Biofilia: la tendencia innata a amar la naturaleza

Biofilia: la tendencia innata a amar la naturaleza

La biofilia es un concepto, pero también un principio y una tendencia. Es la satisfacción que siente el ser humano cuando entra en contacto con otros seres vivos y con la naturaleza en general.

Biofilia: la tendencia innata a amar la naturaleza

Última actualización: 11 de febrero de 2021

La biofilia es la tendencia innata del ser humano a acercarse a la naturaleza y sentirse en sintonía con ella. La primera persona que utilizó este término fue el filósofo y psicoanalista Erich Fromm en 1973. Más tarde, Edward Osborne Wilson publicó un libro llamado Biophilia, que tuvo una amplia circulación.



Desde un punto de vista etimológico, "biofilia" es una palabra compuesta por dos raíces latinas: bio, que significa "vida", y philios, que se traduce como "inclinación natural, afecto o amistad". Wilson lo definió como la capacidad de maravillarse ante la vida que nos rodea.

Un aspecto importante es que la biofilia está muy arraigada en nosotros. Cuando decimos que es "innato", nos referimos a esto. No estamos hablando de ambientalistas o activistas verdes, sino de uno tendencia a amar la naturaleza intrínseca en cada uno de nosotros.

“El intercambio hombre-naturaleza afecta la inteligencia, las emociones, la creatividad, el sentido estético, la expresión verbal y la curiosidad”.

-Edward Osborne Wilson-

La biofilia e la mente umana

La teoría de la biofilia, expuesta principalmente por Edward Wilson, señala que durante millones de años el Homo sapiens ha estado muy relacionado con la naturaleza. El ser humano experimentó una necesidad natural de estar en contacto con otros seres vivos y esto finalmente se ha vuelto congénito.

Desde este punto de vista, ponerse en contacto con otros seres vivos es tan importante como socializar con otros seres humanos. Por eso experimentamos una sensación especial de equilibrio y paz cuando vamos a un bosque, al mar o pasamos tiempo con nuestras mascotas.



Por lo tanto, esta tendencia estaría contenida en los genes humanos.. Hemos sido codificados para sentir atracción, curiosidad e interés por todo lo que tiene vida. Precisamente por eso Wilson afirma que el hombre no debe ser definido sólo como un "animal social", sino como un "animal social y natural".

Naturaleza y bienestar

En Holanda se realizó un estudio a más de 300.000 personas entre adultos y niños. El objetivo era definir el impacto del contacto con la naturaleza en la vida cotidiana. Los resultados de la investigación se publicaron en el Journal of Epidemiology and Community Health.

El estudio indica que las personas que viven cerca de áreas verdes sufren menos ansiedad y depresión en comparación con aquellos que viven en áreas donde el concreto es la norma. Éstos, de hecho, corren un menor riesgo de contraer al menos 15 enfermedades, entre ellas problemas cardíacos, diabetes, dolores musculares, migrañas y asma.

Otro estudio realizado por el psicólogo Roger Ulrich muestra que se produce una recuperación más rápida después de la cirugía y se tiene menos necesidad de analgésicos si los pacientes pueden ver un paisaje verde desde su ventana. La investigación también ha demostrado que la observación de abundante vegetación reduce la frecuencia cardíaca, la presión arterial y los cambios en el sistema nervioso simpático.

Biourbanistica

Muchas grandes ciudades han seguido apropiándose del espacio de la naturaleza para construir grandes masas de hormigón, calles grises y edificios oscuros. En muchas de estas ciudades apenas hay una tímida alusión a la naturaleza con pequeñas áreas verdes y parques, no siempre cerca de donde vive la gente.


Las ciudades definen un límite entre el mundo natural y el humano. Lamentablemente, el contacto con la naturaleza se ha reducido a una experiencia de mero consumo turístico, en el mejor de los casos, que no forma parte de la vida cotidiana. Conscientes de ello, varias ciudades apuestan por un nuevo modelo de urbanismo en el que la naturaleza vuelve a ser protagonista.



La ciudad símbolo de este nuevo modelo es Singapur, donde se han construido redes con un flujo ininterrumpido entre parques y áreas verdes. Numerosas aves, insectos y otros animales fueron poblando estos espacios.

Biofilia y nuevos paradigmas

La biofilia estuvo presente en las culturas ancestrales y lo sigue estando hoy en varias culturas no occidentales. Para la mayoría de los pueblos indígenas sobrevivientes, el contacto con la naturaleza es indiscutible. No necesitan ninguna teoría para mantener vivo y presente este amor por la naturaleza.


Más allá del concepto de conservacionismo, probablemente lo mejor que se puede hacer es mirar dentro de nosotros mismos. Existe, quizás muy escondido, ese animal "social y natural" que no está del todo a gusto con el desapego que le impide relacionarse con otros seres vivos. Quizás ha llegado realmente el momento de empezar a cambiar este paradigma.

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