¿Cómo controlar la ira?

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Robert Maurer
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¿Cómo controlar la ira?

Ira, enfado, pérdida de control… son situaciones que no nos gusta vivir en nuestra propia piel. Pero, ¿por qué perdemos el control cuando estamos enojados? ¿Qué hay detrás de este comportamiento? Descubramos las causas y cómo potenciar nuestro autocontrol para controlar la ira.

Última actualización: 06 de mayo de 2021

¿Alguna vez ha tenido arrebatos de ira cuando se enoja y termina diciendo lo primero que se le pasa por la cabeza y luego se arrepiente poco después? ¿Por qué pasó esto? ¿Qué hay detrás de los arrebatos de ira y qué nos impide controlar la ira?



En este artículo intentaremos averiguar las posibles causas de la pérdida de control. Comencemos diciendo que todo tiene que ver, en gran parte, con un autocontrol débil y una baja tolerancia a la frustración. Sin embargo, estos no son los únicos responsables. A menudo, de hecho, todo comienza con tristeza, sentimientos y emociones que no sabemos cómo manejar.

Antes de entender las causas de las rabietas, te daremos algunos consejos para aprender a controlar la ira de forma saludable. De hecho, el autocontrol se puede entrenar. ¡Veamos cómo!

No puedo controlar mi ira. ¿Que me pasa?

A muchas personas les pasa a menudo, o les ha pasado al menos algunas veces... perder la paciencia y no saber cómo controlar la ira, abrumado por la ira. Pero ¿por qué sucede esto? ¿Qué hay detrás de esta ira incontrolable?

Para poder responder a estas preguntas debemos recurrir al concepto de "autocontrol", y todos aquellos factores que la debilitan. Factores que aumentan la posibilidad de volvernos impulsivos.

Saber controlar la ira es importante

El autocontrol se define como una habilidad que nos permite dominar nuestras emociones, nuestros comportamientos, nuestros pensamientos y deseos. Es más, el autocontrol también permite un mayor control del cuerpo.



De alguna manera, el autocontrol forma parte de la inteligencia emocional y por ello es fundamental aprender a entrenarla desde edades tempranas. Gracias a ella podemos aprender a controlar la ira y otras emociones básicas.

Como hemos dicho, es una habilidad para gestionar y controlar no solo nuestros comportamientos, sino también nuestros pensamientos y reacciones ante las emociones.

Muchas veces nos vemos abrumados por las emociones, pero esto no significa que podamos permitirnos perder el control de la situación. Como muchas otras habilidades, el autocontrol se puede entrenar y mejorar con el tiempo, con constancia y compromiso.

¿Cómo trabajar el autocontrol?

El autocontrol nos permite controlar la ira y gestionar todos aquellos arrebatos en los que no podemos controlar nuestras reacciones. ¿Cómo entrenar nuestro autocontrol? Aquí hay algunas sugerencias:

  • Identifique con precisión todo lo que desea controlar. ¿Es ira? ¿Enfado? ¿Frustración?
  • Investiga las razones de ese enfado o enfado. ¿Son realmente estas emociones o estamos enmascarando otras? (¿Tal vez tristeza?)
  • Busque el punto de "no retorno"; es ese momento que, una vez alcanzado, no nos permitirá volver a un estado de calma. Identifícalo y encuentra una palabra o gesto para reconocerlo durante una rabieta para que puedas detenerte a tiempo.
  • Haz algunos ejercicios de respiración; una vez que hayas identificado el punto de no retorno y lo alcances, cierra los ojos, coloca la mano sobre el estómago y concéntrate en el aire que entra y sale del cuerpo.
  • Buscar comportamientos alternativos a la ira. para evitar sentirse abrumado; pueden ser ejercicios de respiración u otras acciones como escuchar música, darse un baño relajante, dibujar o pintar, escribir, cambiar de ambiente, etc.

Me enfado y pierdo el control, ¿qué me pasa?

Hemos visto algunos consejos para trabajar el autocontrol y empezar a gestionar nuestra ira de forma saludable. Además de poner en práctica estas técnicas, también es fundamental poder entender qué nos sucede cuando no podemos controlar la ira.



Si has leído detenidamente, probablemente ya hayas entendido una de las posibles causas… de hecho, el débil autocontrol es la principal causa de nuestra incapacidad para gestionar la ira.

Por otra parte, la baja tolerancia a la frustración también puede ser la base de estos comportamientos, así como un carácter impulsivo o temperamental.


La buena noticia es que todos estos aspectos se pueden mejorar a través de un camino terapéutico. Investigar en profundidad las causas de la falta de control de la ira nos permitirá, además de conocernos mejor, encontrar estrategias para potenciar nuestro autocontrol y, en consecuencia, nuestro bienestar.

Detrás de la ira: la herida

Muchas veces un ataque de ira en realidad esconde una gran herida aún abierta. La ira, la ira y otras emociones dañinas a menudo se utilizan para ocultar otras, como la tristeza o la decepción.

Al no poder afrontar y gestionar esta tristeza, o simplemente no saber aceptarla, recurrimos a sentimientos que nos permiten desligarnos temporalmente de ese sentimiento.

¿Y qué sucede cuando ni siquiera podemos controlar la ira? explotamos. Si perdemos el control con frecuencia, tal vez necesitemos pedir ayuda.


Entender las emociones, su razón de ser, nos permitirá conocernos mejor y a mejorar cada día. Somos imperfectos, lo sabemos, ¡pero esto es lo que nos hace humanos! Aprendemos a vivir con nuestras emociones, usándolas para aprender, en lugar de alejarnos de ellas.

“La ira no discrimina, no comprende, no razona. Solo cree en su necesidad de hacer daño, ya que la ira no es más que una respuesta a una gran herida atemporal que escondemos en lo más profundo de nuestra psique. De repente, algo o alguien despierta esta herida, haciéndonos explotar”.

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