Amo los abrazos que nos hacen decir "Adversidad, no me tendrás"

Amo los abrazos que nos hacen decir "Adversidad, no me tendrás"

Amo los abrazos que nos hacen decir

Última actualización: 27 de abril de 2016

Me gustan esos abrazos que, a pesar de no solucionar nada, son una forma de decirle a la adversidad que no nos rendiremos. Me gusta cerrar los ojos mientras me envuelven con una fuerza que espanta la adversidad, mientras crean ese exorcismo que los hará huir como si fueran niñas asustadas perseguidas por una bruja.


Los abrazos alivian la tensión, reducen el estrés, mejoran nuestra autoestima, recuperan la confianza en nosotros mismos y en el mundo que nos rodea. Además, fortalecen nuestra seguridad y permiten la autopreservación de nuestras necesidades emocionales.


La verdad es que a veces, a través de un abrazo, hay algo que “hace clic”, que enciende la bombilla de nuestro bienestar, que nos trae amor y alimenta sentimientos claros y maravillosos que consuelan nuestro dolor.

Aún en la distancia, cuando un abrazo es sincero, el alma extiende sus alas y es capaz de abrazar al corazón...

El mejor calmante es un abrazo.

Hay abrazos que te hacen cerrar los ojos, suspirar y viajar a un mundo paralelo de paz y tranquilidad. De hecho, dicen que el componente genérico de los ansiolíticos se llama abrazo, porque tranquiliza a quien los recibe en momentos de dificultad y preocupación.

Incluso pueden tener más sentido que un torrente de palabras entrelazadas y puñaladas por la espalda. Todo esto tiene una explicación sencilla: los abrazos son gestos maravillosos que sirven para decirles a los demás que estamos cerca de ellos tanto física como emocionalmente.

Porque la conjunción de ambas presencias es fundamental para que una persona perciba a otra a través de la sencillez y riqueza de este intercambio. Es con los pequeños detalles y los grandes gestos que percibimos el aprecio de los demás.


El calor que da un abrazo nos hace sentir que todo estará bien, que no debemos rendirnos en ningún momento y que las personas que nos quieren no nos dejarán sin su apoyo y consuelo.


Los maravillosos abrazos que alejan del cuerpo la adversidad y la tristeza

Es increíble cómo nuestras emociones pueden cambiar cuando alguien nos abraza y nos brinda su cariño. Las emociones negativas como la tristeza y la ira, aunque dolorosas y saludables, son más fáciles de soportar.

Los abrazos nos recargan de energía positiva, transmiten a nuestra mente que seremos capaces de vencer lo que se nos viene encima y que no hay obstáculos que nos impidan caminar con la frente en alto y mirando hacia adelante.


Porque, al fin y al cabo, un abrazo es sentimiento, medicina para los dolores del alma, puro deleite, contacto, cariño, encuentro, amor, dulzura, riqueza, buenas intenciones, mirada al corazón, nobleza, comprensión, cercanía, felicidad. calor…

Me encantan estos abrazos porque rompen mis malos momentos, me ayudan a mantener el equilibrio, me reconfortan y desnudan mi esencia. Los amo porque me transmiten un cariño tan profundo que tengo que pellizcarme para entender si estoy soñando o si es verdad que mi mundo es tan perfecto.

Porque el ánimo con el tiempo puede marcar la diferencia, hacer sonreír un corazón y disolver el dolor y la soledad. No cabe duda de que nos hacen sentir especiales, que son el mejor regalo que puedes hacer.


Por eso, nunca subestimes el poder físico y psicológico de un abrazo, porque este simple gesto puede sacarte de un período oscuro, puede iluminarte en la oscuridad y hacer pequeños y frágiles los muros de tu adversidad.

Imágenes cortesía de Puung y Claudia Tremblay.

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