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    Detener una actividad: una fuente de estrés y angustia

    Quien soy
    Louise Hay
    @louisehay
    FUENTES CONSULTADAS:

    wikipedia.org

    Valoración del artículo:

    Advertencia de contenido

    Debo admitir que en el pasado me gustaba dejar las cosas sin terminar. Lo preferí porque saltar de una tarea a otra me distrajo, encontré inspiración y volví a motivarme (a veces es cansado concentrarme en una tarea solo por horas, cambiar de actividad ayuda a regenerarme). Pero cuando las responsabilidades y actividades empezaron a multiplicarse, interrumpir las actividades era peligroso porque corría el riesgo de no terminarlas.

    William James dijo que "nada es más agotador que el recuerdo constante de asuntos pendientes". Y de hecho, cuando el plan de trabajo es muy pesado, interrumpir una actividad solo puede crear un caos y al final nos obliga a hacer todo de forma mediocre.



    Consecuencias de detener una actividad 

    - Genera la molesta sensación de inmovilidad. Cuando terminas una tarea y la borras de la agenda te sientes bien, sientes que has avanzado y este sentimiento es muy positivo y te ayuda a continuar y ser más productivo.

    - Favorece el estrés. Cuando tenemos actividades pendientes, no podemos evitar sentirnos abrumados, porque sabemos que tarde o temprano tendremos que terminarlas.

    - Afecta negativamente la atención. En otras palabras, como pensaremos continuamente en qué hacer, nuestra atención no estará centrada al 100% en lo que estamos haciendo.

    - Disminuye la productividad. Evidentemente, cuando te sientas abrumado, molesto e incapaz de concentrarte, tu productividad se verá afectada negativamente, por lo que trabajaremos más lento y los resultados serán peores.

    - Es un obstáculo que impide iniciar nuevos proyectos. Si deja muchas actividades interrumpidas, esto probablemente hará que se limite a aceptar nuevas tareas, ya que creerá que la carga de trabajo que enfrenta es mayor de lo que realmente es.



    Afortunadamente, dejar la tarea sin terminar es solo un mal hábito que puede abandonarse en cualquier momento. Solo tenemos que obligarnos a hacerlo.

    1. Fíjese metas alcanzables. Es más fácil completar un trabajo si sabe cuánto tiempo y qué recursos tomará. Por lo tanto, fíjese metas alcanzables todos los días. Por ejemplo, si tiene muchos clientes, no intente seguirlos a todos juntos, priorice y concéntrese en algunos primero y cuando haya terminado con estos, pasará a los demás.


    2. Repase las tareas una a la vez. Si está frente a la pantalla de la computadora, no abra decenas de ventanas a la vez, concéntrese en lo que está haciendo. Lo mismo ocurre con cualquier otro negocio.

    3. Distraerse de vez en cuando. Suele resultar agotador pasar muchas horas concentrados en una misma actividad, por eso solemos cambiar. No caigas en esta trampa, si te sientes cansado lo mejor es que te tomes un descanso, tal vez para tomar un café, salir a caminar o intercambiar una conversación con compañeros. Luego reanude la actividad interrumpida con una mente más fresca.


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