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    Dedo de Roebling

    Quien soy
    Robert Maurer
    @robertmaurer
    FUENTES CONSULTADAS:

    wikipedia.org

    Valoración del artículo:

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    En 1867, un ingeniero llamado John Roebling se inspir√≥ en la idea de construir un puente espectacular que conectara Nueva York con Long Island. Sin embargo, los expertos en construcci√≥n de puentes de todo el mundo pensaron que era una haza√Īa imposible y le dijeron a John que se olvidara de la idea. Pero John era un tipo terco. El suyo fue un sue√Īo loco nunca antes realizado.

    John Roebling no pod√≠a ignorar la visi√≥n de este puente que ten√≠a en la cabeza. Pensaba en ello todo el tiempo y sab√≠a en el fondo de su coraz√≥n que el puente podr√≠a estar hecho. Solo ten√≠a que compartir el sue√Īo con otra persona. Despu√©s de mucha discusi√≥n, logr√≥ convencer a su hijo Washington, un ingeniero emergente, de que este puente se pod√≠a construir.



    Trabajando juntos por primera vez, padre e hijo desarrollaron conceptos sobre c√≥mo se podr√≠a construir este puente y c√≥mo se podr√≠an superar los obst√°culos. Con gran entusiasmo e inspiraci√≥n, y con la emoci√≥n de un desaf√≠o salvaje por delante, contrataron a un equipo de personas y comenzaron a construir el puente de sus sue√Īos.

    El proyecto comenz√≥ bien, pero solo despu√©s de unos meses, un tr√°gico accidente en el puente le quit√≥ la vida al viejo John. Su hijo Washington result√≥ herido en el accidente y sufri√≥ da√Īos cerebrales graves, que √©l impidieron caminar, hablar e incluso moverse.

    ‚ÄúLe dijimos. Hombres locos y sus sue√Īos locos. Es una locura perseguir visiones salvajes ‚ÄĚ.

    Así decían los chismes en los buenos salones de Nueva York.

    Todos ten√≠an comentarios negativos que hacer y sent√≠an que el plan para construir el puente ten√≠a que ser abandonado, ya que el viejo John era el √ļnico que sab√≠a c√≥mo se pod√≠a construir el puente. A pesar de su discapacidad, Washington nunca se desanim√≥ y todav√≠a ten√≠a un deseo ardiente de completar el puente, y su mente segu√≠a tan aguda como siempre.



    Washington Roebling trató de inspirar y transmitir su entusiasmo a algunos de sus amigos, pero estaban demasiado desanimados por la abrumadora tarea. Mientras yacía en su cama en su habitación del hospital, con la luz del sol entrando a raudales por las ventanas, una ligera brisa sopló las finas cortinas blancas y pudo ver el cielo y las copas de los árboles afuera por solo un momento.

    Parecía haber un mensaje que le decía que no se rindiera. De repente, se le ocurrió una idea. Todo lo que pudo hacer fue levantar un dedo y decidió aprovecharlo al máximo. Moviendo un solo dedo, desarrolló lentamente un código de comunicación con su esposa Emily.

    Washington toc√≥ el brazo de su esposa con ese dedo que pod√≠a mover, lo que indica que quer√≠a que volviera a llamar a los ingenieros. Luego utiliz√≥ el mismo m√©todo para comunicarse, toc√°ndose el brazo con el √ļnico dedo que pod√≠a mover, para decirles a los ingenieros qu√© hacer para terminar la construcci√≥n del puente. Parec√≠a una locura, pero el proyecto estaba de nuevo en marcha.

    Durante 13 a√Īos, Washington Roebling toc√≥ sus instrucciones con el dedo en el brazo de su esposa, hasta que finalmente se complet√≥ el puente en 1883.

    Hoy, el espectacular Puente de Brooklyn se erige en todo su esplendor como un tributo al triunfo del espíritu indomable de un hombre y su determinación de no dejarse vencer por las circunstancias.

    Tambi√©n es un homenaje a los ingenieros y su trabajo en equipo, y a su fe en un solo hombre. considerado loco por la mitad del mundo. Tambi√©n es un monumento tangible al amor y la devoci√≥n de la esposa que durante 13 largos a√Īos descifr√≥ pacientemente los mensajes de su esposo y les dijo a los ingenieros qu√© hacer.



    Quizás este sea uno de los mejores ejemplos de una actitud de nunca morir, superar una terrible discapacidad física y lograr una meta imposible.

    A menudo, cuando nos enfrentamos a dificultades en la vida diaria, nuestros obst√°culos parecen muy grandes en comparaci√≥n con los que enfrentan muchos otros. El Puente de Brooklyn nos muestra que los sue√Īos que parecen imposibles se pueden realizar con determinaci√≥n y perseverancia, sin importar las probabilidades.


    Incluso el sue√Īo m√°s lejano se puede realizar con perseverancia y determinaci√≥n.

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