¿Es posible olvidar un gran amor?

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Robert Maurer
@robertmaurer
FUENTES CONSULTADAS:

wikipedia.org

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Cuando una relación termina, a menudo deja un rastro de dolor detrás. Sin embargo, con el tiempo el dolor cede y desaparece para siempre. De hecho, algunas relaciones quedan relegadas a nuestro pasado lejano, ocupan un lugar en uno de los cajones de nuestro armario mental. Hay relaciones cuya memoria es muy resistente y vuelve en cualquier momento, aunque hayan pasado muchos años; se trata de grandes amores. Cualquiera que haya experimentado un gran amor sabe lo difícil que es olvidar esa relación. Puedes ofrecerlo conscientemente, puedes vivir nuevas experiencias y conocer a otros, pero el recuerdo de esa relación sigue presente, como si la hubieras vivido ayer. ¿Cómo olvidar un gran amor?

Los grandes amores dejan huellas profundas en el cerebro

Un gran amor deja huella y no es una simple metáfora. Los neurocientíficos están convencidos de que la clave está en nuestro cerebro. En la práctica, cuando una relación es muy intensa genera una "huella" o "ancla" en nuestro cerebro que permanece activa en la memoria, incluso a lo largo del tiempo. Es un circuito neurológico a través del cual fijamos más intensamente aquellos recuerdos que tienen una fuerte impronta emocional.



Desde este punto de vista, no importa si después de la relación nos dejamos solos para intentar curar la herida o nos encontramos de inmediato con otra persona, aún será imposible evitar que nuestro cerebro siga activando recuerdos relacionados con el gran amor. Se llama "conflicto cerebral" porque, incluso si la relación ha llegado a su fin y ya no queremos pensar en ello, nuestro cerebro sigue activando sus recuerdos, incluso en contra de nuestra voluntad.

Este fenómeno ocurre principalmente en el lóbulo temporal. En esta zona del cerebro se encuentra el hipocampo, zona que conserva la memoria declarativa (todos los datos verbales relacionados con ese gran amor) y la amígdala (que contiene todas las emociones relacionadas con la relación).



El problema es que nuestro cerebro prioriza la preservación de todas aquellas experiencias que tienen un fuerte impacto emocional. De hecho, en el laboratorio se encontró que recordamos mejor las palabras que tienen un significado emocional y nos olvidamos fácilmente de las neutrales. También recordamos los detalles de una historia que generó emociones en nosotros.

Todo en nuestro cerebro está diseñado para dar importancia a las emociones. Por ejemplo, existen más conexiones neuronales que van desde el sistema límbico (responsable de procesar las emociones) hasta la corteza cerebral (el área ligada al pensamiento y la razón) que aquellas que viajan en la dirección opuesta. El sistema límbico actúa como el primer interruptor cuando recibe información del entorno, a partir de aquí, si el estímulo es emocionalmente significativo se activa la amígdala y se liberan una serie de neurotransmisores que estimulan el hipocampo. Luego se produce la fijación de la memoria y se crea un modelo, una impronta mnemotécnica.

Evidentemente, cuanto más intenso sea el contexto emocional, más indeleble será el recuerdo. Es un mecanismo defensivo que nos permite reconocer de forma inmediata cuando nos enfrentamos a un peligro o, por el contrario, cuando se trata de una situación que nos produce placer o alegría.

Así, cuando recordamos el gran amor no solo se activan el hipocampo y la amígdala, sino también todo el sistema límbico, por lo que volvemos a experimentar muchas sensaciones y seguimos reaccionando de forma significativa frente a la persona. Estos recuerdos pueden ser provocados por cualquier cosa, desde una canción o un aroma, una imagen o un simple pensamiento. Esta es también la razón por la cual, reencontrarnos con la persona que fue un gran amor para nosotros, sigue generando una verdadera ola de emociones incluso después de mucho tiempo. En ese momento la amígdala toma el control y secuestra, al menos en parte, el motivo.



En la práctica, nuestros recuerdos son tan fuertes y se fijan con tanta precisión en nuestro cerebro que es muy difícil eliminarlos y, por tanto, pueden reactivarse incluso después de muchos años.


¿El tiempo nos permite olvidar un gran amor?

El hecho de que recordemos un gran amor con mucha intensidad no significa que sea doloroso. Con el tiempo, el dolor se alivia y las experiencias positivas vividas en pareja comienzan a revisarse.

Con el tiempo se produce una revisión automática de las conexiones cerebrales que se habían creado, nuestro cerebro empieza a comprender que hay algunos patrones que no necesitan girar constantemente por lo que, poco a poco, les da cada vez menos importancia y los pasa a un segundo plano. .suelo. Ese es el momento en que el gran amor perderá peso y podremos seguir adelante.

Evidentemente, para que se produzca este proceso de redistribución de las redes neuronales que se había creado no solo es importante que pase el tiempo, sino que también debemos crear nuevos significados emocionales, para que nuevas experiencias y relaciones puedan ocupar paulatinamente el lugar que ocuparon. gran amor primero.


 

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