Emociones reprimidas y memoria corporal.

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Joe Dispenza
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wikipedia.org

Emociones reprimidas y memoria corporal.

Última actualización: 07 septiembre, 2020

¿Sabemos realmente lo que sucede en nuestra mente? ¿Nos conocemos a nosotros mismos? ¿Podemos controlar nuestros sentimientos para no afectar negativamente a los demás? reconocer lo nuestro emociones reprimidas es un arma poderosa para comprender nuestro comportamiento.

Gracias a la neurociencia, las redes neuronales y el funcionamiento emocional del cerebro se han descubierto y descrito desde finales del siglo XX. Nuestro mundo emocional finalmente ha atraído la atención que merecía; las emociones, a partir de simples reacciones automáticas, han comenzado a despertar el interés científico de los especialistas en el campo del comportamiento humano.



A partir de este momento se ha difundido la importancia de educar a la sociedad en la capacidad de reconocer, comprender y gestionar los propios estados emocionales; el objetivo era evitar que se convirtieran en emociones reprimidas capaces de condicionar nuestro comportamiento.

“Cada emoción reprimida deja furtivamente su huella en nuestro comportamiento, a través de patrones emocionales que deciden por nosotros”.

-Elsa Punset-

Por esta razón, actualmente se pone tanto énfasis en reconocer las emociones reprimidas. Esto significa, de hecho, conocernos a nosotros mismos, permitiéndonos comprender lo que sucede en nosotros, pudiendo manejarlo bien y actuar de acuerdo con nuestros sentimientos.

Entender las emociones reprimidas significa conocer nuestra identidad

Saber lo que pasa dentro de nosotros es conocernos a nosotros mismos. Las emociones reprimidas son aquellas que no queremos escuchar o a las que damos una vaga importancia; sin embargo, adquieren una gran fuerza y ​​acaban guiando nuestros comportamientos y pensamientos.

“Lo que niegas se te somete. Todo lo que te sucede, si se comprende correctamente, te conduce hacia ti mismo”.


-Carl G. Jung-

Conocer nuestras emociones nos da la oportunidad de saber por qué nos comportamos de una forma u otra. Todos filtran las situaciones en función de cómo se sienten: por eso cada persona actúa de manera diferente. Nuestras experiencias nos llevan a ver el mundo de una manera especial y única.. Cada situación genera en nosotros una emoción diferente y es por eso que conocernos a nosotros mismos nos lleva a comprender cómo y por qué actuamos de determinada manera.


Cuando reprimimos una emoción como la ira o el miedo, cuando tratamos de no estar tristes, cuando la venganza toma fuerza o el dolor habla por nosotros, damos paso a un funcionamiento independiente de las emociones no gestionadas; estas emociones se expresarán a través de nuestras acciones.

Un estudio sobre las emociones, realizado por la Universidad de Stanford, reveló que las personas que tienden a reprimir los sentimientos reaccionan con una activación fisiológica mucho más fuerte en situaciones críticas en comparación con quienes, por ejemplo, expresan su ansiedad o enfado.

Por ello, por lo general, quienes no expresan sus emociones o lo hacen con dificultad, corren un mayor riesgo de desarrollar problemas somáticos como tensión muscular, dolores de cabeza, reacciones cutáneas o enfermedades más complejas. En definitiva, las emociones encuentran una salida a través de métodos menos funcionales para nosotros.

La memoria del cuerpo y la mente

A veces ante determinadas situaciones se nos ocurre reaccionar de una manera que nos sorprende. Esto sucede por la memoria de nuestras experiencias, que integramos unas veces conscientemente y otras inconscientemente. Cuando reprimimos una emoción, no la filtramos y permitimos que se infiltre en nuestra memoria sin darnos cuenta.


Nuestra tarea, por tanto, es entender qué sucede y qué sentimos en cada momento. Si no podemos identificar las emociones, entonces no seremos capaces de manejarlas. Por lo tanto, el primer paso será cuidarlos, darles una voz cuando pidan hablar. De lo contrario, los reprimimos, permitiéndoles actuar de forma independiente.


Realmente sabemos lo que nos está pasando cuando decimos que entendemos por qué sucede.. Si empezamos a escucharnos a nosotros mismos, seremos capaces de comprender y regular nuestro comportamiento, actuar de forma coherente y comprensible. En realidad, solo si damos voz a las emociones reprimidas, nos acercamos a nuestra verdadera identidad.

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