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    Cuando duele el rechazo: 5 perspectivas para curar heridas emocionales

    Quien soy
    Joe Dispenza
    @joedispenza
    FUENTES CONSULTADAS:

    wikipedia.org

    Valoración del artículo:

    Advertencia de contenido

    Todos los días rechazamos algo. Rechazamos los productos que no nos satisfacen, las ideas que no se ajustan a las nuestras, las oportunidades que no nos gustan e incluso las personas que no comparten nuestros valores. Todos los días activamos algún tipo de sistema de control de calidad, lo que nos hace trabajar en "Modo de rechazo". El hecho es que toda elección implica un rechazo, pero cuando somos victimas del rechazo todo cambia. Sentimos un dolor severo porque percibimos el rechazo como un ataque a nuestro "yo". El rechazo afecta directamente nuestra autoestima y nos hace sentir mal Estos sentimientos no son inusuales, ya que un estudio realizado en la Universidad de Michigan encontró que el rechazo y el dolor comparten las mismas redes neuronales. Es por eso que a veces experimentamos el rechazo de una manera particularmente intensa, especialmente cuando se trata de rechazo social. En este caso, también podemos experimentar dolor físico.

    Las reacciones más comunes al rechazo son:

    - Ondas de ira. La ira es una de las reacciones más comunes al rechazo. De hecho, suele ser la primera respuesta, una reacción automática. Un rechazo podría trastornar nuestros planes y esto no nos gusta, como resultado nos enojamos. Pero esta ira no es tan temporal como podríamos pensar. Varios estudios han demostrado que, después de un rechazo, la ira permanece, solo que se dirige hacia las personas que nos rodean. Por tanto, sin darnos cuenta, podemos reaccionar de forma exagerada ante un comentario trivial de otra persona incluso horas después del rechazo.
    - Sentimiento de culpa. La culpa suele aparecer más tarde, cuando reflexionamos sobre lo sucedido y, en lugar de asumir solo nuestra parte de responsabilidad, nos sentimos culpables por lo sucedido. La situación más común es que reaccionamos con rabia, perdemos el control y, posteriormente, nos sentimos culpables. Luego hacemos una lista mental de todos nuestros errores y nos castigamos por ellos.
    - Obsesión malsana. En algunos casos, el rechazo provoca una verdadera obsesión. En esencia, lo que se nos ha negado se convierte en "fruta prohibida" que queremos a toda costa, por lo que también estamos dispuestos a sacrificar nuestro equilibrio psicológico. Suele ocurrir cuando una persona es rechazada por alguien a quien ama, obviamente ninguna de estas reacciones es positiva, todas nos introducen en un círculo vicioso de emociones y comportamientos negativos. De hecho, el rechazo afecta nuestra capacidad de concentración, como un dolor de muelas. De hecho, algunos psicólogos de la Case Western Reserve University han descubierto que el simple hecho de pensar en una situación en la que nos han rechazado despierta muchas emociones negativas y es tan desestabilizador que nuestro coeficiente intelectual cae hasta en un 30%.

    Cómo reaccionar eficazmente ante el rechazo

    La mayoría de las personas piensan que sufren por lo que les sucede, que si su currículum es rechazado o si su pareja decide terminar la relación, estas son las causas de su sufrimiento. En realidad, esto es solo una parte de la historia. No reaccionamos a los hechos, sino a la percepción que tenemos de ellos, reaccionamos según nuestras expectativas y, sobre todo, según la importancia que le damos a esta situación, por lo que para afrontar mejor el rechazo y minimizar las consecuencias negativas, Es aconsejable cambiar algunas creencias.
    1. No es algo personalLa única razón por la que sufrimos rechazo es porque nos preocupamos mucho. Porque, de hecho, solo lo que valoramos puede dañarnos. Así, al aprender a practicar el desapego, lograremos que el rechazo nos duela menos, hasta el punto en que no nos importe, porque ya no estaremos atados a las personas y las cosas de forma posesiva, ya no las consideraremos. como una extensión de nuestro "yo". De hecho, uno de los errores de juicio que cometemos es tomar el rechazo como una afrenta personal, pero la mayoría de las veces no lo es. Lo que pasa es que cuando nos rechazan tendemos a generalizar, convenciéndonos de que no somos lo suficientemente buenos, capaces o dispuestos a recibir atención. Pero recuerda siempre que la persona que rechaza solo conoce una parte de ti, pero eres mucho más que eso.
    2. No eres tú, son tus miedosNo solemos reaccionar con madurez ante el rechazo, nuestros miedos e inseguridades toman el control y respondemos generando una sensación de malestar. Pero la persona herida en la que nos convertimos cuando somos rechazados no somos nosotros, es solo un reflejo de nuestra insatisfacción, miedo e incapacidad para enfrentar el mundo tal como es. Recuerda que la voz que te habla no eres tú mismo, sino solo un reflejo de esa parte de tu "yo" que se centra únicamente en los fracasos y los rechazos. Pero eres mucho más que eso. Por eso es importante aprender a reparar las piezas lo más rápido posible. Cuando se enfrente al rechazo, no reaccione de inmediato, tómese un tiempo para pensar en el próximo paso que dará. Cuando te obligas a pensar, el cerebro racional se hace cargo y silencia esas emociones que no le permiten analizar la situación de forma objetiva.
    3. Esta no es la primera vez que recibe un rechazo.El rechazo es algo que casi todos experimentamos en la infancia. En esa etapa de nuestra vida en la que dependemos de los adultos, el rechazo deja cicatrices muy profundas porque indica que tenemos que cambiar algo para ganar aceptación y asegurar nuestra supervivencia en la sociedad. Por lo tanto, es probable que esta experiencia haya dejado una profunda huella en algún lugar escondido en tu memoria y se reactive cada vez que experimentas un rechazo, en este caso, es probable que reaccione exageradamente al rechazo, mostrando que está extremadamente sensible, enojado o resentido. . Por lo tanto, es necesario mirar hacia atrás para encontrar la fuente principal de esta reacción exagerada más típica de un niño que de un adulto maduro. Asimismo, debes considerar que el rechazo forma parte de las relaciones sociales. No serás la primera persona en ser rechazada y mucho menos la última. Conocer un poco de historia puede ser útil, porque nos enseña que los grandes éxitos no se construyeron con la suerte, sino con la perseverancia, pasando de un rechazo a otro sin perder nunca la esperanza. Muchas personas exitosas han probado el rechazo varias veces.
    4. No es una puerta la que se cierra, sino mil otras que se abrenEstamos acostumbrados a pensar en el rechazo como una puerta que se cierra, una oportunidad perdida. Y así es. Sin embargo, en el universo de posibilidades, una puerta cerrada no es necesariamente algo malo, sino que implica la posibilidad de toparse con otras mil puertas abiertas. Nuestra vida no es más que la concatenación de una serie de decisiones, algunas de las cuales fueron tomadas por rechazo. Entonces, el rechazo puede convertirse en una oportunidad para comenzar algo nuevo, para tomar otro camino, que no es necesariamente mejor o peor, solo diferente Piense en el rechazo como un tapiz tejido visto desde abajo. Si lo miras desde este punto de vista, solo verás una maraña de nudos y colores sin ningún sentido. Sin embargo, si miras desde arriba verás el tapiz en todo su esplendor y con un significado preciso. Cambiar la perspectiva puede llevar tiempo, porque no siempre tenemos las herramientas psicológicas necesarias, o quizás porque estamos demasiado abrumados por las emociones, pero relajarse y cambiar nuestro punto de vista es algo que realmente vale la pena. En cualquier caso, un rechazo implica la posibilidad de crecer, madurar y volverse más resiliente.
    5. Tiene el mismo derecho a negarse que los demás a negarseSi no te gusta algo, no tienes que comprarlo. Del mismo modo, si no le agrada alguien, no es necesario que continúe cultivando su amistad. Las personas con las que nos encontramos todos los días tienen el mismo derecho, lo que significa que el rechazo es una de las cartas a su disposición y pueden jugarlo en cualquier momento. No tenemos por qué sentirnos incómodos por ello, si una persona quiere dejarte entrar en su vida es mejor no insistir, es probable que nuestros sueños, ideas y valores no coincidan con los suyos. De cualquier manera, estresarse es solo una pérdida de energía y tiempo. Lo más inteligente es encontrar personas que puedan valorarnos, aceptarnos como somos y hacernos sentir especiales. El hecho de que alguien te rechace no significa que valgas menos, solo significa que eres diferente. Si alguien no aprecia tu talento o no está dispuesto a tomarse el tiempo para conocerte, no es tu problema, es de ellos, una señal que indica que no estamos en el camino correcto.
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