Hasta que hayas amado a un animal, tu alma estará dormida

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Robert Maurer
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Hasta que hayas amado a un animal, tu alma estará dormida

Última actualización: 09 agosto 2016

Hasta que no descubras lo que significa amar a un animal, no podrás comprender qué es la magnanimidad y qué significa experimentar ciertas emociones que incluso pueden sanar el alma. Dar amor a un perro, a un gato o a cualquier ser vivo, por pequeño, inquieto y singular que sea, significa hacerse rico y descubrir que los animales tienen sentimientos tan nobles como los humanos.



Todos habéis leído artículos sobre los beneficios de tener una mascota más de una vez. Lo realmente interesante es encontrar que todo esto tiene un claro impacto positivo en la economía de la salud pública. Según algunos estudios, los animales nos ahorran varias visitas al médico, lo que, a final de año, supone un ahorro en torno a los 3 millones de euros en países como Alemania y Austria.

“Amar a un animal significa reflejarte en una mirada que espera todo de ti, que te pide una caricia, que te provoca sonrisas y emociones nobles. Todo lo que te pide a cambio es amor".

Cada uno de nosotros puede relatar con cariño el momento en que esa criatura tan especial entró por primera vez en nuestra casa... y la puso patas arriba. Lo mismo le hizo a nuestro corazón. Cuando adoptamos un perro, cuando rescatamos a un gatito de la calle, hambriento, sucio y necesitado de cariño, algo se despierta dentro de nosotros.

Es como si se encendiera una luz en lo más profundo, como si un extraño mecanismo moviera sus engranajes para hacernos cambiar y hacernos mejores personas. Te invitamos a reflexionar sobre ello.

La "medicina animal" y las terapias milagrosas

Comencemos citando el caso de Claudia, una enferma de Alzheimer cuyo interés por el mundo hace tiempo que se extinguió. Ninguna de las actividades que se realizan en su casa de retiro provocan algún tipo de cambio en su estado, salvo una, cuando los animadores socioculturales traen cuatro perros entrenados para este tipo de terapias.



A Claudia le gusta especialmente uno de los perritos. Apenas lo ve, su mirada se ilumina y su energía se libera para conectarlo fuertemente con la realidad. Siempre es así. Unos segundos después, el paciente coge al animal, lo besa y le cuenta multitud de cosas. Gracias a esta interacción, fue posible reducir la administración de fármacos destinados a estimular la respuesta física, cognitiva y emocional. Los animales son verdaderas medicinas para las personas.

Según un estudio publicado en la revista Frontiers in Psychology, este “despertar” podría darse por la activación de la oxitocina, la famosa hormona del amor, el cariño y la ternura. Cuando sus niveles aumentan, aparecen diversos factores psicológicos y psicofisiológicos que permiten al sujeto estar más presente y receptivo a todo lo que involucre aspectos emocionales (caricias, abrazos, palabras cariñosas, etc.).

La mirada de nuestros animales

Una volte con un animal somos capaces de establecer una conexión emocional más fuerte que con una persona, gracias a su mirada.

Los animales tienen una capacidad verdaderamente sorprendente para conectarse emocionalmente, tanto gracias a los movimientos físicos como a las miradas. Es bien sabido, de hecho, que el contacto visual entre un perro y su dueño es tan genuino y sincero que puede fortalecer su vínculo.

"Hay muchos tipos de amor, pero el que podemos sentir por un animal es algo excepcional que saca lo mejor de nosotros y que nos empuja a ser grandes personas"

Según un interesante estudio publicado en la revista Science, los perros reconocen nuestra sonrisa, muestran empatía e incluso saben interpretar nuestras emociones simplemente mirándonos a los ojos. Todo esto es el resultado de muchos años de evolución común, durante los cuales se ha creado un vínculo excepcional que va más allá de la raza y el tamaño. Emerge directamente de los genes y del corazón.



Nos transformamos en lo que vemos en la mirada de nuestros animales

Se dice que la mirada de un perro es el mejor espejo en el que ver reflejada nuestra alma. Es una verdad sacrosanta, por lo que queremos detenernos un poco en ella.


  • Si uno de los animales que hemos criado se nos escapa y su mirada contiene el reflejo del miedo, significa que algo anda mal. El miedo se alimenta de un impacto emocional negativo.
  • Hay pocas cosas tan terapéuticas como llegar a casa con los ánimos bajo los talones y los ojos llenos de lágrimas y de repente vernos reflejados en la mirada de nuestro perro o gato. Es como si nos abrazaran y nos dijeran que todo está bien.
  • A los ojos de nuestros animales, somos los seres más maravillosos del mundo, y no solo porque les demos de comer: ellos anhelan nuestro cariño.
  • La mirada de un animal es un espejo que estimula nuestra autoaceptación. Su mirada sincera nos ofrece una perspectiva con la que relativizar los problemas, las angustias y el estrés. Basta con abrazarlo para ver el mundo en perfecta armonía.

Esta fantástica dosis de oxitocina que nos aportan nuestras mascotas nos permite conectar con la realidad, combinar el cariño con las ganas de ahuyentar las nubes del día a día. Porque todos tenemos el alma un poco perezosa hasta que descubrimos lo que significa amar a un animal.


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