El silencio nos asusta, ¿por qué?

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Louise Hay
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El silencio nos asusta, ¿por qué?

El silencio está asociado a la sensación de vacío, soledad, miedos y heridas del pasado que preferimos ocultar con el ruido del mundo exterior. Pero, ¿sabemos todo lo que el silencio puede ofrecernos?

Última actualización: 23 septiembre, 2020

Nos subimos al auto y encendemos la radio; llegamos a casa y encendemos la televisión; ponemos música desde el móvil, cantamos o pensamos mientras nos duchamos. El silencio nos asusta y lo demostramos de mil maneras. El vacío que provoca la ausencia de ruido nos atormenta, y con este miedo perdemos importantes oportunidades. Quizás si supiéramos apreciar el silencio, dejaríamos de huir de él como si fuera un enemigo.



¿Cuándo fue la última vez que guardaste silencio? ¿Cuándo sentiste la ausencia total de estímulos externos e internos? Para la mayoría de las personas es casi una utopía, una condición imposible de alcanzar y mantener.

Según este punto de vista, el silencio es incluso peligroso y causa preocupación. Pero ¿por qué sucede esto? ¿Qué podemos hacer al respecto?

El silencio nos asusta

Habrás notado esta tendencia generalizada en nuestra sociedad, o quizás no. Puede que incluso hayas reconocido este miedo al silencio en ti mismo., aunque no sabes exactamente a qué se debe. La verdad es que este fenómeno lo demostramos todos los días.

Nos rodeamos de cualquier dispositivo tecnológico capaz de ofrecernos estímulos visuales y sonoros. Y no lo hacemos solo para entretenernos en nuestro tiempo libre, sino en cualquier actividad diaria. Mientras cocinamos, limpiamos, hacemos deporte, el ruido exterior siempre nos acompaña.

Lo mismo sucede cuando pasamos tiempo con amigos, con colegas, con familiares. Incluso si nos encontramos con un vecino en el ascensor preferimos iniciar una conversación trivial y condescendiente en lugar de permanecer en silencio. Muy a menudo no tenemos nada que decir, pero aun así nos esforzamos por llenar esos espacios aterradores con palabras.



Incluso cuando permanecemos en aparente silencio, sin ningún ruido externo que cubra nuestras sensaciones, incluso entonces recurrimos a nuestros recursos internos para escapar.

¿Te ha pasado alguna vez que, al ir a dormir, en la quietud de la noche, tu mente comenzó a acelerarse llevándote del pasado al futuro, en una continua cavilación de pensamientos? Estos mecanismos sirven para evitar el silencio del presente.

¿Por qué nos asusta el silencio?

Porque no nos conocemos a nosotros mismos.

El silencio nos asusta porque nos obliga a ponernos en contacto con nosotros mismos. Escapamos de ellos porque huimos de nosotros mismos. Es el miedo a estar solo con una parte de nuestro ser que nos negamos a ver, con los miedos y heridas que hemos ignorado a lo largo del tiempo. Nos aterra escuchar nuestra propia voz, un grito interior que hemos enterrado durante años bajo las voces de los demás y los ruidos externos.

No nos conocemos a nosotros mismos porque nunca estamos solos. No nos conocemos y nos asusta hacerlo. Cuando el silencio asoma, trae consigo los sonidos de nuestras sombras, de esos lados oscuros que no reconocemos como tales cuando lo son.

¿De dónde viene esta ansiedad, este sentimiento de soledad y vacío, esa ira inherente que surge cuando permanecemos en silencio? Somos todo esto, a pesar de décadas de esfuerzos para negarlo.

porque no es nuestra costumbre

Aún así, no es todo culpa nuestra. Nacimos y vivimos inmersos en una sociedad que no nos enseña a conectar con nosotros mismos ni para escucharnos, sino que nos distrae continuamente.


Autoconocimiento, desarrollo personal, meditación… todas estas actividades parecen exclusivas de una minoría que sufre y necesita cobijo, de hecho todos deberíamos practicarlas.



Se estigmatiza el silencio y se nos enseña a mirarlo como algo negativo, como signo de ira, ofensa, tristeza o ausencia. El silencio evoca soledad, vacío, timidez y emociones negativas, pero no tiene por qué ser así.

Empezamos a entrenar en silencio

El entrenamiento en silencio ayuda a analizar miedos, heridas y deseos. Nos ayuda a conocernos, a sanar y a crecer.. Nos ofrece la oportunidad de descubrir nuestros deseos y nuestras opiniones, para recuperar fuerza y ​​voz.


Cuando nos conocemos y nos aceptamos, cuando aprendemos a amarnos ya estar solos con nosotros mismos, entonces no hay lugar comparable en el mundo. Solo nosotros podemos llenar nuestros vacíos, sanar nuestras heridas y superar nuestros miedos.

Solo nosotros podemos trabajar en nuestros sueños y nuestras metas. Entonces, ¿por qué tenemos miedo de quedarnos con nosotros mismos? Démonos una oportunidad y descubriremos cuánto la hemos necesitado todo este tiempo.

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