El miedo nunca nos abandona

El miedo nunca nos abandona

El miedo nunca nos abandona

Última actualización: 06 septiembre, 2020

Que nos digan que el miedo nunca nos abandona puede hacer que nuestro corazón lata más rápido, haciéndonos sentir bastante ansiosos.. Es una reacción natural, o al menos comprensible. La sociedad en la que crecimos nos ha enseñado a evitar los miedos sin enfrentarlos. Pero, sobre todo, nos enseñó a prevenir su aparición incluso en situaciones en las que no es seguro que se produzcan.



Este sentimiento que etiquetamos como "negativo" está siempre presente en nosotros. Por mucho que lo queramos y tratemos de evitarlo, es imposible prescindir de él, de hecho el miedo tiene una función fundamental para nuestra supervivencia. Gracias a ella, entramos en estado de alerta para hacer frente a los problemas. Por esta razón, el miedo nunca nos abandona.

Hace algunos milenios, el miedo era particularmente útil para los hombres, ya que los peligros siempre estaban a la vuelta de la esquina. Hoy en día, sin embargo, nuestras vidas son bastante pacíficas y nuestros miedos también han cambiado. Pero la forma en que han cambiado los ha hecho no adaptativos. Es decir que rara vez se dan cuando nos encontramos en situaciones de peligro real.

¿Realmente nuestra vida corre peligro cuando tenemos que dar un discurso en público? ¿Moriríamos si nuestra pareja nos dejara? Los miedos que surgen en estas situaciones se denominan desadaptativos. Estos no son miedos reales. No estamos en peligro. Sentimientos de este tipo, en lugar de ayudarnos, acaban limitándonos.

Nuestros miedos pueden ser diferentes, pero hay cosas que nunca cambian. Los miedos nos impulsan a actuar, a no callar ya cambiar de rumbo. Sin embargo, hoy permitimos que nos paralicen. Esta actitud una vez hubiera resultado en la muerte.



Los cambios nos permiten crecer

Los miedos nunca desaparecerán por completo porque siempre habrá cambios en nuestra vida, si lo tomaron o no, no importa. Por ejemplo, cuando nos proponemos emprender un negocio propio, tendremos miedo de no tener éxito, de no obtener los resultados deseados, de fracasar y de convertirnos en objeto de burla de los demás. Pero esto es bueno, porque va como va, nos permitirá avanzar y crecer.

El verdadero problema viene cuando nos refugiamos detrás de los miedos y no tenemos la intención de enfrentarlos. Es en ese momento que nos escondemos en nuestra zona de confort, sin correr riesgos y sin tener el coraje de hacer nada que no sea fuente de seguridad.

Esta situación, con el tiempo, nos llevará a sentirnos atrapados en un callejón sin salida, sin metas. Empezamos a hipotetizar lo que podría pasar, sin saber con seguridad si pasará o no. Con la cabeza ocupada en estos pensamientos, terminamos parados, sin hacer nada, mientras pasan las horas, los días y los años.

debe admitirse, la zona de confort es un refugio seguro y cuando estamos en ella nos sentimos bien. Pero a veces, se vuelve altamente incapacitante. Si fuera un jardín, probablemente tampoco crecerían arbustos en él. La razón por la que nos tienta tanto es que tiene la capacidad de hacernos sentir bien y mal al mismo tiempo. Por dentro nos sentimos seguros y tranquilos. No obstante, sentimos que estamos perdiendo el tiempo al perder muchas oportunidades.

Las personas que sienten pánico por el cambio suelen envidiar a quienes les gusta correr riesgos y salir de su zona de confort con frecuencia. Hay una vocecita dentro de ellos que en esos momentos grita: "¡Haz algo!" o "recuerda que tú también tienes sueños y deseos que cumplir, ¡hazlos realidad!". Por un momento, también es probable sentir un impulso, fantasear sobre cómo entrar en acción. Pero en realidad, entonces, terminan parados y sin hacer nada.



El miedo nunca nos abandona, así que usémoslo a nuestro favor

Aunque tratamos de escapar, el miedo nunca nos abandona. Siempre habrá una situación capaz de pillarnos desprevenidos y trastornar nuestra rutina. Ahí es cuando nuestra zona de confort comienza a flaquear, pero esta es solo una oportunidad para finalmente tomar una decisión. Dado que el miedo nunca desaparecerá por completo, ¿qué podría ser mejor que usarlo a nuestro favor?

Cuando te sientes paralizado, piensas que todo lo que quieres está al otro lado de tus miedos. ¿Estás dispuesto a renunciar a tus sueños?

Para ayudarlo a sobrellevar sus miedos, los siguientes consejos pueden ayudarlo. Aunque parezcan triviales, cuando los necesitamos no los ponemos en práctica. No obstante, si queremos decirle basta a los miedos que nos limitan, utilizar estos sencillos consejos cuando surjan puede garantizarnos resultados diferentes a los que estamos acostumbrados.


  • Si los miedos te limitan, no te detengas a pensar, ¡actúa! Cuando estos sentimientos te limitan, por ejemplo si tienes que hablar en público, necesitas dejar de rumiar sobre ello. La mente es una poderosa herramienta en nuestras manos. Haz todo lo posible para bloquear los pensamientos negativos y, sin pensar demasiado, actúa. Una vez que tomes la situación bajo control, notarás con qué facilidad se desvanecen los miedos.
  • Usa tus miedos para superar tus límites. Si algo te asusta, usa esa emoción para poder hacer eso de todos modos. Si la idea de montar tu propia empresa te asusta, utiliza el miedo para intentar capacitarte más y moverte en busca de oportunidades que te hagan sentir seguro. Una buena idea sería hablar con gente que te pueda ayudar, encontrar nuevos miembros, etc...

El miedo nunca nos abandona, nunca desaparece por completo; por lo tanto, es mejor aprender a considerarlo un aliado. Incluso en los momentos más difíciles, esta emoción puede ser útil para cambiar de rumbo y darse cuenta de que hay varias opciones. Recuerda que aunque crezcas y mejores, los miedos siempre estarán ahí. Sin embargo, en lugar de dejar que te detengan, puedes hacer que te inspiren a continuar.


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