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    Habilidades sociales: técnicas para mejorarlas

    Quien soy
    Robert Maurer
    @robertmaurer
    FUENTES CONSULTADAS:

    wikipedia.org

    Valoración del artículo:

    Advertencia de contenido

    Mejorar la habilidades sociales no solo ayuda a ser una mejor persona, sino que abre muchas puertas en la sociedad y también puede traer beneficios psicológicos, porque nos hará sentir más seguros y más satisfechos con nuestra vida.

    Afortunadamente, las habilidades sociales son formas de actuar que se aprenden a lo largo de la vida, no son innatas, por lo que si trabajamos duro las podemos desarrollar incluso de adultos.

    Básicamente, existen algunas habilidades sociales básicas (que serían: saber escuchar, hacer las preguntas correctas, saber cómo iniciar y terminar una conversación ...) y están las habilidades más complejas (aceptar críticas, aprender a pedir ayudar, convencer a los demás a través del habla ...).



    Mejorar las habilidades sociales, tanto las más complejas como las básicas, es fundamental en nuestra sociedad, ya que prácticamente toda la vida cotidiana se basa en la comunicación interpersonal. Ya no estamos en la época de las cuevas en las que la fuerza y ​​las habilidades físicas eran fundamentales, hoy la sociedad valora mucho más la inteligencia y la sociabilidad.

    Entonces, esta vez me gustaría compartir contigo algunas técnicas simples para mejorar las nuestras habilidades sociales.

    1. La técnica del disco rayado: consiste en repetir nuestra opinión una y otra vez, como un disco rayado. Esta técnica es particularmente útil con i vendedores y manipuladores, pero también para dirigirse a quienes intentan trasladar la conversación a otro tema, quizás porque intentan convencernos de una idea diferente, una idea que no nos interesa especialmente. Entonces estaríamos demostrando sin rompernos que tenemos un objetivo muy específico y estamos dispuestos a seguirlo.

    2. La afirmación negativa: Quienes han superado una disertación seguro que saben de qué se trata, pero lo cierto es que también es muy útil en muchos otros contextos, sobre todo cuando la otra persona tiene mayor poder de decisión. Básicamente consiste en encontrar un punto en común con la opinión del otro, dándole parte de la razón y, al mismo tiempo, ofreciendo otra perspectiva.



    Por ejemplo, tu pareja se queja de que llegaste tarde a casa: "Deberías haber vuelto antes, tu actitud es inaceptable ..."

    A lo que respondemos: "Es cierto, volví tarde (afirmación), pero considerando que casi nunca salgo (otro punto de vista), no pensé que sería un problema".

    3. La técnica del sándwich: El objetivo principal de esta técnica es transmitir una crítica, asegurando que será bien recibida. Para ello, comencemos por señalar un aspecto positivo, luego mencionemos algo que se pueda mejorar y terminemos con unas palabras de aliento.

    Por ejemplo: “Sé lo duro que ha trabajado para completar este proyecto. Sin embargo, creo que es posible que le haya prestado más atención (crítica). Estoy seguro de que podrá mejorar en este sentido. Tienes un gran potencial ".

    4. Repita los mensajes de los demás: El error más común que cometen las personas que están inmersas en una discusión es esconderse detrás de su punto de vista. Con esta técnica le demostrarás al otro que escuchas sus opiniones y las entiendes. En realidad, bastará con repetir sus palabras, especialmente las relativas a las emociones que siente.


    Por ejemplo: "Sé que te sientes molesto porque (la causa) y yo entiendo perfectamente ..."

    5. Dar cariño: Puede que te suene una tontería, pero lo cierto es que la gran mayoría de personas reacciona positivamente al cariño, por lo que esta es una de las principales habilidades sociales a desarrollar.

    Dar cariño no significa besar a un extraño, sino demostrar con nuestro lenguaje extraverbal que lo apreciamos como persona y estamos abiertos al diálogo. Para ello, puedes empezar por estrecharle la mano cálidamente, sonreírle siempre que la situación lo permita, manteniendo una postura ligeramente inclinada hacia él para mostrar atención y, sobre todo, nunca cruzando los brazos a la altura del pecho.


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