El sentimiento de paz que indica que has tomado la decisión correcta

El sentimiento de paz que indica que has tomado la decisión correcta

El sentimiento de paz que indica que has tomado la decisión correcta

Última actualización: 05 de marzo de 2016

El sentimiento de paz que sientes en este momento indica que has tomado la decisión correcta. Quizás a alguien le resulte una mala elección, a otros no muy lógica. De hecho, tal vez ni siquiera era la mejor elección. Sin embargo, está claro que es lo que te hacía feliz, lo que te permitía aunar tus valores, tus sentimientos, tu ego...



Sigmund Freud dijo que tomar una decisión es como montar un caballo de carreras. El animal representa nuestro lado emocional, instintivo, casi desenfrenado. En cambio, el jinete es quien lleva las riendas de la razón, quien guía, frena y dirige el caballo. Pues en la mayoría de los casos, cuando llega el momento de tomar una decisión, gana la parte de nosotros vinculada al fascinante mundo de las emociones. Este es el terreno en el que cada día se disputan decenas y decenas de carreras...

No eres la elección de nadie. Eres tu propia prioridad; por lo tanto, cuando sea el momento de tomar una decisión, escucha a tu corazón. Porque no hay un camino correcto, hay un camino que te hace feliz.

La vida es una elección constante, pasamos la mayor parte de nuestro tiempo dedicándonos al arte de tomar decisiones: café o té, ascensor o escaleras, llamarlo o no llamarlo, tomar el tren o dejarlo pasar... A veces, decidir implica exactamente las mismas sensaciones que un salto al vacío. Una cosa es cierta, necesitamos armarnos de grandes dosis de coraje y responsabilidad.

Te invitamos a reflexionar sobre esto.

No hay elección correcta: existe la voluntad de ser feliz

Henry James escribió un cuento excepcional titulado "The Merry Corner", en la que presenta el personaje de Spencer Brydon, un joven que, tras haber alcanzado el éxito y la fortuna en Estados Unidos, regresa a su Inglaterra natal.



En la soledad de su casa ahora vacía, se pregunta si lo hizo bien, si la decisión de dejar sus raíces y su familia fue la elección correcta. En medio de su duda existencial, de repente aparece su alter ego, ese otro "yo" que le revela, poco a poco, qué habría sido de él si hubiera optado por quedarse.

La duda de haber tomado la decisión correcta o no nos acompaña a lo largo de nuestra vida. Bueno, tal como nos enseña Henry James en su historia, tomar una decisión es parte de un proceso que parte primero del corazón, pero que está destinado a dejar espacio a la responsabilidad. De las emociones pasamos, pues, a la razón, impulsados, sobre todo, por la necesidad de convertirse en artífices de su propio camino.

No siempre hay elecciones correctas o incorrectas, y menos aún caminos iluminados por la luz de la felicidad. La decisión más sabia será siempre la que nos dará paz, la que irá de la mano de nuestra conciencia y que, a su vez, nos incitará a seguir tomando decisiones acordes con nuestra esencia.

Un deseo no cambia nada, pero una decisión comienza todo.

El cuerpo amigdaloide gestiona cientos de conexiones a lo largo del cerebro y consiste en una estructura refinada y fascinante que actúa como un centinela capaz de evaluar cualquier estímulo, pensamiento, experiencia o evento consciente o inconsciente. Después de analizar un impulso, la amígdala emite un juicio, una decisión que luego será escudriñada por nuestra corteza frontal.


Teniendo en cuenta que muchas de nuestras decisiones se toman siguiendo el camino de las emociones, descubramos juntos cómo hacerlo para que sean un poco más sabias, adecuadas y responsables.


Las claves para tomar las decisiones correctas

Para ser feliz es necesario tomar decisiones y saber superar la frontera con el miedo. No es nada fácil hacer esto, lo sabemos, porque decidir también implica dejar muchas cosas atrás.


  • Cuando nuestro corazón nos impulsa a dar ese paso, pero surge el miedo, necesitamos racionalizar ese miedo y comprenderlo. Pasando de la emoción a la razón, ya que sólo la lógica y el pensamiento consciente pueden empujarnos, con valentía, a derribar los muros del miedo.
  • Cuando sus emociones lo lleven a tomar un determinado camino, pregúntese si está actuando de manera realista. Es una pregunta que debe hacerse a uno mismo y a nadie más. Si te parece factible, si te hace feliz y es posible, no permitas que nada ni nadie te detenga.
  • Aceptar la posibilidad de fracaso. Acepta e interioriza la posibilidad de que las cosas no vayan bien, pero trata de entender que, al mismo tiempo, una sola opción no es suficiente para encontrar el camino de la felicidad. Es solo una puerta que te mostrará muchos otros caminos.

El arte de ser feliz está en saber decidir cada día con coherencia y escuchando el propio corazón, aceptando los errores del camino y descubriendo los propios caminos vitales, la propia paz interior.


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