solos. A veces, no nos sentimos cercanos ni amigos ni familiares, no están cerca de nosotros, ni nos validan y esto refuerza el malestar, el desánimo, la tristeza, etc.


Cuando no tenemos lazos sociales enriquecedores, pensamos que algo anda mal con nosotros. Cuando la realidad es que aun no hemos encontrado gente que realmente sepa estar ahi, que sepa amarnos y respetarnos tal como somos.

"Tú mismo, así como cualquier otra persona en todo el universo, mereces su amor y afecto".

-Buda-

¿Qué puedo hacer para verme mejor?

Cuando pensamos que hay algo malo en nosotros, significa que hay aspectos de nuestra personalidad que no nos gustan. Quizá nos falte más autoestima, para sanar las heridas del ayer y permitirnos nuevas oportunidades. Tal vez nos estamos tratando con demasiada dureza.

En estos casos siempre es recomendable consultar a buenos profesionales para emprender un camino de crecimiento, quizás para reconocer los síntomas de depresión y ansiedad. Puede ser útil tener en cuenta una serie de aspectos.

Conéctate con la parte "defectuosa" de ti mismo y pregúntate qué necesitamos

Necesitamos entrar en contacto con ese algo que, en nuestra opinión, no está bien. Sintoniza esas emociones y déjalas fluir, permitiéndote entender a qué se debe ese sentimiento. En breve, investiga las causas del malestar, comprende por qué y concéntrate en tus necesidades.

Haz las paces con tu propio diálogo interior

Llevamos mucho tiempo juzgándonos, nos hemos tratado mal, nos descuidamos… Es hora de establecer un diálogo interior más compasivo y amable, una voz que nos aprecie y que cada día nos diga que cree en nosotros.


Somos mejores de lo que pensamos, pero nuestro discurso interior nos aplasta y nos confunde, desdibujando todo potencial. Tenemos que cambiar la forma de pensar.


Hay algo mal en mí: cómo contrarrestar la vergüenza y el pesimismo

Cuando pensamos que algo anda mal con nosotros, nos avergonzamos de quienes somos. No nos gustamos, nos escondemos, nos inhibimos… Todas estas ideas y emociones deben ser contrapuestas y sustituidas por otras más constructivas y amables. Son esquemas irracionales con los que tenemos que lidiar.


Cuando creo que hay algo mal conmigo, tengo que recordar cuáles son mis valores

Hay defectos en nosotros, pero también virtudes. Nuestra personalidad tiene debilidades, pero también potencialidades. Centrarse solo en lo que se ha perdido, lo que no se ha logrado, en los errores, las decepciones y las áreas grises de la vida solo trae sufrimiento.

Es como amarrar un ancla a nuestros pies para dejar de avanzar en el camino de la vida. No es lógico ni saludable. Es necesario alcanzar la concentración mental adecuada para recordar que también somos capaces de generar grandes cambios.

Debemos tener presente que en nosotros hay recursos que podemos aprender y desarrollar y que nos permitirán mejorar la autoeficacia y fortalecer la complicidad con nosotros mismos, para convertirnos en nuestros aliados, no en nuestros enemigos.

No nos pasa nada, solo hay momentos difíciles que podemos superar con determinación y confianza en nosotros mismos.

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